Miércoles 19, Julio 2023

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° San José, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Alajuela, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Cartago, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Heredia, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Limón, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Guanacaste, CR

  • Pronóstico del tiempo

    ° / ° Puntarenas, CR


Opinion

En buena hora se acabará la violencia obstétrica

Editorial

Durante los últimos años, se ha conocido casos de mujeres embarazadas que sufrieron violencia obstétrica durante el periodo de gestación y aún más durante el alumbramiento.

Tanto es así que muchas de ellas, producto de estas conductas, tuvieron complicaciones de salud y perdieron a ese hijo que esperaban con ansias. 

Lastimosamente, antes esto se veía como algo normal porque el personal de las salas de partos se consideraba intocable, sin embargo, las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) vienen trabajando para que estos comportamientos no se repitan.

Por eso, en buena hora esta práctica se castigará con multas de hasta ¢9,2 millones, a ver si acaso para algunas mujeres el estar en periodo de gestación o en parto no se convierte en una tortura donde deban soportar rechazo, malos tratos y hasta ver su vida o la de su criatura comprometida.

Qué dicha que las prácticas acuñadas en el pasado ya no podrán verse en los hospitales y, de darse, quienes las tengan se verán en problemas legales gracias al proyecto aprobado en la Asamblea Legislativa. 

Por esta iniciativa quedarán plasmados los derechos que tienen las mujeres embarazadas, sus hijos y hasta sus parejas, porque en algunos momentos a muchos hombres les negaron la oportunidad de ver nacer a sus criaturas solo porque algunos así lo decidieron, sin que mediaran temas médicos de peso. 

Lo anterior genera que la etapa del embarazo y el parto sean agradables y no experiencias traumáticas, pues se dan casos que llegan al punto que muchas no quieren volver a repetirlas.

Es vital que las mujeres tengan la oportunidad de recibir una atención oportuna apenas se enteran de que están esperando un bebé, pero lo más importante es que reciban un trato empático por parte de los doctores y las enfermeras.

Cuando una madre primeriza hace preguntas o se encuentra asustada por algo que le pasa o siente, lo menos que ocupa es que quienes la atienden se burlen de ella o no le hagan caso, más bien necesita una respuesta que le ayude a estar más tranquila. 

Resulta oportuno que las mujeres y sus parejas o los familiares que las acompañen reciban información sobre el proceso de embarazo y cada uno de los procedimientos que se les harán, pues muchas veces, al no tener las cosas claras, aumentan el temor y la alarma. 

Ahora hay un tema que el sistema de salud debe tener muy claro. Si bien es cierto la mujer es quien lleva al feto en su vientre, esta criatura no se hizo sola, por lo que se torna justo y necesario que pueda estar acompañada por su pareja para recibir apoyo.

Otro momento muy difícil es el del parto, en el cual muchas madres sufren burlas, violencia obstétrica, maltratos y hasta las hacen sufrir con tal de no ayudarlas.

Es feo decirlo, pero al personal médico no tiene por qué importarle si es el primero, el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto o el sexto parto de esa mujer, pues nadie tiene razones para cuestionarle su vida sexual y reproductiva. 

Es sumamente chocante estar en una sala de labor y escuchar a las enfermeras decirles a las mujeres que cuando mantenían relaciones sexuales no se quejaban, que si saben que duele para qué se embarazan, o peor aún, que les digan pendejas, lloronas y otros epítetos que no tienen cabida en ese momento, en el que muchas están sufriendo dolor, se sienten mal y en algunas ocasiones sus bebés corren riesgo. 

Decidir cómo tener un hijo es asunto enteramente de la madre, en especial cuando ha pasado por otros embarazos y saben que al momento del nacimiento las cosas se complican. Ningún niño tiene por qué sufrir por la incompetencia, la negligencia ni la falta de empatía con que trabajan algunos profesionales de la salud.

Cuando nace un bebé lo menos que una mujer espera es que el personal sea empático, que haga comentarios acertados, que dé información correcta y permita que los padres estén acompañándolas si su condición médica lo permite y ayuden con el bebé, y si no es así, que les expliquen lo que ocurre porque no hay peor congoja que no saber qué le sucede a ese ser que ha estado creciendo en su propio cuerpo.

Todos estos cambios, lejos de ser caprichos, comprenden normas que deben quedar plasmadas en el papel para que, de esta manera, la madre, el niño y su familia sepan que podrán llevar un nacimiento tranquilo y sin complicaciones.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Sábado 30 Octubre, 2021

HORA: 12:00 AM

Enviar noticia por correo electrónico

SIGUIENTE NOTICIA

ÚLTIMA HORA