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Opinión

Con el agua al cuello y amedrentados

EDITORIAL

La economía del país se ha tornado complicada en los últimos tiempos, para nadie es un secreto que la plata ya no alcanza y las necesidades tampoco esperan.

En medio del pago de la casa, la compra de los víveres, los pasajes de buses o la gasolina del auto y los servicios públicos es obvio que algunas obligaciones quedan por fuera y en ese momento es cuando muchas familias recurren al crédito, que se transforma en deuda.

Importante es anotar que el endeudamiento no es nada nuevo, por el contrario, viene ahogando a los costarricenses desde hace muchos años. 

Los préstamos personales y las tarjetas de crédito sobre todo se convierten en la tabla de salvación para quienes no logran salir adelante cada quincena con el salario.

Es entendible que el valor del dinero ya no es el mismo y con esto de la nueva reforma fiscal hubo que hacer grandes ajustes, al extremo de limitarse en medicina privada, entretenimiento y uso del transporte privado como taxis u otras plataformas, pese al pésimo servicio de buses de algunas empresas. 

La Encuesta de Actualidades, elaborada por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR), revela que aproximadamente el 60% de los costarricenses tiene al menos una deuda pendiente.

El estudio indica que las tarjetas son el mecanismo de crédito más usado, mientras que las tres deudas más frecuentes son la telefonía celular con el 37%, créditos en comercios con el 35,2% y por último préstamos en los bancos el 33,4%.

Si bien es cierto este sondeo es de 2017, lo que variaría son los porcentajes, no así las variables mencionadas.

Para que veamos más clara la situación en la que los ticos estamos viviendo a raíz del endeudamiento, el 29% de los hogares financia sus electrodomésticos con deuda.

El interés en los almacenes en promedio es del 60% y generan intereses anuales por ¢883.000 millones, según estudios del 2018 elaborados por el Ministerio de Economía, el Estado de la Nación y la Academia de Centroamérica.

En otras palabras, 29 de cada 100 personas acuden a un almacén para obtener electrodomésticos de primera mano como cocinas, lavadoras, refrigeradoras, secadoras y otros, haciendo uso del crédito porque no hay dinero disponible para pagar en efectivo. 

En este tipo de casos muchos se atrasan con las cuotas y eso hace que se incrementen los intereses y con ello la deuda final.

Para agosto de 2019 se estima que la deuda de los costarricenses por tarjetas rondaba los ¢1,4 billones, es decir ¢1.419.000 millones, y existen 31 emisores entre entidades públicas y privadas. Los ticos estamos con el agua hasta el cuello. 

Ante tal situación hay que cuestionar varios aspectos. Por ejemplo, las tasas de interés son un asalto a mano desarmada y deben regularse. En este país algunos bancos andan con un garrote apeándose a los clientes. 

No solo revuelcan a los usuarios de las tarjetas y los créditos rapiditos, sino que han desarrollado mecanismos de presión intimidatorios. No les basta con hacer una llamada para cobrar, sino que buscan a la familia, los vecinos y los amigos para montar una persecución y aunque existe un voto de la Sala IV sobre este tipo de acoso, poco les preocupa en su afán por recuperar el dinero. 

Algunas financieras venden las deudas a sociedades o bufetes a módicas sumas -pues como dice el refrán, vale más pájaro en mano que cien volando- para que sean esas empresas las que den cacería a los deudores.

El intento de recobrar ese dinero se convierte en una tortura sin fin, amenazas y más ofrecen en esas llamadas, advertencias de ridículos en sitios de trabajo y hasta mentiras sobre cobros judiciales.

Ahora que se estudia en la corriente legislativa un proyecto que pretende poner fin a la usura de los emisores de tarjetas públicos y privados, los diputados proponentes deberían analizar la figura de estas empresas que andan por ahí doblando brazos, pues si bien no son los entes emisores, esa venta que está camuflada en la ley es un arma perversa.

Por ejemplo, ¿qué faculta a una entidad pública a vender los saldos incobrables de esas cuentas por tarjetas o créditos rapiditos a precios cómodos y abrir la puerta a una cantidad inimaginable de acosos y amenazas?

Además, ¿quiénes son los dueños de esas empresas? Principalmente bufetes que se lanzan a perseguir a los deudores.

Resulta que ahora eso es un negocio que crece como la espuma y todos estamos a su merced, pues la deuda que se adquiere con un ente del sistema bancario nacional pasa a manos de un tercero que tiene derecho a hostigar.

No siempre son los ciudadanos quienes solicitan estas tarjetas, sino que los propios entes bancarios son quienes ponen a sus empleados a llamar hasta el cansancio para colocarlas en el mercado, sin estudiar previamente si se trata de personas con capacidad de pago. 

A los promotores del dinero plástico parece importarles poco el poder adquisitivo de las personas, ya que ellos ganan determinados porcentajes por colocar estas tarjetas y después se lavan las manos. 

Lo que no entendemos es por qué siguen acosando clientes si existe un precedente de la Sala Constitucional, el cual indica que esto no se debe hacer. El problema es que la gente no denuncia estos casos. 

Se debe aprender que el uso de una tarjeta implica un adecuado orden de nuestras finanzas personales y familiares, en especial si además deciden entregar adicionales. 

Cuando se está en una situación complicada a causa de deudas por este rubro, lo recomendable es redoblar esfuerzos en cuanto al control de las compras. También se debe recordar que cuando se paga el mínimo la deuda sigue creciendo a causa de los altos intereses que caracterizan a la mayoría de las tarjetas.

No hay nada malo con que usted acepte una de las tantas tarjetas que ofrece el mercado, lo que tiene que hacer es informarse cómo funcionan para que no le salga el tiro por la culata.

Cuando se es ordenado con las finanzas personales pueden resultar un buen auxiliar para determinadas compras, aprovechar ciertas promociones o salir de algún apuro. Si usted es de los que compran y pagan puede tener una relación duradera con su tarjeta de crédito.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Sábado 05 Octubre, 2019

HORA: 12:00 AM

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