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Opinión

El logodédalo: el que usa palabras rimbombantes, hinchadas

Rigoberto Guadamuz Monge*

Pocos diccionarios en español o en inglés registran el sustantivo logodédalo. Se conoce así a la persona que estudia y emplea con astucia y rebuscamiento ciertas palabras de uso no muy común. Hace pocos años, hice muchos programas de radio en que analicé muchos aspectos del idioma español. Casi siempre, llevé a la mesa de trabajo los errores semanales que escuché entonces en las emisoras de radio, la prensa escrita, la televisión, etc.

Y recuerdo a un oyente cubano que decía que estudió en la Alemania Oriental, y para impresionar en ciertos programas de radio en la AM utilizaba un lenguaje cargado, raro, inflado; pesado y ridículo al fin de cuentas. Llegaba a tal extremo de su repugnancia, que criticaba acremente la cultura de mis compatriotas, como si los suyos fueran lo máximo. Si bien es cierto que en Cuba casi todo el mundo estudia Medicina, son poco conocidos los graduados en Ingeniería, en Química, Arquitectura y otras áreas del conocimiento. Hasta llegué a creer entonces -dada la desfachatez del oyente- que debe ser muy fácil estudiar Medicina y muy complicadas las otras áreas del saber donde prima el dominio de las matemáticas. Y lo imaginé así, porque son poco conocidos los profesionales graduados en masa en esas áreas de la profesión allá, en su país.

Y también aquí en Tiquicia tenemos un estimable comentarista que escribe en un periódico de circulación nacional, que usa un lenguaje escrito ampuloso, alambicado, pesado, cargado, hinchado, retumbante, rimbombante. Es decir, campanudo, como se conoce a nivel internacional; algo propio de lo que se puede calificar como un logodédalo en extremo. Esta palabra pareciera que deja ver en sus componentes algo como de palabra con “logo” y dedo o dedos con “dédalo”. Pero no es así en lo que atañe a la segunda parte, y sí, en la primera. Algunos expertos se dejan decir que “dédalo” viene del griego clásico “daidalos” con el sentido de: trabajar con el arte. Inclusive, citan al arquitecto Dédalo, que fue un ateniense escultor e inventor. Así entonces, el término machista “logodédalo” (no se reconoce a las logodédalas y solo existe en masculino) encierra cierta intención o dirección de aquel individuo que cual artista plástico manipula el material de la palabra y trata, por medio del rebuscamiento, “engalanar”, “adornar”, o manifestar cierto nivel de intelectualidad que es posible posea; o quizás no.

Pero el logodédalo pasa por alto que no todas las personas están en un nivel como para comprender qué cosa quiere o intenta decir con su vocabulario a veces no entendible para los que soñamos conocer algo del idioma y peor aún para los menos ilustrados en este campo. En Costa Rica, son pocos los logodédalos. Por lo menos yo, conozco (o leo, dicho con más propiedad), y solo sé de uno; un excelente pianista. Pero el logodédalo a veces “pega contra pared” (como decimos con un costarriqueñismo), porque en su afán de querer impresionar (o lograrlo, vaya usted a saber), a veces cae en el más irresponsable ridículo.

Es muy común que el logodédalo no domine a plenitud el uso correcto del lenguaje, y lo es tanto así porque, en su afán de buscar y rebuscar en el diccionario las palabras con las que intenta y logra impresionar, a veces no calzan dentro de lo que yo denomino como “lógica lingüística”. Me perdonan si lo digo con un costarriqueñismo: “se mea fuera del tarro” [yerra, se equivoca]. Esa lógica que cito en casi todos mis comentarios científicos sobre el idioma español es el uso correcto de las palabras o los términos que, en abstracto, encierren o encierran el concepto exacto, dentro del escenario que se intenta plasmar o describir pero sin caer en la rimbombancia o la inconsistencia, etc.

Posiblemente, en otros comentarios, anotaré brevemente a modo de digresión algunas de las palabras que, por su “logodedalia “ [el uso abusivo de palabras raras, infladas, etc.] anota o anote en sus próximos comentarios y que no tienen razón de ser desde el punto de vista científico; dentro del manejo en abstracto, etimológico y práctico del idioma español.

 

*Etimólogo y lexicógrafo con énfasis 

en Lógica Lingüística

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Viernes 21 Abril, 2017

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