Bicentenario centroamericano e integración regional como política de Estado
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La independencia en Centroamérica proclamada el 15 de setiembre de 1821, con la ulterior Alianza del acta de Independencia Absoluta de Centro América el 1 de julio de 1823, fue un logro de ciudadanos del Istmo quienes aspiraban, como hasta ahora, a alcanzar el bien común, mejorar su nivel de vida, integrarse al comercio regional y mundial, bajo un clima de libertad. Sin embargo, al promulgarse la Constitución de la República Federal de Centro América, el 22 de noviembre de 1824, no existían los presupuestos necesarios para lograr la integración y una verdadera Comunidad de Estados.
Con el apoyo de Estados Unidos y México se logró la Conferencia de la Paz Centroamericana (Washington, 20 de diciembre del 1907). Guatemala, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y El Salvador suscribieron el Tratado General de Paz y Amistad, con el compromiso de mantener la paz en sus relaciones, someter los conflictos a la Corte de Justicia Centroamericana (“Corte de Cartago”), a fin de mantener la estabilidad y el orden constitucional. Fue el Primer Tribunal Internacional del Mundo que otorgaba legitimación directa de los ciudadanos centroamericanos para acceder a la Corte. Además, la Convención Adicional al Tratado General recomendó a los Gobiernos de Centroamérica reformar las constituciones para prohibir la reelección presidencial, como una forma de garantizar la estabilidad democrática y la alternabilidad en el poder.
Estos importantes precedentes históricos marcaron la evolución de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA, 1951) y orientaron los Acuerdos de Paz (Esquipulas I y II) que culminaron con la suscripción del Protocolo de Tegucigalpa, Tratado Constitutivo del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA, 1991). La región centroamericana se consolidó, desde ese momento, como una Comunidad Económica-Política, de Derecho, que aspira a la integración gradual y progresiva y el bien común, bajo presupuestos de paz, libertad, democracia, desarrollo y respeto a los derechos humanos.
Es propicio el Bicentenario Centroamericano para relanzar el grito a la independencia regional, que se traduzca realmente en un esfuerzo por superar la crisis que envuelve a nuestra región. Debemos rechazar cualquier intención de rompimiento del orden democrático o violación a los derechos fundamentales, presupuestos esenciales de la Comunidad de Estados Centroamericana. Los y las aspirantes presidenciales y sus respectivos partidos políticos deberían de hacer de la integración una verdadera política de Estado-Regional, para impulsar el fortalecimiento de la Institucionalidad, con la integración plena de los Estados miembros a ellas, afianzar el presupuesto regional y nacional, a través de un presupuesto único y, sobre todo, impulsar las políticas que promuevan la inclusión social y la cohesión económica, social y ambiental, para que la pobreza y la pobreza extrema no se constituyan en una debilidad y/o amenaza para la democracia.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Martes 02 Noviembre, 2021
HORA: 12:00 AM