El que calla otorga
Lic. José María Rodríguez Castro
Suele decirse que “el que calla otorga ante una situación de conflicto es cómplice”, y que “tanto pesa el hechor como el consentidor”. Por ello, quiero externar lo siguiente:
Nuestro pueblo está conformado por personas de todos los estratos sociales, pero independientemente de ello, no se necesita ser un intelectual, para tener plena conciencia de la situación en que se encuentra nuestro país, en el orden económico, moral y social.
En la presente Administración, sin necesidad de puntualizar sobre diversos aspectos, hemos visto cómo se ha incurrido en actos desastrosos que invitan a cada ciudadano a meditar y a pensar, partiendo del hecho de que “el pensamiento es águila triunfante, cuando sacude el huracán sus alas”.
Cuando suceden hechos que atentan contra el orden moral, contra el derecho de los ciudadanos, muchos consagrados incluso en nuestra Constitución Política, tenemos que tener bien claro que se está golpeando severamente a esta democracia de la que tanto nos enorgullecemos los costarricenses y por la que nuestros antepasados ofrendaron sus vidas.
Como pueblo tenemos derecho a equivocarnos y como seres humanos, tenemos la obligación de corregir nuestros yerros, para no tener que “tropezar dos veces con la misma piedra y con el mismo pie”.
A pesar de los pesares, la democracia en que vivimos nos permite aún decidir con nuestro voto, quienes regirán los destinos de la Patria. La democracia es una especial de planta que no se le echa agua se muere. Renunciar a los derechos que nos otorga una democracia es empezar a soñar con la pesadilla de la dictadura.
Los pueblos que perdieron su democracia, lastimosamente, se convirtieron en “marionetas que danzan al son de la comedia”.
En nuestro país estamos a pocos días de celebrar elecciones presidenciales. Para esta ocasión se han inscrito aproximadamente 25 partidos políticos y en la mayoría de ellos, el candidato presidencial se reserva el derecho de ocupar el primer puesto de diputado (si no es papa es yuca). Esto lo permite la democracia y cada ciudadano sacará sus propias conclusiones. Lo preocupante de todo esto es que, según lo informan las diferentes encuestas, la gente joven que constituye la generación que en algún momento no lejano tendrá la obligación de asumir la responsabilidad de dirigir los destinos de este país no ha mostrado interés en los últimos procesos electorales y esto es sin duda un golpe a la democracia que estimula a las dictaduras.
La juventud es “sabia renovadora de los pueblos”. Está obligada a tomar acciones cuando se navega sobre un mar de revueltas tempestades. Tiene la obligación de apuntar su proa con sus velas bien henchidas y llevar el barco a puerto seguro.
“La juventud que vuela hacia el pasado, ha nacido muerta”.
Finalmente, hago un llamado a la conciencia de cada ciudadano para que, en primer lugar, no se quede sin votar. Con ello fortalecemos nuestra democracia. En segundo lugar, meditar su voto. Pensemos que, si no ponemos a alguien a manejar un avión, sin ser piloto, se produce una tragedia. Para gobernar un país se necesita algo más que ser político. Se necesita experiencia y conocimiento de causa. Este barco se encuentra navegando en un mar de revueltas tempestades. Necesita un capitán con experiencia que lo lleve a puerto seguro.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 29 Enero, 2022
HORA: 12:00 AM