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Opinion

Se acabó el capricho del tren eléctrico

Editorial

El tren eléctrico de pasajeros en la Gran Área Metropolitana (GAM) no es más que un capricho que se ha estado orquestando desde el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) y el despacho de Claudia Dobles, primera dama de la República, casi que desde que inició esta administración. 

Como se le reiteró en innumerables ocasiones al Poder Ejecutivo, un tren eléctrico debe ser económico y acorde con las necesidades del público que utiliza este servicio, sin embargo, parece que en el Incofer se hacen de oídos sordos. 

Precisamente fue desde el Ministerio de la Presidencia desde donde se gestionó la consulta para ver si Claudia Dobles podía dirigir el tema del tren, como dicen, por querer hacer una gracia les salió un sapo, porque quizá no pensaron que les fueran a dar una respuesta negativa. 

La insistencia de la primera dama y del Ejecutivo ha sufrido un estate quieto por parte de la Procuraduría General de la República, pues les indica qué puede hacer y qué no desde su posición como esposa del mandatario de Costa Rica.

En el documento PGR-C-362-2021, del 16 de diciembre de 2021, le ponen un alto a las pretensiones de Dobles sobre el proyectito que le costará al país más de $1550 millones, puesto que le indica que ella no puede llevar la coordinación de este plan ferroviario. 

Seamos realistas, hay primeras damas que han pasado por el puesto sin parte ni novedad, sin embargo, otras han logrado colaborar mucho en el área social, aportando en áreas de la niñez, los adultos mayores y las personas con capacidades especiales. 

Pero nunca se han metido en un ministerio de lleno y, mucho menos, se han ceñido con temas particulares, y es que a Dobles la hemos visto desde el principio entusiasmada con el tren y luego casi que en todo lo que tuviera relación con transportes.

Y no es por querer ponernos quisquillosos, pero seguimos sin entender por qué ella había asumido vocerías existiendo una jerarca en la institución que llevaba el tren, por qué ella iba a los viajes si no tenía la potestad de negociar ni un tornillo, ¿será que se aprovechó de su posición o la relación con su marido? 

En múltiples ocasiones su esposo y presidente de la Republica defendió su actuar, sin embargo, y como dirían las abuelas, mejor no haga cosas buenas que parezcan malas, menos en la función pública, donde todo mundo está en el ojo del huracán. 

De hecho, en múltiples ocasiones hubo denuncias de que ella quería llegar a dar ordenes a ciertas instituciones sin estar nombrada en ellas, solo por ocupar su lugar de primera dama, situación que no ameritaba que se tomara tantas atribuciones. 

El Gobierno nos vendió la idea del ferrocarril como si fuera la pomada canaria para solucionar la movilidad dentro de la Gran Área Metropolitana. El Incofer desarrolló la audiencia pública para evaluar y discutir el borrador del cartel licitatorio, cuya exposición resultó más de lo mismo.

Pero lo que más llamó la atención fue cuando el gerente del proyecto reconoció que el tren por sí solo no resuelve la movilidad dentro de la Gran Área Metropolitana. Esa frase dejó entrever que se trata de un mero capricho, que el Ejecutivo quiere jugar con las finanzas del Estado y asumir un proyecto megacostoso. 

Esa frase que pronunció Durán es una contradicción más en torno a este proyecto, en especial cuando en el Incofer se gastaron millones para promocionar en redes sociales los famosos hashtags (etiquetas) “#Quenosenosvayaeltren” o “#Trenparalagente”, publicaciones que cansaban a aquellos que cuando entraban a Facebook era lo primero que les salía. Son más dudas que respuestas claras lo que nos deja este tren: ¿Por qué es más caro en hora pico (¢800) que en la conocida hora valle o de menor demanda de tránsito (¢600)? ¿De cuánto será finalmente el aporte estatal? ¿Por qué se quiere amarrar la concesión a 35 años con posibilidad de extenderla a 50? Si el proyecto será concesionado, ¿por qué el Estado deberá asumir el costo de las fallas eléctricas o técnicas que experimente el ferrocarril? 

Es una muestra más de la incapacidad en el proceso de manejo de dicho sistema de transporte público. 

Dejemos el capricho para después, que el tren no es la única solución para el país. Se necesita entrarle al desempleo, a la pobreza, al narcotráfico y los problemas de inseguridad ciudadana, a todo lo que agobia al país.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Viernes 07 Enero, 2022

HORA: 12:00 AM

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