Los comicios electorales que se vivirán en Nicaragua el domingo 7 de noviembre no contarán con las condiciones de libertad y transparencia para sus ciudadanos.
Así lo considera Kitty Monterrey, presidenta del clausurado partido nicaragüense Ciudadanos por la Libertad (CxL) y exiliada en Costa Rica, quien manifestó que el régimen Ortega-Murillo se perpetuará en el poder por cinco años más trayendo consigo mayor pobreza para el vecino país del norte.
Este es un extracto de la entrevista que brindó Monterrey a DIARIO EXTRA.
¿Qué la motivó a huir de su país y migrar a Costa Rica?
-No fue una decisión planificada. Nosotros habíamos sido un partido de oposición frente a Ortega y el 6 de agosto anterior, el Consejo Supremo Electoral (CSE) anunció que el partido quedaba disuelto. Tan sencillo como eso. Al mismo tiempo que lo disolvió, anunció que yo ya no era nicaragüense y me retiraban mi nacionalidad. Sabiendo eso y también que todos mis amigos candidatos estaban detenidos, era obvio pensar que o me deportaban o me detenían. No tuve otro remedio: pasé dos días escondida, abandoné mi hogar al momento del anuncio y días después ingresé a Costa Rica. No tuve otra opción más que el exilio.
¿Qué trato ha recibido a partir de su ingreso al país?
-¡Espectacular! Yo estoy agradecida y me he encontrado con muchos apoyos. Estoy gratamente sorprendida porque el flujo de migración hacia Costa Rica es enorme. Es difícil para más de 100 mil personas que han ingresado a este país y, sin embargo, en mi caso, no he recibido más que cariño de la gente.
¿Qué lectura hace del proceso del domingo 7 de noviembre en Nicaragua?
-Esto no es una elección. En una elección vos tenés derechos y hay varias opciones. En este caso no las hay porque solo es Daniel Ortega y otros 3-4 que son partidos satélites del sandinismo y cuyos “candidatos” no los conoce nadie. Es un proceso en el que la gente que vaya a votar lo hará por Ortega. Los votos ya están contados y simplemente se va a prolongar en el poder. Es lo único que hay.
¿Y la oposición?
-Existe. Hay encuestas que señalan que Ortega tiene un apoyo bajo. La oposición supera ampliamente el apoyo a Ortega, pero la mayoría de la gente se va a quedar en su casa. Hay mucha gente que se va a ver obligada a ir a los centros de votación.
¿Obligada?
-La presión que existe por parte del régimen es mucha, principalmente para los empleados públicos. No todos los empleados públicos son sandinistas, pero casi que se pasa lista. En procesos electorales anteriores, el gobierno recoge a sus empleados en un bus y se asegura de quiénes van y no. Los que no vayan se exponen a perder sus empleos. Veremos afluencia por eso. Si ellos no demuestran que fueron al centro de votación, es una marca en su expediente. Lo que pase a partir del lunes es otra cosa.
¿Qué se podría vislumbrar?
-Yo espero que lo que pase después es que la comunidad internacional declare la ilegitimidad de este proceso
¿Pero eso le importará a Ortega? ¿Cuánto le alcanzará al presidente?
-Nicaragua no puede estar aislado completamente. Gran parte del gobierno se ha mantenido con los fondos petroleros de Venezuela. Superaban la tercera parte del presupuesto general de la República. Lo manejaban extrapresupuestario para favorecer a su poder. Esos fondos se acabaron. Él ha recibido apoyos y préstamos, pero los fondos le pueden durar 18 meses. Más sanciones son complejas para el gobierno sandinista y para la pareja Ortega-Murillo.
Entonces ¿hacia dónde debe dirigirse la oposición?
-En estos momentos lo que interesa son una serie de objetivos: liberación de los presos políticos, cese de la represión, derogación de leyes represivas, retorno seguro de los exiliados y elecciones verdaderamente libres, además de transparentes. Las diferencias se pueden zanjar ya existiendo democracia. En estos momentos no la hay. Lo que tenemos es una dictadura que optó por radicalizarse y no permitir ninguna expresión de oposición. Toda la diáspora coincidimos en todos los puntos mencionados.
¿El domingo podría haber manifestaciones o violencia contra la oposición en Nicaragua?
-En este momento la gente está con mucha prudencia. Cualquier acto o expresión en contra del gobierno podría llevar a una detención. La gente está preocupada y nerviosa. La situación es muy dura allá y la gente va a preferir quedarse en su casa
¿Y posterior al domingo? ¿Puede haber liberación de presos políticos después del lunes? ¿Se normalizará Nicaragua?
-No estoy segura. Ortega no va a ganar, sino que va a extender su régimen. Lo del domingo no se puede considerar una victoria. Es difícil predecir lo que hará. Yo he visto que, cada vez que hay una acción de la comunidad internacional en su contra, hay una reacción visceral de venganza por parte del sandinismo Yo espero que, habiendo resuelto sus próximos cinco años, pueda bajar la represión. Garantizar algo con Ortega es imposible.
¿Cuál es la situación de los presos políticos en Nicaragua?
-Hay de todo tipo de personas. Hasta graduados de Oxford y Harvard. Una buena parte está en El Chipote. Hace poco cambiaron la ley y ahora los pueden detener hasta 90 días sin derecho a un abogado o a nada. Pasan tres meses sin ver familia. Algunos están en aislamiento total, otros comparten celda. Las mujeres son las que lo están pasando peor. Algunos no tienen baño ni iluminación. No hay ventanas y les pasan la comida a través de una rejilla. Todos han perdido entre 20 a 40 libras e incluso tienen detenida en esas condiciones a gente que supera los 70 años. La mayoría son gente bien mayor.
Algunos señalan que quien manda en Nicaragua es Rosario Murillo (esposa de Daniel Ortega). ¿Es cierto?
-No. Daniel Ortega manda y la deja mandar a ella hasta donde él quiere. Recientemente, él se refirió a Murillo como su copresidente. Comparten el poder, pero el que manda y decide a quién se lo da es Daniel. Ella maneja toda la comunicación sandinista.
¿El sistema está encauzado para que Ortega gane todas las elecciones?
-A ver: no es el sistema el que está encauzado, sino una dictadura que tiene el control de todos los poderes del Estado, controla el ejército y la policía. Ese control es lo que no permite que exista una oposición beligerante. En otras circunstancias, el sistema podría funcionar. Requiere muchas mejoras, el sistema no es malo, sino el que lo está manejando.
¿Estas elecciones son distintas a las de otros años?
-Igualitas. En 2016 fue la misma farsa electoral. En ese año, estábamos en el Partido Liberal Independiente (PLI) y (Ortega) nos quitó el partido. Cuando Daniel ve peligro en la oposición que lo puede derrotar, hace eso. Lo mismo en 2008. La diferencia es que, en el 2016, no había pasado una rebelión tan grande como la del 2018. No teníamos más de 300 muertos, 159 presos políticos, nuevas leyes represivas y la cantidad de exiliados… Eso es una diferencia, pero en términos de lo que pasó es la misma farsa electoral.
¿Los eventos del 2018 envalentonaron a la oposición y al pueblo pinolero?
-Yo creo que había un letargo de la población. No podemos obviar que había acuerdos entre el gobierno y el sector privado. Quizás había esa estabilidad precisamente por esos acuerdos, pero se sacrificó la institucionalidad y el Estado de Derecho. Mientras se controlaba los poderes del Estado, todo mundo se hizo de la vista gorda. Eso nos llevó a las consecuencias de abril del 2018. Punto a destacar fue la juventud: antes estaban apáticos y no pensaban en nada, pero después de la quema de la reserva de Indio Maíz, seguido de la propuesta al seguro social, generó un estallido social liderado por los jóvenes. Una de las marchas más grandes de Nicaragua, la de más de 1 millón de personas, fue liderada por jóvenes. A eso le tuvo pavor Ortega.
¿No hay capacidad de diálogo con Ortega?
-En este preciso momento no. Él ha hablado de diálogo para enero o febrero, pero habrá que ver si es un simulacro o algo real. Para un diálogo nacional, deben participar todas las fuerzas y sectores del país. Tiene que haber condiciones y no puede haber diálogo si hay presos políticos o con leyes represivas. Yo no veo a Ortega queriendo un diálogo con adversarios de frente. Él quiere un diálogo con amistades.
¿El jerarca se ha acercado a ustedes para dialogar? ¿Los ha buscado?
-No. En este momento, él tiene el control de todo, ¿quién tiene algo para ofrecerle a Ortega? A la hora de negociar es un dame y yo te doy, pero no hay nada. El estado de represión en Nicaragua no permite la posibilidad de diálogo. Los que estamos en el exilio tenemos que seguir denunciando. El pueblo se siente frustrado porque, encima del régimen, están pasando situaciones complejas en materia económica y una pandemia compleja, mucha gente ha tenido que ir a Honduras para poder obtener vacunas. Hay una serie de dificultades que difícilmente se van a solucionar para la familia nicaragüense. Por eso el exilio, nadie quiere estar en el país. Estamos repitiendo lo de 1979 y desgraciadamente el pueblo paga las consecuencias.
Ya que mencionó la pandemia, ¿cómo cree usted que ha sido el manejo del tema sanitario en su país?
-Pésimo. Cuando yo me di cuenta de que iban a vacunar en mi ciudad, me tuve que ir a las 3 de la mañana a hacer fila. Logré que me vacunaran a las 9. Esas seis horas las pasamos en fila más de 2 mil personas. Ya a las 8 o 9 de la mañana, cuando estás en el sol y en la calle sin distanciamiento social, es más pesado. A tres o cuatro personas detrás de mí les dijeron: “Lo siento, no hay vacuna y punto”. Nada que decir. Eso sucedió prácticamente en todo Nicaragua. Aparentemente, con algunas donaciones se está vacunando mejor. A nosotros nos impactaron dos oleadas grandes de Covid-19 y fallecieron muchas personas.
¿Hay datos?
-No tenemos ni la menor idea. El gobierno decía que la gente se moría de cualquier cosa menos de Covid-19. Las cifras de ellos eran ridículas. En mi entorno sé de personas que lamentablemente murieron de Covid y los reportes decían que, en todo el país, morían dos o tres personas.
¿Hay diferencias entre Daniel Ortega y la dictadura de los Somoza?
-Hay muchísimas. Daniel Ortega es peor que los Anastasio Somoza. Ambos son dictadores, pero al final Somoza cedió. A Ortega no lo veo cediendo. Evidentemente, son contextos históricos diferentes: Somoza siempre se alineó con la política estadounidense y cuando entrega el poder fue por las presiones de negociación con Carter. Ahora, tenés un dictador que está alineado a Cuba, Corea del Norte, los talibanes, Rusia, China y Venezuela. Esa es una gran diferencia. Ortega es un multimillonario que ha robado todo lo que ha podido en el país.
¿Cuál es la realidad que vive el sector privado y empresarial en Nicaragua?
-El empresario, que está operando con pérdidas, está buscando salir y el que tiene márgenes de ganancias tiene que aguantar. ¿Qué van a hacer contra Ortega? ¡Nada! El gobierno también ataca con sus impuestos y recaudaciones. El Estado de terror también incluye a la Dirección General de Ingresos.
¿Y la prensa y periodistas?
-Ya no hay prensa libre en Nicaragua. El periódico La Prensa era lo único que quedaba y lo cerraron. Su director está en prisión. Con el Nuevo Diario, lo mismo. Los canales están controlados: el 2, 4, 6, 8 son medios del sandinismo. Para este proceso electoral, hubo cadenas de medios que quisieron ingresar a Nicaragua y no se lo permitieron: The Washington Post, CNN, Univisión, medios de Japón, periodistas sudamericanos y europeos. Por eso es que los medios han tenido que venirse a cubrir el proceso a Costa Rica porque es lo más cercano de Nicaragua.
Finalmente, ¿cómo analiza el papel de la Iglesia católica?
-De primera. Hay homilías que son esperadas cada domingo. Hay un sacerdote que proclamó una homilía y yo pensé “lo van a meter preso, lo van a matar”. Ellos han sido muy valientes y cuando toman una posición, el sandinismo saca algo inmediatamente.
EXTRADIRECTO
• Nicaragua: Mi país, mi patria
• Elecciones libres: Algún día
• Exiliados: Aquí
• Presos políticos: Pasando penurias
• Leyes represivas: Tristeza
• Opositores: En silencio, por ahora
• Democracia: Por recuperar
• Dictadura: Ortega
• Daniel Ortega: Dictadura
PERIODISTA: Aarón Chinchilla Carvajal
EMAIL: [email protected]
Viernes 05 de Noviembre, 2021
HORA: 12:00 AM