Soy un hombre casado de 27 años. Ambos somos muy religiosos por eso nunca tuvimos relaciones antes de casarnos y en la vida marital nos iba muy bien. Hace dos años comenzamos a pedir un bebé, y ella no quedaba embarazada. Consultamos y los exámenes de ella salieron muy bien, pero mi espermograma dice que no tengo espermatozoides. Desde entonces todo cambió, casi no tenemos relaciones y siento que ambos estamos deprimidos.
En nuestra cultura el matrimonio tiene muchos objetivos y desde luego que crear una familia es uno de los más importantes. Los niños cambian de forma radical la vida de la pareja y es claro que grandes sectores de la sociedad no conciben una relación sin hijos. Bajo estas coordenadas es fácil entender que enterarse de que se es estéril representa un duro golpe para el hombre, así como para su pareja.
Por lo general estas noticias van seguidas de un periodo de apatía, desánimo y tristeza que condicionan la vivencia diaria de ambos, la vida sexual decae, y las muestras de afecto también suelen declinar, y es frecuente que se maneje la idea de que ya el matrimonio no tiene sentido, que perdió su razón de ser.
Cuando esta apatía es muy acentuada o persiste por semanas y alcanza dos o más meses, es recomendable buscar ayuda profesional cuanto antes, con el fin de sacar adelante la relación de pareja y barajar las diversas opciones para formar una familia, ya sea con la inseminación heteróloga, o con la misma adopción. Al inicio, estas opciones parecen extrañas y hasta impropias pero una vez que se recibe la información y los pormenores, muchas parejas se ilusionan y vitalizan su dinámica marital.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 11 de Diciembre, 2021
HORA: 12:00 AM