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Nacionales

"Ha llegado la hora para una cirugía mayor del Poder Judicial"

José Manuel Arroyo, exmagistrado:

El exmagistrado José Manuel Arroyo se despidió de la Corte Suprema de Justicia al arrancar el 2017. Su mirada de preocupación hacia el Poder Judicial, lejos de aminorar, se acrecienta con los últimos

El exmagistrado José Manuel Arroyo se despidió de la Corte Suprema de Justicia al arrancar el 2017. Su mirada de preocupación hacia el Poder Judicial, lejos de aminorar, se acrecienta con los últimos casos, que asegura mantienen en una crisis esencialmente a la Corte y al Ministerio Público.

Como ex vicepresidente de la Corte y exmagistrado de la Sala III, Arroyo, quien denunció una amenaza del magistrado Celso Gamboa que lo obligó a acogerse a su jubilación antes de lo pensado, conversó con DIARIO EXTRA sobre “prácticas inaceptables” que se viven en el seno de un “grupo de magistrados” y “de las decepciones más grandes” con el actuar del fiscal general Jorge Chavarría, quien ya fue separado temporalmente de su cargo.

En adelante un extracto de la conversación con este medio.

¿Desde afuera podría decir que la corrupción ha llegado a la cúpula de la Corte?
-Lo que puedo decir es que la mayoría de las personas que integran la Corte Suprema de Justicia son gente honorable, trabajadora y digna de confianza, pero que hay urgentemente que intervenir con respecto a estas patologías que se han manifestado últimamente de amiguismo, lobbismo y de la gente sin la suficiente madurez y preparación para llegar ese puesto.

A los magistrados se les catalogaba como dioses del Olimpo, hoy hay un desprestigio. ¿Usted cómo lo evalúa?
-Cuando el lobo de la corrupción asuma sus orejas y sus métodos, inmediatamente se da una cosa que es terrible en los seres humanos que es el miedo. ¿Por qué? Porque ya a don Fernando Cruz no lo reeligieron, porque hay dos o tres que están esperando la reelección, porque hay dos o tres que quisieran estar en la Sala Constitucional y no donde están, porque hay un grupo de compañeros que tienen un evidente acceso a gente políticamente poderosa y entonces eso da miedo.

¿Hay un régimen de terror?
-Hay miedo. (…) Lo que les puedo decir es que se han ido entronizando prácticas absolutamente inaceptables; por ejemplo, don Alejandro López es una persona que viene con una trayectoria de juez y de miembro del Consejo Superior impecable, un hombre de trabajo comprometido con el Poder Judicial, con la camiseta del Judicial y viene el caso del hijo de don Jesús Ramírez y tiene la valentía de votar con doña Zarela (Villanueva) y doña Milena Conejo, que ya a ese muchacho no se le puede seguir alcahueteando. Entonces ellos tres hacen mayoría y dicen: “Usted se tiene que ir”. Cuando viene la reelección de Alejandro sencillamente la mayoría de la Corte no lo reeligió y a quién nombran: a Gary Amador y por qué va para la Sala III con lobby… estas mismas personas. Ese es un caso, viene una terna, primer lugar la persona que ocupa el puesto de juez cinco, la persona que ocupa desde hace meses el puesto con mayor puntuación; la segunda con un porcentaje parecido; y el tercero el cuñado de Celso Gamboa, imagínese usted qué esperaría uno, que nombren el mejor. Es cierto que Celso se levanta y se va, pero va a dejar todo amarrado ahí. La máxima categoría posible, en Cartago.

Y luego pasó exactamente lo mismo con la exesposa de Carlos Chinchilla que además ni siquiera se inhibió. Con Francini hay algo más grave todavía que nos quedamos botando Zarela y yo solos, fue acusada por estar viendo el celular, ese fue un asunto que en justa ley tenía que conocer el Consejo Superior, hicieron lo que hicieron para que fuera a la Corte y ahí archivar el asunto.

Lo que usted vivió en carne propia lo llevó a salirse de la Corte, como se atrevió a decir “lo amenazó”.
-Yo hice carrera en un Poder Judicial de mucho prestigio, tanto a lo interno del país como hacia afuera. Eso se ha venido deteriorando a una velocidad que jamás imaginé y que nos tiene hoy en una situación que a mí me parece muy delicada, estamos ante un paciente en cuidados intensivos. ¿Cuáles han sido en mi criterio los factores que han llevado a eso? Creo que ha habido hechos que se han tenido que investigar, que procesar, que han tocado fibras de poder muy sensibles, y me temo que gentes con poder político, económico, ambos, en determinado momento focalizaron la necesidad de tener un mayor control sobre el Poder Judicial. Básicamente creo que empezó a darse un proceso muy inconveniente de cercanías y de amiguismo más allá de lo normal, no vamos a decir que nunca hubo amistades, lealtades, coincidencias ideológicas, siempre ha habido eso y desde que la Asamblea Legislativa nombra los magistrados hay un tema político ahí.

¿Ha enfrentado alguna otra situación con Celso Gamboa?
-Yo lo que quiero explicarles es que es una sutileza, es esa forma de decir sin decir, yo en ese momento lo único que leí claramente fue que él me estaba diciendo “vea, yo sé que sus hijos escriben en esta revista (Paquidermo)”, él había dicho que los paquidermos eran una especie en extinción y después que se encarga de decirme “su hijo es un paquidermo”, dígame qué puedo deducir yo de alguien que ha pasado por la Dirección de la DIS, no es tampoco cualquiera el que se lo dice a usted.

¿Cuál es su valoración de lo que está pasando en el Ministerio Público?
-Para mí una de las decepciones más grandes de mi carrera ha sido Jorge Chavarría Guzmán porque yo conocí a un Jorge Chavarría diferente, un hombre hecho así mismo con grandes dificultades personales, profesionales, para salir a adelante, para estudiar, convertirse en un profesional, lo vi dejando el pellejo en causas muy complejas, lo vi trabajando arduamente, yo apoyé a ese Jorge Chavarría para la Fiscalía General y de repente con el tiempo empiezo a conocer un Jorge Chavarría irreconocible, una persona que con frecuencia decía: “Aquí no hay nada, aquí no hay nada”, pero además el problema es convencer con argumentos que no hay nada.

¿Debe tener límite el puesto?
-El asunto no es tan sencillo porque un jefe del Ministerio Público es nombrado, tiene que tener la garantía de la independencia y no puede ser que cualquier acción disciplinaria se traiga al suelo un fiscal. Todos podemos tener razones equivocadas para entender que el fiscal se tiene que ir. El fiscal general tiene que tener estabilidad, pero la única legitimidad está en las razones por qué actúa o por qué no actúa, aquí es ya un escándalo de no saber por qué no ha actuado.

¿Cómo califica el trabajo del Ministerio Publico?
-Pésimo. Lo calificaría en este momento pésimo, es un riesgo. Cuando usted ve que un muchacho no ha sido juez, no ha tenido experiencia ninguna, pasa de la Asamblea Legislativa al Ministerio Público, a letrado de la Sala III a candidato de la Sala II, usted dice que aquí hay otra cosa. No es posible que esto suceda con tanta facilidad. Esto no es un rosario de casualidades, esto es una estrategia para hacer cosas en el Ministerio Público, en la Sala III.

¿Cree que al Ministerio Público lo tienen “tomado”?
-Puedo decir que hay evidencia, indicios, de una estrategia para algo más de fondo (…) No es la primera vez que un grupo de magistrados llama al fiscal y le dice “esto está mal, hay un gran desgaste y usted ya cumplió su ciclo, vea esto que está pasando, por qué no se va”. Había la fuerza política de la Sala III en aquel momento, que llamaba al fiscal, le dice “esto es un desgaste” y posiblemente con mucha pena, sintiendo una gran injusticia, pone la renuncia.

¿Qué pasa con la policía judicial?
-Confianza absoluta en quien dirige este momento el OIJ y ojalá que no se atrevan a lo que iban a hacer, que era volárselo a la primera.

Hay varios proyectos para endurecer el nombramiento de magistrados. ¿Qué opina?
-Ha llegado la hora para una cirugía mayor del Poder Judicial, de conformidad con lo que ha ido pasando en el mundo, en Europa, en América Latina también, por supuesto que respetando nuestro proceso histórico, nuestra propia idiosincrasia, hay que poner en discusión cambios fundamentales sobre el deslinde entre la jurisdicción y la administración, ya es hora de que 22 magistrados, que son muchos (…) Costa Rica tiene una de las Cortes Supremas de Justicia más grande del mundo, son demasiados magistrados y magistradas, y por supuesto que ese órgano tan grande y complejo con 22 abogados, cada quien con su visión de las cosas, con una capacidad de gerenciar la institución, todo lo administrativo tiene que salir de la Corte Suprema de Justicia y dejar a la Corte para la gobernanza política en el sentido estricto.

¿Sobra gente?
-Yo lo que creo es que la Corte debe redefinir sus competencias, a mí me parece que deberían quedar las cosas de gobernanza estratégica, la plata es la cuestión política por excelencia; cuánta plata tenemos, en qué la vamos a invertir y cómo vamos a ejecutarla, eso me parece a mí sería lo políticamente sobreviviente. El proyecto de don Walter le quitaría completamente eso y deja a los jueves solo en la labor jurisdiccional. Yo diría que la Corte Suprema de Justicia debería ser la Sala Constitucional y los demás tribunales de Casación. Ya no existe eso de anteponer los intereses institucionales a los personales. Yo no tengo por qué descalificar personalmente al compañero magistrado, si lo que tengo es un desacuerdo con sus ideas. Yo sentí ya en el tiempo de don Luis Paulino evidentes faltas de respeto y ni se diga en el tiempo de doña Zarela, y dicho con mucha claridad, las mujeres son más vulnerables.

¿Se fue perpetrando que doña Zarela saliera?
-Por supuesto, yo entiendo que hay una cierta estrategia de algunos años para que en este momento controle la Corte quien la está controlando.

¿Cuál es el grupo que controla la Corte?
-Me consta que fue esa misma lógica del amiguismo entre magistrados y un grupo de diputados y en esa lógica de subir al barco a gentes que ya comulgaban con una cierta manera de ver las cosas y de tomar el control de la Corte.

¿Debería modificarse el nombramiento de magistrados, que no salga del Congreso?
-No, la experiencia que yo tengo y conozco de otras partes es que eso más bien puede complicar las cosas, no hay sistema perfecto que garantice que haya siempre buenos procedimientos de nombramientos, cualquier sistema tiene pros y contras, si en cualquier sistema nos olvidamos de la honradez, y la integridad empiezan a haber malos resultados.

¿Se deberían endurecer requisitos, como el proyecto de Mario Redondo? Básicamente Celso Gamboa no podría ser magistrado.
-Yo creo que ya en el tema de nombramientos venimos hablando de varias cosas. La Asamblea Legislativa y la Comisión de Nombramientos tienen que ser los entes que evalúen las candidaturas y definan que hay que prohibir el lobby formal e informal. Yo, en este caso y dada la experiencia nacional, hasta en una figura penal convertiría que haya magistrados haciendo lobby para nombrar o no gente. Me parece que no se puede brincar de un poder de la República a otro sin alguna distancia. Puede haber ciudadanos excepcionales, juristas excepcionales. Como los ha habido en este país, que han sido diputados, ministros y que con su debido tiempo pueda ser muy bien de magistrado o magistrada, pero si 8 años después, para que haya un baño de desintoxicación político, partidario.  Me parece importante ese otro proyecto que anda por ahí de nombrar por un único periodo; lo que no se hace en 15 años, ya usted no lo hace nunca en su vida, para qué vamos a tener gente 30 y 40 años. Yo subiría a 45 años la edad para que no haya muchachitos de 30 y 35 desesperados por ser magistrados. Ustedes saben que las canas nunca sobran, pero las canas son importantes.

¿Cómo enfrentar esta crisis en la Corte?
-Van a ser las hormonas las que se evidencien. Es un tema ya de tener valor, me consta por lo que viví y lo que me cuentan ahora que en este momento la Corte Suprema de Justicia, en los Tribunales de Justicia, se corta el miedo con cuchillo, hay mucho temor, mucho miedo, eso es comprensible. La gente dice “qué hago yo si me echan, si me levantan un disciplinario”, pero tanto la cúpula como el Poder Judicial o empiezan a hablar, manifestarse y ser valientes o definitivamente el poder del miedo va a terminar ganando esta partida.

EXTRADIRECTO

•           Poder Judicial: Columna vertebral de la democracia

•           Corte Suprema de Justicia: Momento para ser valientes

•           Magistrados: Gran responsabilidad

•           Mecanismo para nombrar magistrados: Absoluto desastre

•           Sala III: Debe acabarse el miedo

•           Fiscalía General de la República: Hora de cambiarla

•           Policía Judicial: Esperanza de cumplir rol importante

•           Amiguismo: Imposible dentro del esquema de división de poderes

•           Amenazas: Arma innoble

•           Celso Gamboa: El resultado de problemas mucho más profundos

•           Jorge Chavarría: Ya no lo conozco

•           Diputados: Debe elevarse el nivel

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Lunes 16 Octubre, 2017

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