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Opinión

Carta abierta a Costa Rica 20 de marzo del 2020

Acostumbrados a no ser reprimidos por la fuerza, no sabemos acatar indicaciones, aunque tengamos a los expertos hablándonos con razones.

¿Qué pasaría si en vez del Covid-19 lo que nos amenaza afuera de nuestras casas fuera un ejército con aviones, tanques, ametralladoras y bombas? ¿O si un terremoto hubiera dejado en ruinas la ciudad y no tuviéramos agua, luz, comunicaciones, carreteras y lo peor, una casa para resguardarnos?

¡Cómo cuesta seguir instrucciones! ¡Cómo cuesta aceptar que alguien nos diga qué es lo que tenemos que hacer, aunque sepamos que eso es lo correcto!

Cuando hay guerra nadie sale porque no quiere que lo maten. Después de un terremoto, un tornado, un incendio o una inundación nadie sale de las tiendas de campaña porque no hay más que hacer que dejar pasar el tiempo.

La falta de crisis sociales y políticas en la historia de Costa Rica hace que a veces nos tomemos las cosas con una liviandad que sorprende. Nos jactamos de ser un pueblo educado porque el analfabetismo es mínimo, pero en una situación como esta descubrimos que esa educación no sirve de nada si no somos capaces de entender las cosas cuando se nos da una buena razón.

Hoy tenemos, a pesar de esta emergencia, todo a nuestro favor. Tenemos agua, luz, teléfono, Internet, cable, carreteras, buses, tren, aeropuertos, máquinas, clínicas y hospitales.

Les propongo tomarnos esta emergencia como si hubiéramos padecido un terremoto y además estuviéramos sufriendo una guerra. Hay países que viven así por meses. Vamos a crear las cosas necesarias para sobrevivir encerrados por un tiempo, estamos en la casa, no en una habitación del pánico.

Seamos creativos, tratemos de darles solución a algunos problemas, juguemos, cantemos, contemos cuentos, bailemos, construyamos cosas para divertirnos, leamos libros con información productiva, inventemos historias, escribamos sobre cómo nos sentimos, llevemos algún curso por Internet, practiquemos idiomas, veamos fotos y recordemos a los seres queridos, comuniquémonos con los que están lejos, conversemos y conozcámonos.

Solo tenemos que parar un rato, que no será corto pero que tendrá fin, y cuando podamos volver a comenzar tendremos en pie todo lo que necesitamos, será solo de limpiar los pupitres, las cocinas, los escritorios, los consultorios, los teatros, los estadios, los gimnasios, los colegios y las escuelas, los edificios, los parques, las playas, las montañas, los hoteles y los aviones.

La solidaridad es lo que nos puede salvar de una catástrofe. Para sobrevivir estos meses, que los empleadores no abandonen a sus empleados, que los empleados no ahoguen a los empleadores, que cada uno proponga soluciones desde su área, que el Estado y sus instituciones muevan todo lo que se necesita, que los que más tienen vivan una vida diferente y puedan ayudar a los que menos tienen para que sigan viviendo como siempre.

Que el choque de este meteorito no nos extinga, como a los dinosaurios.

Vamos a asumir la situación, a gastar solo lo que realmente es necesario, a dejar de cobrar lo que no es indispensable, a no abusar de nuestros privilegios, a no querer salir gananciosos, a ser honestos, a ser honrados, a no aprovecharnos de las ventajas.

¡Paremos! Dejemos de girar, bajémonos todos del tren que corre a alta velocidad.

Los que reciban salario ayuden a los que no. Los que después de comprar lo realmente básico sepan que les sobra algo, apórtenlo a los demás. Esto es como una Teletón gigante con la salvedad que no son 5 millones de personas aportando para beneficiar a 100.000, serán 1 millón de personas apoyando a 4 millones.

Ya lo dijo Gandhi… “En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”.

No sigamos el juego de todos los días. Que la publicidad, el mercadeo, el dinero y el poder no nos cieguen, aunque sea por seis meses, ya tendrán tiempo el otro año de volver a explotar a los que puedan y a ganar más de lo que realmente necesitan.

Los bancos nacionales y privados, las financieras, los que sí están vendiendo, los grandes empresarios, los Steve Jobs, los Mike Zuckerberg y asociados, los Bill Gates, los FMI, los Rockefeller, los Trump, las Lady Gaga, los Robert Downey Jr., las Oprah Winfrey, los Vaticano, los Cash Luna, los Cristiano Ronaldo, los Keylor Navas y colegas, los Grupo Aval, los Óscar Arias, los Pollo Macho, los Yanber, los Federspiel, los Jiménez, los Picado, los Gómez, los Figueres, los Uribe, los Mendiola, los Pozuelo, los Johnny Araya, los diputados, los magistrados, los directivos de los bancos, los que reciben pensiones exageradas y todos los que viven como ricos… Este año no hay excesos, no hay vacaciones, no hay comida gourmet, no hay trajes, zapatos y ropa cara, no hay cremas y spa, no hay zonas VIP y conciertos carísimos… Estos seis meses les tocó poner el güevo y ganar la misma cantidad de dinero que el que menos gana.

Congelemos todo por seis meses y que por un rato nos mantengan a nosotros, que somos los que por muchos años hemos tenido que mantener a unos pocos con una vida llena de lujos.

¡Perdón! Me emocioné diciendo todo lo que pienso.

¡Soñar es gratis!

 

*Productora artística

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected].com

Miércoles 25 Marzo, 2020

HORA: 12:00 AM

CRÉDITOS: Viviana Molina Vega*

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