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Sucesos

Resiliencia sostiene bandas narco en pandemia

Para que ilícitos negocios no se vean afectados, según OIJ

  • Por mayor presencia policial en las calles, los criminales se han visto obligados a ejecutar pequeños cambios. (Foto: Mauricio Aguilar)

  • La violencia sigue siendo la misma y podría empeorar en los próximos meses. (Foto: Francisco Herrera)

  • Walter Espinoza, director del OIJ

En medio de la pandemia y las consecuencias negativas que ha generado en el país, las bandas dedicadas al tráfico de drogas han hecho uso de la resiliencia para reinventarse e impedir que la situación actual afecte sus ilícitos negocios.

El concepto de resiliencia se define como la capacidad que tiene una persona o grupo para reponerse frente a la adversidad.

Precisamente, este 6 de agosto se cumplieron cinco meses de que en Costa Rica se registró el primer caso positivo por Covid-19 y desde el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se ha podido determinar que no existe un cambio significativo ni impactante en el modo de operar de estos grupos criminales.

La resiliencia es aquella capacidad que una persona tiene para adaptarse a situaciones adversas, como la muerte de un ser querido, un accidente, o un ejemplo más claro la pandemia. En medio de estas circunstancias, el ser humano resiliente se logra adecuar y obtener resultados positivos pese a la adversidad, actitud que han aplicado los criminales para mantenerse en pie.

De acuerdo con Walter Espinoza, director general del OIJ, una prueba de esto es que la cantidad de droga incautada durante este periodo es similar a los meses en que todavía no había llegado el coronavirus al país, es decir, se sigue produciendo o trasegando la misma cantidad.

A esto se suma la situación de oferta y demanda de sustancias ilegales en suelo tico, las cuales son consistentes, sin cambios abruptos, siendo que hasta la fecha existe mucha oferta de diferentes tipos de droga en el mercado, específicamente clorhidrato de cocaína y marihuana.

Además, la cantidad de personas que por padecer adicción recurren a la petición de este tipo de sustancias es también muy semejante a meses anteriores, por lo que desde la policía judicial no se ha detectado un cambio manifiesto, pese a que hay más control en las fronteras, disminución de movilidad y a que las posibilidades de traslado parecen haberse reducido.

“Lo que es realmente claro es que las organizaciones costarricenses han tomado determinaciones para recomponerse, esto es parte de la resiliencia que los caracteriza y de la manera como ellos una vez que auscultaron el mercado y la situación que están enfrentando, tomaron decisiones para continuar proveyéndose de droga y expendiendo sustancias ilegales de manera constante”, sostiene Espinoza.

 

PEQUEÑOS CAMBIOS

 

En cuanto a los métodos aplicados por las organizaciones narco en Costa Rica, el director del OIJ asegura que estos siguen siendo los mismos y en este panorama no se ha detectado alguna variación, sin embargo, los delincuentes han ejecutado pequeños cambios para seguir proveyéndose de droga.

Un ejemplo de esto es que ante la presencia policial en las calles, los narcotraficantes se han declinado por modificar sus rutas de traslado, las horas en las que se mueven y los esquemas utilizados, lo que significa que se han visto obligados a reorganizar sus actividades para ampliar las posibilidades de obtener y distribuir los estupefacientes.

Cabe destacar que la droga que utilizan los grupos criminales no siempre es producida en el país, específicamente en el caso del clorhidrato de cocaína, a diferencia de la marihuana que sí se puede obtener sin cruzar las fronteras.

Según detalla Espinoza, la adquisición y producción de los estupefacientes se mantienen en el mismo nivel, esto se demuestra mediante los decomisos ejecutados en los últimos cinco meses en que el Covid-19 ha estado en el país.

Al respecto, recalcó la mayor parte del trasiego siempre ha sido por mar, algo que continúa igual, pues en este periodo los decomisos en la vía marítima se han mantenido.

En el mes de marzo se incautaron cerca de 5 toneladas y media de clorhidrato de cocaína, en abril hubo una reducción importante, pero desde mayo los números volvieron a subir a 5 toneladas y media, cantidad que se mantuvo en julio, lo que refleja que la cifra de sustancias arrebatadas a los grupos narco es relativamente similar.

“Los decomisos por vía terrestre se mantienen relativamente constantes, el método de introducción de droga a nuestro país no ha cambiado radicalmente y lo que sucede es que los grupos criminales han cambiado horarios, rutas, han hecho conexiones diferentes, pero siguen proveyéndose y manteniendo los puntos de venta e incluso los precios de las sustancias en el mercado costarricense son idénticos a antes de que se decretara la emergencia”, detalló Espinoza.

Agregó que las dosis de marihuana y de crack son las sustancias que más se expenden y sus precios son los mismos, generalmente cada una tiene un valor de ¢1.000. En cuanto al costo en el mercado interno de los paquetes que generalmente tiene un peso de 1 kilogramo, estos se mantienen oscilando entre los $6 mil y $7 mil, el cual es el mismo precio que existía el año pasado para este tipo de sustancias.

Según Espinoza, ante estos escenarios y la continua actividad del narcotráfico, las acciones de la policía judicial se mantienen y continúan dirigidas a realizar investigaciones, así como acciones operativas cuando corresponda.

 

VIOLENCIA

 

Por otra parte, en el tema de la violencia aplicada por los grupos narco, Espinoza asegura que el nivel sigue siendo el mismo, pues hasta este viernes la policía judicial contabiliza un total de 326 asesinatos, mientras que el año pasado en el mismo periodo se registraron 313.

En estos crímenes los móviles han cambiado, pero no de manera radical ya que la mayoría se relacionan con ajustes de cuenta que de alguna manera están vinculados con actividades de tráfico de drogas.

“Eso nos indica que siempre hay un nivel de violencia, agresividad, amenaza, de utilización de armas de fuego y de contacto entre estos grupos para luchar por poseer determinadas plazas y tener actividades de monopolio en algunos lugares. Eso significa que a pesar de que sí hay alguna modificación en los esquemas de trabajo ilegal de estos grupos, pues siempre hay una dosis importante de violencia”, expresó.

En esta misma línea cabe destacar que desde el OIJ esperan que en los próximos meses podría darse un aumento en la violencia y criminalidad en el país. Siguiendo a Espinoza y según estudios, los índices podrían comenzar a crecer a finales de este año a o principios de 202,1 esto por la presión económica, la falta de empleo, así como la poca capacidad monetaria de las familias para adquirir bienes.

Aquí se hace referencia no solo al tema del tráfico de drogas, el cual exige la presencia constante de las autoridades, sino también a la comisión de otros delitos como los asaltos, robos, hurtos, estafas, homicidios o portación de armas de fuego.

PERIODISTA: Mónica Matarrita Mora

EMAIL: [email protected]

Sábado 08 Agosto, 2020

HORA: 12:00 AM

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