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Opinión

Editorial

De la platina y otros demonios

La muestra más clara de la ineficiencia de este país en infraestructura vial es la famosa platina; claro, no es la única pues Costa Rica tiene un abandono de no menos de 20 años en la materia. 

Tres administraciones vienen batallando con la fisura del concreto sobre el puente de la Autopista General Cañas, pero nada se soluciona. 

Año tras año el problema se acrecienta y las inversiones superan toda expectativa, no así los resultados. 

Fue el 14 de abril del 2009 cuando se presentaron los primeros inconvenientes, ese día las presas de automotores superaron cualquier antecedente. 

Miles de conductores colapsaron la carretera al tiempo que las autoridades de Obras Públicas buscaban una respuesta para el caos que se avecinaba.

Ya pasaron 6 años y todo continúa igual, ni los ingenieros más eminentes, ni las mil cuadrillas de trabajo que mandaron al puente, ni los cinco jerarcas del Ministerio de Obras Públicas (MOPT) de las gestiones Arias Sánchez, Chinchilla Miranda y Solís Rivera logran corregir el reiterado inconveniente de la platina. 

Es un problema que parece vivir ya con los ciudadanos, no hay quien no tenga algo que decir de la platina, le componen y dedican canciones, sesiones de fotos hasta con modelos, y ahora con la tecnología hay cientos de memes en su honor; lleva más intervenciones que una amante de la cirugía plástica y siempre queda fea. 

Bueno, claro está, los caldos de pollo no son la solución. Es hora de tomar la sartén por el mando, de reconocer que urge intervenir esa vía con prontitud, no es posible que mañana, tarde y noche miles de choferes queden atrapados por horas en el camino.

El gasto en tiempo y el despilfarro en combustible son dos elementos que detienen en gran porcentaje la productividad de un país, en donde se ve que una grieta haya molido los cerebros de la administración y exista tal incapacidad para ponerle fin a un mal. 

¿Tan mal estamos?, no hay justificación para la inoperancia y el adormecimiento, pero eso nos pasa por confiados, pues lo que comenzó hasta 6 años como una pequeña grieta hoy es capaz de paralizar el transporte por horas y con ello atrasar a los trabajadores, empresas de servicio público, cabezales y contenedores con productos que deben llegar al puerto, camiones con productos para distribución nacional y taxis que van rumbo al aeropuerto, para mencionar algunos.

Solo para mencionar cifras, el MOPT ha destinado no menos de ¢7 mil millones a las reparaciones, dinero mal invertido, mal ejecutado, mal planificado.

Y eso que no se suman acá los gastos administrativos, es decir planillas de los trabajadores, viáticos, horas extra, jornadas nocturnas que son más costosas.

Para mencionar un detalle, desde el 2009 y hasta el año anterior el puente de la platina ha sido reparado al menos en 16 ocasiones, situación realmente alarmante.

Los ha retirado el Lanamme en múltiples ocasiones, esa estructura requiere una intervención total, no un plan temporal de parches, ya que las consecuencias de seguir dejando el problema podrían ser más costosas para el país. 

El puente de la platina es una verdadera pesadilla, no es posible que los meros trámites administrativos y la cabeza dura de algunos gestores del Ministerio de Obras Públicas y Transportes sigan promoviendo el deterioro de las ya de por si malas carreteras que tenemos.

Es hora de hacer modificaciones, no parece normal que en un país serio la papelería detenga una obra que urge arreglar. 

No es inteligente llevar 6 años ahorrándose unos chumicos y pateando la bola, tarde o temprano ese atraso, ese subdesarrollo, esa pesadez nos estará mandando a los peldaños del medio de las listas de las naciones desarrolladas. 

Un país que no logre solucionar esos “peanuts” (manís), como dicen los gringos, carece de potencial para surgir, para llamarse en vías de desarrollo. 

Qué vergüenza da ver cómo nos matamos por entrar en un organismo como la OCDE si el desorden de la casa evidencia lo grave que estamos, lo inútiles que somos. Tenemos todo para surgir, pero nadie sabe aprovecharlo, además nos ganan la excusas. 

¿Cómo sentarnos a la par del top de las naciones del orbe si no podemos ni con un puente en mal estado? La educación decae continuamente, el Estado no puede contraerse en gastos, la infraestructura es pésima, el déficit fiscal crece, ya estamos en la mira de las calificadoras internacionales, le pedimos ayuda a Estados Unidos para salir adelante.

¿Entonces? O nos ponemos las pilas o seremos el hazmerreír de quienes sí logran metas.

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Miércoles 15 Abril, 2015

HORA: 12:00 AM

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