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Opinión

En la oscurana de Rodrigo Soto

Termino de leer En la oscurana, agradecido con el autor (Rodrigo Soto González) porque me sostuvo interesado en este texto que dice  de hechos criminales (pedofilia, drogas, corruptelas)  y abuso a menores practicado por adultos viejos que se aprovechan de su estatus y  dinero, sus influencias y dominios, para convencer a jóvenes y niños hasta llegar con ellos a actos de perversidad humana; tema común en este país de “fiesta criminal permanente” por todo lado.


El escenario geográfico principal (San José, barrio Escalante, Escazú, Cañas, Liberia) el autor  lo trabaja con detalles expresivos, que mantienen una constante fotografía ambiental sin estar haciendo uso de la descripción como recurso suyo utilizado en aisladas intermitencias narrativas: “Persiste una llovizna leve cuando Sylvia asoma en Cañas. Bajo el cielo encapotado de nubes grises, el pueblón de largas y rectilíneas calles trazadas a cordel, le produce una impresión de tristeza desolada” (161)


Sylvia Morán trabaja para la revista Semana. Lo hace con tanto empeño que sobrepasa sus funciones de periodista, y ahonda en una investigación peligrosa para satisfacerse con la calidad de sus reportajes y su conciencia social. Sylvia, joven apuesta (”A sus treinta y tres años cumplidos, sin hijos ni mayores compromisos...” P.14) que el lector/a imaginará hermosa, de cuerpo sexi espigado, más preocupada por su trabajo y los acontecimientos, que por su imagen física que no descuida, sin embargo no se entretiene tanto en ello.


“La Oscurana, dicen los campesinos  cuando un nubarrón los atrapa en el cerro. Me cogió la oscurana, me agarró la oscurana, nos cayó la oscurana” (p. 210), ese decir pueblerino que Sylvia vive en lo externo en su lugar de residencia (Los cerros de Escazú), y en lo interno con sus desesperanzas por las sospechas que le provocan Carlos (padre) Claramunt, como el autor de corruptelas y pedofilia en Cañas de Guanacaste.


 En sus textos, Rodrigo Soto trabaja temas producto de  la realidad humana, señalando situaciones del orden social  que la población marca  como variables negativas y provocantes  de la desgracia humana. Los editores en la contraportada señalan que “Rodrigo Soto, expone, a través de su prosa diáfana, el relato minucioso de su protagonista…”. Con esto (a sabiendas) vamos a encontrarnos con un texto extendido en 355 páginas, donde la dinámica narrativa es generosa con el lector. No lo mete en alambicamientos retóricos innecesarios, tampoco le niega abrir espacios para las conjeturas y hasta la creación de ligeras hipótesis del lector. Algunas con resultados concretos, las otras se quedan sin respuesta efectiva.  


Temas sobresalientes. En la oscurana hay dos temas sobresalientes, uno la afectación del turismo (La gallina de los huevos de oro amenazada. P. 32) de Guanacaste por el asesinato de Tahoma,  turista holandesa,  hecho consumado por un grupo de jóvenes adictos a estupefacientes “ilegales”  y demás hábitos no aceptados por la colectividad país, y el otro tema, la separación de territorio (guanaco) por el resurgir del movimiento autonomista guanacasteco.


Un atentado con explosivos en el puente de La Amistad con Taiwán se da como inicio de la sedición planeada.  Ambos temas se complementan y son parte del accionar del personaje Carlos (padre) Claramunt.  También transcurren en el mundo de En la oscurana varios submundos del común vivir, la novela los hace ver.  Por decir algunos: Los asaltos. A Sylvia la  despojan de sus pertenencias, lo que le provoca severos atrasos en su trabajo. El habitante de este país se enfrenta con frecuencia a esta situación. Otro submundo es el consumo de drogas ilegales en cualquier lugar público, sean parques, playas, centros de diversión u otros.


 Dentro del universo dinámico de esta prosa diáfana (como dicen los editores) el autor enriquece todo el accionar con un lenguaje sumamente flexible y de notable transparencia, que provoca lectura agradable con el respectivo disfrute y concienciación, que no es la intención directa del autor, sin embargo se colige inevitable en cualquier sociedad moralina como la nuestra.


Nunca supuse un final como el que se vive en lo narrado. Terminada la lectura es un final aceptable dentro de la dinámica del corrupto principal, el Claramunt; práctica común de evasión en quienes por sus influencias que se toleran en este país y en otros medios sociales. La facilidad para evadir en nuestro medio queda en evidencia.


 Sylvia no cede en su propósito bipartito (el trabajo periodístico investigativo y la posible captura de ese Claramunt) que angustiosamente se le escapa. Lo ve moverse en su escape y tiene que conformarse con la impotencia de impedirlo. Ella (para mí) representa la otra cara del funcionario negligente y empobrecido de voluntad para el servicio social. Ella, valiente y corajuda, osada y decidida, la imagino (post lectura) gestionando ante la alcahueta burocracia gubernamental la extradición, para que Carlos (padre) Claramunt sea regresado y pague por sus delitos de conspiración y corruptelas. 

 

Ediciones Lanzallamas (Colección Dedalus 4) se apunta un éxito con esta publicación.

 

*Educador, escritor.

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Martes 18 Febrero, 2014

HORA: 12:00 AM

CRÉDITOS: Por: Luis Enrique Arce

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