Cabo Haitiano. (AFP) - La miseria y el control criminal que ejercen las pandillas agravaron el balance mortal de la explosión de un camión cisterna el martes en Cabo Haitiano, la segunda ciudad de Haití, que dejó 66 fallecidos.
"Tenemos una población que vive en la pobreza extrema", explicó Marie-Rosy Auguste Ducena, miembro de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos.
"En consecuencia, se recoge gasolina directamente de la cisterna del camión para revenderla", lamentó.
De acuerdo con Patrick Almonor, vicealcalde de Cabo Haitiano, ciudad de 300.000 habitantes, el chofer del camión cisterna intentó evitar un accidente con una moto-taxi y perdió el control del vehículo, que se volcó.
EL COMBUSTIBLE ES ORO
"El conductor informó enseguida del riesgo, pero la gente no le creyó y, por el contrario, fueron a buscar martillos y otras herramientas para perforar la cisterna y sacar el combustible", relató Ducena horrorizada.
La activista lamentó la "cruel falta de educación de la población que piensa que puede manipular productos derivados del petróleo de cualquier manera".
Sesenta y dos personas murieron en el lugar de la explosión y 4 en el hospital por las graves quemaduras.
Una cincuentena de heridos fue atendida en varios hospitales en todo el país y la situación crítica de algunos hace temer un saldo de víctimas mayor.
"El combustible se ha convertido en una nueva mina de oro en el país, y ahí había combustible gratis, lo que agravó el saldo mortal", explicó Almonor.
Según el vicealcalde, si bien algunos de los residentes más cercanos al accidente murieron en sus casas debido a la explosión, "la mayoría de los muertos se encontraban alrededor de la cisterna sacando el combustible".
En un país minado por las catástrofes naturales y la inestabilidad política, más del 60% de los 11 millones de habitantes de Haití viven bajo la línea de pobreza, según el Banco Mundial.
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Jueves 16 de Diciembre, 2021
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