Cinismo del Conavi no tiene límites
Editorial
El Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) se convirtió en una de las instituciones que más dio de qué hablar durante 2021, sin embargo, su fama no se caracterizó por buenas obras viales o trabajos eficientes en favor de la sociedad costarricense, sino todo lo contrario.
El órgano adscrito del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) acaparó los titulares de la prensa nacional durante el año en curso por su cinismo y labores cuestionadas que pusieron en entredicho la imagen positiva que desde el Poder Ejecutivo le querían vender a los costarricenses.
No solamente el escándalo por la Cochinilla, que ya de por sí huele hediondo, sino también todas las arbitrariedades que siguen saliendo ante la luz pública y que empañan la labor de los funcionarios.
El cinismo del Conavi no tiene límites, más cuando se dan a conocer informaciones de que nueve involucrados por el escándalo Cochinilla siguen laborando dentro de la institución como si nada hubiera pasado y ni siquiera se les aplicó una investigación preliminar para determinar eventuales responsabilidades.
En Costa Rica no existe eso de “justicia pronta y cumplida”, porque solo aplica para algunos, quizá al sector privado, pero mientras parece que a los públicos les dan una protección especial, lo cual genera cuestionamientos hacia la credibilidad de las instituciones.
El Consejo Nacional de Vialidad no tiene siquiera la autoridad moral ni ética para referirse a transparencia cuando a lo interno se vislumbran ambientes de presunta corrupción que se traducen al final en pésimas administraciones y presunta incapacidad para resolver problemáticas que llevan años pendientes.
No conforme con eso, la Auditoría General del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) recibió una denuncia de que uno de sus funcionarios cedidos en calidad de préstamo al Conavi hizo teletrabajo en Estados Unidos por más de un año, lo cual contraviene claramente la legislación y los contratos de esta modalidad laboral en Costa Rica.
El funcionario Farid Peña Álvarez, abogado de la Auditoría del Conavi, habría percibido fondos públicos mientras que encontraba fuera del país “ejerciendo sus funciones” dentro de la institución, según la denuncia, e incluso existen reportes de la Dirección General de Migración y Extranjería que comprueban su larga estadía fuera del territorio nacional.
¿Permiso sin goce de salario? ¿Vacaciones? ¿Incapacidad? Esas fueron algunas de las interrogantes que desde DIARIO EXTRA se enviaron desde la semana pasada al Conavi para aclarar la situación, pero con tal de dar largas al asunto el escudo perfecto es que ellos “tienen 10 días hábiles para responder”, cuando la sociedad costarricense requiere de inmediatez para saber las cosas como son.
La denuncia ya está en manos de la Contraloría General de la República (CGR), entidad fiscalizadora que de por sí desde que se dio a conocer sus involucramientos directos con el Consejo en el expediente Cochinilla salió ampliamente cuestionada y sus criterios técnicos están en entredicho.
Ojalá, en calidad objetiva, sí se cuente con las pruebas suficientes que evidencien una clara violación a la legislación costarricense y a las condiciones contractuales de teletrabajo en la función pública, que se sienten las responsabilidades pertinentes.
El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) prometió una reestructuración de las “hermanas perversas” para este 2021, sin embargo, su ministro incumplió esa promesa que hizo ante los medios de comunicación en aquel diciembre de 2020, cuando dio la orden de inicio para la construcción del paso a desnivel de la Rotonda de la Bandera en San Pedro de Montes de Oca.
¿Qué tanto miedo tuvo Rodolfo Méndez Mata para no aprovechar el momento propicio para intervenir el Conavi en los momentos más críticos de la institución, sabiéndose ante la opinión pública que algunos se prestaron para recibir viajes al exterior, paseos a la playa, botellas de champaña, sobres en efectivo y hasta favores sexuales con tal de agilizar adjudicaciones de obra pública?
Méndez Mata nos quedó debiendo con creces y es una verdadera lástima que un señor con amplia trayectoria en el mundo del transporte, hasta incluso que era una clara autoridad para dimensionar los problemas de infraestructura del país, se prestara para guardar silencio, no intervenir nada e incluso terminar salpicado por la Cochinilla.
Ese cinismo por el que hoy se cuestiona al Conavi es responsabilidad de la Administración por permitir alcahuetear a funcionarios sabiendo que eso implica un costo para el Estado con el dinero que pagamos todos los costarricenses mediante nuestros impuestos. El Conavi se debe intervenir de raíz, no puede quedar títere con cabeza.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
EMAIL: [email protected]
Lunes 20 Diciembre, 2021
HORA: 12:00 AM