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Nacionales

"Quiero mis obras en un museo para la paz"

Juan Carlos Chavarría, Fundación Transformación en Tiempos Violentos:

  • El artista Juan Carlos Chavarría conversó con Iary Gómez, gerente general del Grupo Extra; Paola Hernández, directora de DIARIO EXTRA; y Sandra Cordeo, asistente de dirección

  • Solidaridad

  • Respeto

  • Paz

Muchas veces hemos visto como las autoridades del Ministerio de Seguridad Pública proceden a destruir armas decomisadas al hampa y asimismo nos hemos preguntado dónde se depositan esos restos metálicos. 

Sin embargo, tras observar las piezas de arte realizadas por Juan Carlos Chavarría, de la Fundación Transformación en Tiempos Violentos, comprobamos que el dicho de que la basura de unos es el tesoro de otros, se convierte en realidad, pues los restos de esas armas fueron usadas para dar forma a 21 obras artísticas, con las cuales hace un llamado para que prevalezcan los valores de la paz en la sociedad costarricense. 

A continuación, un extracto de la entrevista realizada al artista en las instalaciones de DIARIO EXTRA. 

¿De dónde viene Juan Carlos Chavarría?

-Nací en San José, pero tengo raíces alajuelenses porque mi familia es de allá.

¿Cómo vivió su infancia?

-La verdad tuve una infancia muy privilegiada con mucho apoyo de mi familia. Trabajo en comunidades de riesgo y con privados de libertad, entonces pienso que tal vez si ellos hubieran tenido las oportunidades que yo tuve, posiblemente no estarían en esa situación. 

¿Desde cuándo ha estado ligado al arte?

-Desde muy pequeño, le puedo decir que duraba 15 o 20 minutos haciendo la tarea de la escuela y 3 horas el dibujo que lo acompañaba. En aquellos años los papás tenían una visión de que los hijos debíamos estudiar cosas rentables económicamente y el arte no estaba dentro de esta lista, entonces fui más motivado a estudiar administración de negocios. 

¿Qué estudió antes de dedicarse al arte?

-Primero estudié administración de empresas hoteleras y después administración de negocios. Obtuve la licenciatura también y estando en la U iba a los carnavales de la UCR que hacía en la semana universitaria. Me acuerdo que iba en una carroza de bellas artes y entonces siempre decía que algún día iba a estudiar arte, lo cual nunca hice. Sin embargo, la vida me guio y al final me encaró para que tomara la decisión de ser artista. 

¿Cuándo comenzó de lleno en el arte?

-Hace más o menos 15 años me metí de lleno, porque antes de eso siempre pintaba, tenía un cuadrillo con el que iba aprendiendo de forma autodidacta. En algún momento después la vida me encara, me cuestiono y entonces decido quitarme la corbata porque en ese momento trabajaba como administrador de empresas.

¿Qué hacía en el momento en que decide dedicarse al arte?

-Yo fundé una de las primeras empresas de diseño web, porque en ese tiempo aquí nadie hablaba de internet. Empecé a vender páginas web, pero ni siquiera mis amigos empresarios querían comprarme porque no entendían los alcances. Además, en esos tiempos la conectividad era muy limitada. Era carísimo, de hecho, solo las grandes empresas tenían internet. Aun así, logré levantar esta empresa, tuvimos éxito y logramos vender muchas páginas.

¿Qué ha hecho desde entonces?

-Yo decidí inclinarme por un arte que dijera cosas, que generara consciencia. Es así que empiezo a hacer una colección relacionada a la conservación del medio ambiente, sobre el daño que le hacemos al planeta. En este proceso me reúno con un excompañero de escuela que trabajaba en la Universidad para La Paz. Ahí querían hacer un monumento, entonces me entero que se destruían armas de fuego por lo que me entró la idea de utilizar esos retazos para elaborar una obra alusiva a la paz.

¿Qué provocó esta inquietud en usted?

-Un par de años después se dio el caso de un muchacho asesina a balazos a la directora del centro educativo donde él estudiaba. A raíz de eso se dan unas campañas de desarme voluntario. Me parecía muy curioso que se destruyeran armas y se pudiera hacer arte con estos trozos.

¿Cómo se concreta la idea?

-Ya se había planteado la posibilidad de hacer el monumento en la Universidad para la Paz con trozos de armas, pero esto era una cosa más escultórica. En el caso del mural que acabamos de hacer en el Colegio de Periodistas, como siempre me he considerado más pintor, nace la idea de hacer una serie de obras pictóricas usando las texturas.

¿Cómo ha sido este camino?

-Cuando comencé logré el apoyo del entonces ministro de José María Tijerino. Él me envió al departamento de armamento donde conozco a William Hidalgo, quien ha sido un bastión en todo esto. Creo que son cosas que solo en este país se dan, el jefe del arsenal nacional es el que más me ha apoyado, cosa que en otros países no sucede, pues otros colegas de México y Argentina han ido a buscar a los jefes allá y les han tirado la puerta en la cara. 

¿En qué países existen esculturas o arte con esta técnica? 

-Existía una escultura que había hecho don Mario Parra en el Parque de la Paz, pero por estar expuesta en un lugar público se dio la mala experiencia de que le robaran varias partes. Fue cuando le dije que me interesaba algo más pictórico, que se expusiera solo en lugares cerrados, más que todo galerías o museos, entonces es así como me donan 15 kilos de armas.

¿Cómo se da la elaboración de la primera obra?

-A partir de estos primeros 15 kilos empiezo a hacer el primer cuadro, entonces fue cuando me preguntaron las posibilidades de hacer algo en el edificio del ministerio, ante lo cual no vi ningún problema. Me llevó un año elaborarla y fue toda una prueba sobre cómo pegar los trozos, de cómo interactuaban con los materiales pictóricos. Iba 3 meses y le hacía algunas cosas y luego lo dejaba ahí y entonces volvía. Luego de esto estuvo como un año guardada y en el 2012 me invitan a una bienal en Cuzco. La obra pesa 70 kilos, actualmente está en el Ministerio de Seguridad y se llama Hora Cero Esperanza. 

¿Qué sigue después de esta obra?

-En Perú me ofrecieron $15 mil y no podía venderla porque no era mía y pensaba que le podría decir a don William si no llegaba con la obra. Llegando al país me reúno con el ministro de Seguridad y le digo que les dono la obra pero que tenía en mente toda una colección que quería desarrollar sobre temas de valores humanos. Les insistí que con estas obras podíamos generar consciencia y la idea no era hacer obras por hacerlas, sino dejar un legado inspirado en valores. 

¿Cuáles son los valores que quedan plasmados en estas obras?

-Estos son el amor, respeto, solidaridad, unión, lealtad, fe, espiritualidad. En total son 21 obras y todas están relacionadas con el número 7 porque hay un tema numerológico en las piezas, pues se supone que el 7 es el número perfecto porque es el número de Dios. 

¿Y cómo hizo con el resto de las obras?

-En el Ministerio me facilitaron una bodega, entonces ahí empecé a trabajarlas en una producción al mismo tiempo, luego se han expuesto en varios museos del país. 

¿Usted tiene la colección?

-Sí, la colección la tengo yo, pero no está a la venta porque quiero que sea la base para un museo por la paz. Para hacerlo debe ser un proyecto país con la participación de todos, pues no solo es de arte, también se ocupa de los historiadores, pues se tendría que haber una sala con la historia de la abolición del ejercito 

¿Qué es la Fundación Transformación en Tiempos Violentos?

-Es destruir todas estas armas y usar lo que queda en una colección que me lleva a hablar de una transformación positiva, porque es algo que causó mucho dolor y ahora están convertidas en generadoras de valores. De ahí nace hace 4 años la fundación, con la cual ya no solo transformamos armas, sino que estamos en una transformación de personas, que es aún más importante. 

¿Cuál es la labor que ustedes realizan?

-Trabajamos en las comunidades vulnerables o de riesgo como La Carpio o Guararí, porque creemos que trabajar con los niños y llevarles arte ayuda a prevenir la violencia. 

¿Quiénes son parte de la Fundación?

-En la fundación están don Orlando Sotela, representante ante el Ministerio de Justicia, Andrés Zamora que fue hace años el representante de la Cámara de Bienes Raíces; Carlos Araya que era del Colegio de Abogados. Tenemos a toda esta gente, más un grupo de artistas y otros que se han ido sumando. 

¿Cómo inicia con esta fundación?

-Yo empiezo dando un taller en La Reforma a los privados de libertad. Actualmente estamos en seis centros penitenciarios dando talleres de música y literatura e inclusive tenemos varios programas ya no solo el de arte por el cambio, sino también uno de desarrollo humano que incluye la parte psicológica. Estamos desarrollando otro de empleo por el cambio, porque hemos delimitado que con el arte podemos motivar a todas estas personas con la parte de desarrollo humano, fortalecerlas en muchos aspectos que ellos necesitan, pero de nada sirve que los motivemos, que los capacitemos y salgan con un gran deseo de cambio si el sistema mismo les da la espalda, les cierra puertas, nadie les da trabajo. Entonces hay que hacer todo un cambio estructural para reinsertarlos. 

¿Usted cree que Costa Rica sea un país de paz, pero violento?

-Yo veo que tenemos una gran ira contenida en la gente. El caso más evidente es cuando la gente maneja pues muchos se convierten en energúmenos, olvidándose a veces que llevan a sus hijos atrás. Por eso, cuando damos charlas le pedimos a los padres que prediquen con el ejemplo.

¿Cree usted que nos hemos convertido en un país violento?

-Lastimosamente hemos llegado a índices muy altos, sin embargo, yo lo resumo a la pérdida de valores. Es importante hablar de esto, el problema es que los vemos perdidos en los lugares más vulnerables.

¿Qué opina de las cárceles del país?

-Estas son las universidades del delito, lastimosamente cada vez más las cárceles se han convertido en eso. En lugar de ser centros de restauración, son escuelas para delinquir.

¿Qué piensa sobre la responsabilidad de los padres de familia en cuanto inculcar los valores positivos? 

-A la gente ya no le gusta educar a los hijos, los llenan de aparatos para que no los molesten. Ya nadie quiere hacerse responsable de los hijos, la violencia nace de ahí. Queremos tener buenos hijos sin dedicarles tiempo. 

¿Si alguien quisiera conocer sobre la fundación qué puede hacer?

-Pueden contactarme a mi celular directo 8580-0273 o en la web www.tiemposviolentos.org. 

 

PERIODISTA: Sandra Cordero G

CRÉDITOS: Fotos: Randall Sandoval

EMAIL: [email protected]

Miércoles 17 Julio, 2019

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