En una finca de Río Jiménez en Guácimo, Limón, les quitaron la vida a dos hombres de 31 años. Se trata de Leonardo Chaves Chavarría y Michael Alexander Vargas Flores, quienes tenían 2 y 6 hijos, respectivamente.
Ellos formaban parte de los espectadores de una pelea de gallos clandestina, que se realizó sin la presencia del dueño de la propiedad, donde dos sujetos encapuchados llegaron con AK-47 y les volaron bala frente al resto de participantes de la actividad, entre ellos menores de edad.
Una vez que los gatilleros dejaron tiradas a las víctimas ensangrentadas en medio de unas parcelas corrieron entre la maleza de las fincas aledañas sin dejar rastro que les permitiera a las autoridades encontrarlos.
Posterior a esto, quienes disfrutaban la festividad clandestina salieron despavoridos a subirse a sus lujosos carros (algunos con niños) para huir del sitio y salvar sus vidas, pues temían ser los siguientes en la lista de los pistoleros.
VERSIONES
Habitantes de Guácimo indicaron que se manejan varias versiones del sangriento suceso.
Unos dicen que los jóvenes padres no andaban en buenos pasos, mientras que otros especulan que los muchachos estaban ganando las apuestas y durante el juego a algunos de los presentes no les agradó, por lo cual contrataron una persona que los asustara para que se retiraran, pero se les fue la mano.
Entre las hipótesis está que además de los fallecidos había varios heridos, pero esa versión se desmintió por parte de las autoridades, quienes mencionaron que en los hospitales locales no se recibió reporte de personas que ingresaran por esta situación.
Manuel Picado Marín, conductor permanente del comité de Cruz Roja de Guácimo, agregó que para la atención del tiroteo se desplazaron dos unidades de soporte básico al lugar, cuyos miembros declararon fallecidos a Leonardo y Michael.
La escena fue resguardada antes y después del arribo de los paramédicos por parte de oficiales de Fuerza Pública que velaron por la seguridad de los vecinos durante toda la noche hasta la llegada de los judiciales, quienes levantaron los cuerpos.
A la mañana siguiente agentes del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) llevaron un perro a la propiedad que les ayudó con la recolección de pesquisas.
LUGAREÑOS
DIARIO EXTRA consultó a varios lugareños acerca de la lluvia de plomo.
Una pareja que pasó el fin de semana con unos amigos oriundos de la zona respondió que el ruido no fue normal.
"Era como una metralleta, aquello se escuchó pavoroso. En ese momento me estaba lavando los dientes y el cepillo casi se me cae del susto", dijo el hombre.
Mientras que su esposa explicó que ella y el resto de la familia estaban en la sala de la casa de su amiga, pero al escuchar tal estruendo se escondieron.
Después de esto, se pusieron a vigilar la vivienda en caso de que alguno de los involucrados quisiera meterse.
Según la pareja, la fiesta inició al mediodía, parecía que iban a amanecer porque los lujosos carros llenos de familias y amigos no pararon de llegar.
"Se escuchaban las risas y hasta las porras que le hacían a cada gallo que ganaba, era un vacilón que uno nunca se imagina que va terminar en eso. Hasta había chiquitos corriendo por el lugar", contó la mujer.
El Periódico de Más Venta en Costa Rica buscó a los familiares de los occisos en sus casas para aclarar las versiones que circulan, pero no se encontraban ahí.
El Diario del Pueblo supo que Michael laboró para la Asociación Pro Defensa de los Trabajadores y del Medio Ambiente desde 2009 hasta 2013.
Leonardo, por su parte, en 2012 se destacó como cultivador de frutas, nueces, así como plantas que se utilizan para bebidas y especias. En 2013 laboró en un aserradero donde duró un año, luego fabricó piezas de carpintería para edificios y construcciones. De 2020 a 2021 volvió a las actividades de agricultura.
PELEAS
Un tercer vecino que también prefirió el anonimato expresó que estas fiestas son comunes en la zona cada 15 días, principalmente los fines de semana.
"A ellas asisten personas adineradas. Es común ver carros grandes y de marcas caras en estos lugares", manifestó el hombre, quien acotó que el día de los hechos vio varios modelos lujosos subir con gran rapidez al frente de su casa.
La mujer que se encontraba de paseo con su esposo añadió que cuando se percataron de que había una fiesta en la finca salieron a ver y pudieron contar más de 50 vehículos.
Expertos en el tema explicaron que generalmente en estas celebraciones el "de boca en boca" es el método que se utiliza para conseguir participantes, a ellos se les cobra una entrada que va desde los ¢3 mil hasta los ¢5 mil. El consumo de comidas y bebidas es aparte.
En esos espacios se mueven grandes cantidades de dinero con apuestas de ¢100 mil en adelante, las cuales incluso llegan a los ¢2 millones.
Las peleas donde los gallos se despluman y terminan con la vida del contrincante a picotazos se realizan a muerte súbita.
Entre las razas más utilizadas para hacer plata está la chile, cuyo pelaje se torna rojo en el cuello y la cresta.
El giro (blanco) y el belga (amarillo en el cuello y pecho con negro en la cola) se encuentran también entre los más buscados.
Su valor va de ¢100 mil a ¢2 millones. A esto se le debe sumar el cuido que se les dé y su lugar de procedencia.
Estas actividades clandestinas son investigadas por la policía de la zona, pues al ser sitios tan grandes y alejados del centro se les dificulta tener un control regular.
Por su parte, los judiciales buscan a los sospechosos de cometer este doble homicidio.
PERIODISTA: Marycruz Brenes Mejía
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Martes 11 de Enero, 2022
HORA: 12:00 AM