Parece de nunca acabar la problemática generada por los cuestionarios de Factores Asociados de las Pruebas Nacionales de Fortalecimiento de Aprendizajes para la Renovación de Oportunidades (FARO).
El nuevo capítulo lo escribe Pablo Barahona, quien fuera embajador de Costa Rica en la Organización de Estados Americanos (OEA), pues acudió hasta la sede de dicho ente diplomático para presentar una denuncia por lo ocurrido con estos formularios.
A criterio del exembajador, lo sucedido con las pruebas fue una clara violación a los derechos de los niños de quinto año de escuela, que pasaron horas contestando un sinfín de preguntas sobre contexto socioeconómico, algo poco entendible considerando que son pequeños de entre 9 y 10 años.
Barahona explicó a DIARIO EXTRA que él conoce bien los alcances de la OEA y de su oficina de Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ya que esto no representa una denuncia formal, sino que es más una solicitud a que se investigue lo ocurrido en el Ministerio de Educación Pública (MEP).
EL OFICIO
“En Costa Rica, después de haberse desmantelado una Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD), auspiciada por el mismísimo presidente Alvarado y su ministro de la Presidencia, se aplicó una prueba a los estudiantes de once años, sin el consentimiento informado de los padres y las madres de familia, compuesta por más de seiscientas preguntas absolutamente abusivas e intrusivas: tales como los materiales de construcción de las casas, los electrodomésticos disponibles, el grado de responsabilidad de los padres, la autonomía financiera familiar, deudas, y un cansino etcétera.
Comprenderá que no pretendo ser extensivo en tal recuento, pues lo que vengo a sugerirle es que se ocupe usted, más bien, de averiguar cómo fue que el Gobierno de Costa Rica afrentó a la niñez costarricense, instrumentalizándola para espiar a las familias. Dimensionando de paso, usted mismo, la gravedad de esa seguidilla de eventos que ponen al Estado costarricense en un trillo sumamente peligroso, que, indefectiblemente, implican una deriva autoritaria de inconmensurables implicaciones y riesgos. Todo lo cual, no debería pasar desapercibido para la OEA. Una institución que sigue perdiendo fuste y vuelo -léase: credibilidad- por la falta de sentido de oportunidad y compromiso genuino con las causas democráticas.
De tal suerte que, como padre, ciudadano beligerante, académico comprometido en la lucha anticorrupción e impunidad, e incluso como (ex)embajador ante la OEA y expresidente de su Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos, someto este asunto a su digna consideración, para que emprenda usted una recopilación de la información pertinente, y, de ser posible, inste a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -a la que también estoy dando parte de esta ominosa situación”, menciona el escrito.
De momento no hay pronunciamiento por parte del ente diplomático, ni tampoco hay una declaración del MEP con respecto a este documento por parte del exembajador.
PERIODISTA: Geovanny Garita Rivas
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Jueves 16 de Diciembre, 2021
HORA: 12:00 AM