Cinco campañas electorales han pasado desde que un candidato del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) alcanzó la presidencia de la República.
Precisamente fue el 8 de abril de 2002 cuando Abel Pacheco de la Espriella, siendo el candidato rojiazul, le ganó la segunda ronda electoral al Partido Liberación Nacional (PLN).
Desde entonces han pasado 7.247 días sin que un aspirante de la Unidad alcance la silla presidencial. Algunos dirán que 20 años no son nada, sin embargo varios expertos consideran que tanto tiempo fuera del poder le puede pasar factura al PUSC.
ENVEJECIDOS
De acuerdo con algunos expertos, la falta de renovación y liderazgos aqueja a la agrupación política. El politólogo Sergio Araya explicó que uno de los retos de los socialcristianos es el recambio generacional y además el partido “no hace clic con la gente”.
“Les cuesta entender al elector. Su voto duro sigue, pero pasan los años y no se renuevan. Ese es su desafío. Si usted tiene un equipo que no se cambia, en algún momento las piernas no van a dar. Les está costando llegar a esa nueva generación. Los jóvenes no los respaldan”, manifestó.
“EN LA CALLE”
En la misma línea el politólogo Ariel Mata considera que el PUSC mantiene cierto grado de cohesión en la estructura partidaria, sin embargo “el partido está en la calle” en materia de liderazgos, candidatos e incluso espectro ideológico.
“El partido tiene que renovarse. No se les ve una agenda programática, no tienen una señal de identidad ideológica, no hay cuadros llamativos ni renovación de las estructuras. La gente más joven de la Unidad tiene 40 años. Esa falta de coherencia hace que el PUSC no pueda retomar el Poder Ejecutivo”, explicó.
“Para esta ocasión tuvieron una candidata muy floja y su inexperiencia se reflejó en todos los debates posibles, pero hay un elemento interesante: a pesar del peor rendimiento de la Unidad en mucho tiempo, como agrupación sigue sacando una buena cantidad de diputaciones. Con una candidata joven, que no se cayera en los debates, hubieran ganado”, agregó.
Mata indicó que es inexplicable cómo el PUSC se cayó en la recta final, cuando permaneció durante toda la primera ronda en los primeros tres lugares de la intención de voto.
“No hay cuadros que se posicionen en el partido para ser el recambio. Antes de la convención interna nadie conocía a sus precandidatos”, concluyó.
AÑEJOS
Alonso Mora, politólogo y analista, precisó que el PUSC tiene “anclas que no le impiden zarpar hacia buen puerto”. Entre ellas están la cohesión interna, liderazgos y sistemas añejos.
“Son muchas campañas que no llegan a buen puerto. Hay varios temas, inciden las acusaciones a los expresidentes y el partido se vino abajo. Era de esperar que los candidatos no salieran avante. También hubo una división que genera el Partido Republicano Social Cristiano.
¿Qué significa eso? Que no existe cohesión interna y no entran unidos a las campañas nacionales. Además no hay renovación estructural: el sistema como elige diputados y autoridades es añejo. Eso genera división y aleja a mujeres y juventudes”, expresó.
“Falta renovación en signos externos y su visión de marketing político simplemente no existe. Parecen comportarse como una ideología añeja y tienen que renovarse para que los jóvenes se integren. No se pueden quedar en el antaño. La gente joven quiere políticas dinámicas y no algo añejo”, acotó. En cuanto a la campaña de la candidata presidencial Lineth Saborío dijo que hubo “marketing desorganizado”.
“Tenían un buen producto, pero no supieron cómo venderlo, no encontraron la forma, no estudiaron al electorado. Tampoco hubo posiciones rígidas o determinantes en muchos temas, lo que generó incertidumbre. La contienda de ellos no se perdió en los últimos 15 días, sino de tiempo atrás, demostrado en programas y debates. El comando de campaña no supo leer y anticiparse a esos flancos de campaña”, concluyó.
PERIODISTA: Aarón Chinchilla Carvajal
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Jueves 10 de Febrero, 2022
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