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Opinion

Se supone que iban a ser más económicas

Editorial

Las plataformas tecnológicas bajo la modalidad de transporte llegaron como una alternativa relativamente más económica para los usuarios con miras a desplazarse desde un punto a otro. 

Desde hace seis años existe una fuerte disputa entre el Gobierno y los taxistas porque hasta la fecha hay una aparente incapacidad por parte del Estado para regular dichas plataformas que operan bajo la ilegalidad. 

A diferencia de los taxis, las plataformas pueden cobrar a la libre sin tener una regulación tarifaria de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep). 

Aunque las plataformas de transporte se vean como una opción más amigable para el usuario, el escenario actual dista mucho de ese panorama de “mundo ideal” que quieren pintar y no son tan económicas como las quieren hacer ver. 

Como el Gobierno impuso las burdas restricciones pandémicas que limitan el tránsito vehicular, como si viajar en vehículo propio fuera motivo de contagio, las plataformas aprovecharon para cometer abusos y atropellos con las maravillosas “tarifas dinámicas”. 

El usuario, que ahorita la está pasando mal y busca transportarse cómodamente, enfrenta el problema de que las plataformas están cobrándole hasta tres veces más del precio real con la excusa de que hay poca demanda. 

Estos abusos se dan en momentos cuando los ciudadanos están pulseándola por la situación económica que atraviesa el país.

Las tarifas dinámicas aparecen por lo general una hora antes de la restricción vehicular sanitaria o los fines de semana, porque el Gobierno aplicó la irrazonable medida de restringir el tránsito por placas pares o impares, sin que se demostrara nunca la reducción de los focos de contagio por semejante ocurrencia.

Sabemos que quienes trabajan para ello dependen de los viajes de los clientes, pero con esas tarifas difícilmente se vaya a mover bien el servicio. 

Todos se han visto golpeados con la pandemia, en el caso de los taxistas, la baja demanda de los usuarios a la hora de usar el servicio y claro está que, aun cuando los habilitaron para transportar personas después de las 10 p.m. u 11 p.m., lo cierto es que no tienen a quién llevar porque prácticamente las comunidades a esa hora lucen como un desierto. 

Tenemos la limitante de que las plataformas digitales no pueden laborar desde el momento en que se comienza a aplicar la restricción vehicular sanitaria porque no se encuentran dentro de las excepciones, lo cual por supuesto también golpea sus ingresos. 

Pero no se vale sustituir esa pérdida económica sacándole hasta los ojos al cliente, aquí es donde queda en entredicho que le sirvan al usuario, porque está pesando más el interés del negocio y no el servicio. 

¿Cuál es el interés de no regular? ¿Quiénes realmente se están viendo beneficiados con el negocio? La intención es que tanto plataformas como taxistas puedan operar, pero ya son seis años que no se regula. Aquí no hay voluntad para que se brinde un servicio en condiciones justas y el negocio se deja por la libre. 

Pronto empezará un nuevo Gobierno, el tercero desde que surgió este asunto, y el discurso de que las plataformas operan bajo la ilegalidad, así como las promesas de regularlas, se convertirán nuevamente en tema de campaña política. 

Este es un llamado de atención para el usuario, que piense dos veces el precio que va a pagar pues cada colón de ahorro es clave para aliviar las finanzas personales. 

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Martes 02 Noviembre, 2021

HORA: 12:00 AM

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