Hacer más deporte, buscar pareja, dejar de fumar, estar más cerca de la familia y los amigos, todos esos propósitos de año nuevo que resultan comunes pueden ser loables, pero también llevan fácilmente a la frustración a quienes, tras buscar el modo de conseguirlos, fracasan en el intento.
¿Por qué no logramos los objetivos que nos apuramos a formular mientras nos atragantamos con las 12 uvas y arrastramos una maleta por toda la casa en plena cuenta regresiva hacia el año nuevo?
Para averiguarlo, DIARIO EXTRA contactó a Karla Angulo, licenciada en psicología, quien subraya cómo las personas definen objetivos de forma inadecuada, por lo cual se torna vital replantearlos para que se vuelvan alcanzables.
EXPECTATIVAS Y ESPERANZAS
“Para hablar de propósitos, es oportuno hablar de expectativas, porque se correlacionan. Se hacen una sola a la hora que decimos ‘ya va a terminarse el año y empieza otro’, y esa presión social de que borrón y cuenta nueva. Lo que pasa es que eso no es así, no es que cambiamos de 2021 a 2022 y mágicamente todo cambió. No. Necesitamos tomar acción participativa, y muchísimas personas no han caído en cuenta de lo que realmente significa una expectativa”, comenta.
“Cuando yo sé que la expectativa principalmente es una posibilidad razonable, desde ahí inicio un cambio, es decir, voy a construirme sobre el principio de realidad. No es movido por que todo mundo hace o quiere algo. ‘Bueno, este año voy a bajar de peso, me voy a portar mejor, voy a ahorrar, porque todo el mundo lo está haciendo’. Me dejo influenciar por las masas y cuando me doy cuenta estoy planteándome propósitos de año nuevo que en realidad no me pertenecen”, advierte la psicóloga.
Agrega que las expectativas son “un aposento de esperanza”, en otras palabras, posibilidades de aspirar a más y sentirse capaz de lograr cosas nuevas, por lo que, bien encaminadas, se convierten en una motivación de vida. Si ocurren, qué bueno, si no, se debe buscar nuevas expectativas. Pero hace énfasis en que, si no nos planteamos objetivos realistas y posibles caeremos presa de la frustración, insatisfacción, tristeza y resentimiento hacia nosotros mismos.
NO MORDER MÁS DE LO QUE SE PUEDE MASTICAR
La profesional denuncia: “Diciembre es un mes de un consumismo exagerado, donde socialmente la tristeza, la melancolía andan más sueltas que nunca, precisamente por la presión de todo el mundo en familia, todo el mundo da regalos… Erramos verdaderos conceptos de lo que celebramos y esa misma regla la aplicamos con los propósitos de año nuevo y en lugar de que eso sea un aliciente, una esperanza de que qué chiva, viene algo nuevo, voy a proponerme hacer cosas diferentes, yo creo que se debe sí o sí hacerse las preguntas correctas (ver recuadro). Cuando yo me hago las preguntas correctas, las expectativas no son infundadas por un otro, sino que más bien son de adentro hacia afuera”.
Aclara que, si bien en el calendario se cambia un número, internamente no es que deja de ser diciembre a enero, porque el tiempo se presta para la reflexión y buscar cambios. “En cualquier momento del año o de mi vida, puede ser un momento oportuno para arrancar de una forma diferente. A veces las personas creen que todo está demasiado mal en mí, entonces viene un año nuevo, cambiémoslo todo. ¿Por qué? ¿Quién dijo que estás mal o bien? Nosotros mismos decidimos qué deseamos trabajar en nosotros. Cuántos cierres hacemos, si perdonamos, si dejamos el rencor atrás… Estos cuestionamientos pueden ayudar a las personas mucho para plantearse verdaderos propósitos”. Agrega que siempre es más importante la dirección que la velocidad para alcanzar los objetivos.
¿POR QUÉ LA GENTE SE FRUSTRA?
“Porque hacen unas listas inmensas. ¿Quién dijo que debo hacerme una lista tan exhaustiva? Entre más grandes sean las expectativas, más grande la lista, mayor va a ser la frustración cuando no logre cumplir con el montón de cosas. ¿Y qué tal si solo me planteo una cosa, pero que sea verdadera, o dos, pero que realmente sea de adentro hacia afuera?”, sentencia Angulo.
E insiste en que: “El contexto social es muy importante, pero nos hemos cerrado los seres humanos al creer que nuestras expectativas son de afuera hacia adentro, es decir, lo que el ambiente, lo que la familia, que cuánto me pagan, si me valoran como profesional, si me abren puertas, entonces soy. No. Se inicia al contrario, de adentro hacia afuera. Yo no puedo esperar a que las condiciones sean perfectas para decir ‘qué chiva, se cumplió el objetivo’, no, tengo que creérmelo internamente, y para eso debo tener un principio de realidad, es decir, que mi yo, mi consciente esté conectado con el mundo externo”.
También ejemplifica: “Ah, yo este año aspiro a cambiar de trabajo y quiero una gerencia. Todos queremos un salario de gerente, lo que pasa es que yo debo pensar: ¿Tengo las competencias? ¿Ya estudié? ¿Cuáles son los títulos que me acreditan para postularme? Tampoco es que digamos ‘es que eso no es para mí o pobrecito yo’, no. Es saber qué estoy haciendo al respecto para poder lograr eso, qué pasos necesito cumplir, y el ser humano quiere ahora todo demasiado rápido. Quiere brincarse un montón de cosas y viene la frustración”.
La profesional en psicología asevera: “Es un buen momento para hacer instrospección o filosofar. Necesitamos quitarle lo irracional a una idea. ¿De dónde saca usted que no puede hacer algo? En mi autoconcepto, necesito saber dónde tengo aptitudes y dónde no”. Asimismo, invitó a los lectores a cambiar su forma de pensar para romper las barreras mentales y pasar a la acción, pues deja claro que cuando uno decide, y la toma de decisiones resulta satisfactoria porque parte de uno mismo, no se necesita que otros las validen. Y finalmente citó al escritor Marcel Proust, quien indica que: “aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”.
LAS PREGUNTAS CORRECTAS
PARA PLANTEARSE OBJETIVOS:
¿Qué me gustaría a mí empezar?
¿Qué me gustaría modificar en mi vida?
¿Qué me gustaría aprender?
¿Cómo está mi autoconcepto?
¿Qué opinión tengo de mí mismo(-a)?
¿Qué merezco?
¿Qué no merezco?
¿Hacia dónde me gustaría dirigirme?
¿Cómo me siento conmigo misma(-o)?
¿Qué necesito para lograr mis objetivos?
¿Cómo realizo un plan realista para alcanzar mis objetivos?
Fuente: Karla Angulo, psicóloga
¿CUÁNDO ES UN VERDADERO PROPÓSITO?
Cuando, sí o sí, hay una relación entre:
1. Lo que creo (sistema de creencias, lo que considero merecer, necesito modificar o trabajar).
2. Lo que espero (qué deseo lograr, hasta dónde quiero llegar).
3. Lo que yo aporto o hago al respecto (no es lo mismo confeccionar una gran lista de cosas por hacer que ponerse en acción).
Fuente: Karla Angulo, psicóloga
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
EMAIL: [email protected]
Lunes 03 de Enero, 2022
HORA: 12:00 AM