Miércoles 19, Julio 2023

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° San José, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Alajuela, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Cartago, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Heredia, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Limón, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Guanacaste, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Puntarenas, CR


Opinion

“Memento mori”

Editorial

Los antiguos generales romanos, tras vencer en una campaña bélica que llenaba de gloria al imperio, eran recibidos como dioses por toda la población en un desfile llamado Triunfo. Se dice que el líder militar entraba a la ciudad montado en un carro, encabezando su ejército, vestido con una toga ceremonial y una corona de laurel que se reservaban para representar tanto a reyes como divinidades. 

Se efectuaba una procesión por toda la ciudad en un festejo militar y religioso, todo esto para ensalzar a quien pudo conquistar bienes y territorios para los romanos. Pero además, acompañándolo en su carro, se dice que viajaba un esclavo del general, quien de vez en cuando debía decirle dos lapidarias palabras: “memento mori” (recuerda que morirás).

De esta forma, se buscaba hacer que el líder castrense mantuviera la humildad, que recordara su condición de mortal y no cayera en excesos o arrebatos durante ese tiempo en que podría llegar a sentirse omnipotente. Tras las recientes llevadas de palo en el ámbito gubernamental que hemos sufrido los ticos, bien haríamos en buscar el modo de infundirle humildad y empatía a los candidatos presidenciales, pues entre ese nutrido grupo de 25 aspirantes saldrá la persona que deba comandar el Poder Ejecutivo, y la cual deberá velar con responsabilidad y valentía por el futuro de todos los costarricenses, sin que valgan frases pintorescas y para salir del paso como excusa, por ejemplo, que “no es lo mismo verla venir que bailar con ella”. 

Tampoco puede olvidarse a los más de 1.500 costarricenses que lograron colocar su nombre en las cerradas y poco transparentes listas para optar por el cargo de diputado de la República. 

Al final, 57 alcanzarán sus aspiraciones, aunque la pelea es desigual desde que algunos tienen doble postulación y los dineros de la deuda política no se reparten equitativamente, de modo que ciertos personajes de la vida pública cuentan con la seguridad de “al menos dejarse algo” mientras otros deberán pellejearla mucho más a ver si acaso les sonríe la ruleta electoral (pues tristemente algunos creen que es así como funciona...).

Apenas comienza este nuevo año, pero las mentes de los costarricenses se sienten abrumadas por el plano político-electoral, pues temen que se recurra a tretas como hacer que la gente se polarice en temas menos vitales que si habrá qué comer o dónde vivir. Si bien la gente ya no cree en cuentos, tampoco sabe qué esperar con semejante oferta electoral, en especial porque basta decir que se hará algo, aunque no se diga cómo, hablar bonito, ofrecer “trabajar, trabajar, trabajar”, gritar a los cuatro vientos que se tiene el mejor equipo, cuando finalmente valdrá cualquier pero para salir de la función pública sin pena ni gloria, con una pensión vitalicia.

Cuando se rememora las elecciones presidenciales de antaño, en que el presidente electo veía cómo sus partidarios lo alzaban en brazos y esperaban ansiosos su discurso de victoria, algunos sienten nostalgia, pues las cosas ya no funcionan así. 

Durante las últimas Administraciones, y debido a la rampante e insensible desigualdad que nos asola como producto de opacos intereses que no se revelan nunca a la población, los ticos se hicieron alérgicos a la política y emiten el voto contra algo o contra alguien en muchas ocasiones. Esto es lamentable, pero tampoco se les puede culpar, pues las pasadas Administraciones tuvieron tantos votos que ni supieron qué hacer con ellos, pero decepcionaron con su falta de seriedad y empatía hacia quienes hoy les dan la espalda. No les queda más que hacer un “mea culpa” y seguir adelante, no vale de nada llorar por la leche derramada.

Recordemos que hoy estamos aquí y mañana no sabemos, ojalá que quienes buscan acceder al poder en las próximas elecciones se acuerden de que no son dioses ni jueguen de santos; son hombres y mujeres de carne y hueso que deben velar por el pueblo al que representan. Ojalá tampoco se crean con el derecho de mancillarlo. 

Como siempre, recordemos que para verdades está el tiempo y que, para bien o para mal, los pueblos tienen el gobierno que se merecen, por lo cual es una gran responsabilidad decidir a quién queremos entregarle esa confianza y debemos aprovecharla.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Lunes 03 Enero, 2022

HORA: 12:00 AM

Enviar noticia por correo electrónico

SIGUIENTE NOTICIA

ÚLTIMA HORA