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Opinion

No podemos estar en esa contadera de puntos

Editorial

No podemos negar que el fútbol es el deporte rey a nivel mundial y Costa Rica no escapa a esa realidad. Vivimos en un país futbolero cuyo corazón palpita al ritmo de la Selección Nacional, se trata de la disciplina deportiva que mueve fibras emocionales y desata pasiones.

Cada vez que la Tricolor sale al terreno de juego se encienden los focos de atención. Lo mismo ocurre cuando en la cancha se encuentran la Liga Deportiva Alajuelense y el Deportivo Saprissa, los equipos con más afición, o bien cuando se disputa una final nacional.

Lastimosamente, así como nos da muchas alegrías, también la querida Sele nos da muchos dolores de cabeza y zozobras, prueba de eso es la contadera de puntos que tenemos actualmente para ver si acaso logramos clasificar al Mundial de Catar. 

Parecemos esos chiquillos que pasaron vagueando todo el año y precisamente cuando están dando los promedios finales ahí si nos preocupamos y nos ponemos a contar los puntos que tenemos a ver si nos alcanzan para pasar de año. 

Definitivamente una Selección Nacional que haya logrado lo que la nuestra hizo en Brasil 2014 no se puede jugar el chance de estar en esa contadera de puntos y depender de otras selecciones para ver si le alcanza para clasificar. 

Pero en el caso de la Tricolor, ha estado en el ojo del huracán prácticamente desde la salida del colombiano Jorge Luis Pinto y la hazaña en Brasil, pues todos los ticos deseaban que este momento épico se volviera a repetir o al menos se mantuvieran características que los jugadores mostraron durante ese periodo, pero no se han visto desde entonces. 

Hemos ido de fracaso en fracaso, desde entrenadores que se pelean a golpes en las graderías, algunos que apenas rinden para el gasto, hasta los que se dan el tupé de decir que dirigir una Selección Nacional los aburre. 

Luego de tanto trago amargo, le dieron el equipo a Ronald González y fue un dolor de cabeza tras otro. Nunca nos vimos bien, jugamos a lo que Dios quisiera y a las chiripas que en algún momento lograban volver a ilusionar a los ticos con esa Sele que se codeaba de tú a tú con las grandes potencias del fútbol hace unos ocho años.

Y, seamos realistas, el entrenador que tenemos actualmente no nos termina de convencer a veces sentimos que dura mucho en hacer los cambios, o a veces los hace y no entendemos cuál es el objetivo lo que si tenemos claro es que precisamente esta falta de proceso es el que nos tiene hoy en esta zozobra si nos quedaremos sin participar en Catar 2022. 

Precisamente, respetar un proceso cuesta mucho en la Tricolor y en los mismos clubes costarricenses. A las primeras de tanteo, los directivos se asustan y terminan cediendo, cortan por lo más delgado, destituyen al entrenador cuando los jugadores tienen la misma responsabilidad o incluso una cuota más alta, porque están en el campo de juego actuando según lo que les dijeron, pero con la posibilidad de no hacer caso.

Cómo extrañamos aquellas agallas que vivos en Brasil 2014, como añoramos a esas figuras que solo quedan en el recuerdo de aquellos momentos en los que le tapamos al mundo la boca en especial aquellos que no daban un cinco por nosotros por estar en el grupo de la muerte y muchos en lugar de vernos como competencia casi que nos dejaron ver como los pobrecitos a los que todo mundo iba a tarrear. 

Resulta vital que queden afuera los pechos fríos, esos que de manera convenenciera solo vienen a jugar cuando todos los reflectores están sobre ellos. Aquí somos o no somos, no es momento de querer figurar como si fueran la única estrella del universo, porque les recordamos que algunos están donde están porque los vieron jugar en la Selección Nacional, antes de esto pocos tienen la suerte de ser descubiertos en sus equipos, porque recordemos que, para el mundo, Costa Rica no es un referente de fútbol.

A ellos les corresponde tener claro que no mandan y su función es hacer bien las cosas en la cancha para sacar los resultados, de los cuales al final de cuentas se verán beneficiados cuando busquen un mejor contrato o cambiar de equipo. Las decisiones deben tomarlas los de saco y corbata, a quienes les toca la tarea de amarrarse los pantalones para respetar el proceso.

Esperemos que las hazañas de Brasil 2014 revivan en vez de volverse un lejano recuerdo, deseamos que los jugadores den lo mejor de sí para ver si sacamos el proceso y logramos estar en Catar 2022, pero lo que más queremos es poder volver a sacar la casta y que todo el mundo se dé cuenta de que, aun cuando Costa Rica es un país pequeñito es territorio y población, podemos volvernos gigantes en ganas y en salir adelante cuando ya nadie da un cinco por nosotros.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Martes 01 Febrero, 2022

HORA: 12:00 AM

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