La crayola agrícola será un voto duro
Opinión
Los agremiados a los importadores libres en Costa Rica siguen como un “chancho en misa” tras el absurdo de acuerpar la frase trillada de que el arroz producido aquí es uno de los más caros del mundo.
Hoy que el saco del arroz importado del Cono Sur ronda los 28 mil colones versus los 24.255 del saco nacional, los detractores del sector, junto con sus compinches, simplemente hacen la del avestruz.
He aquí la realidad de la importancia de apoyar la producción nacional, sobre todo la básica, la del arroz y los frijoles, en estos momentos en que el mundo, por la pandemia, cierra bodegas en protección de sus conciudadanos.
Ante esa situación y contrario a legislar hacia adentro, ciertos diputados con visión externa zancadillean la pequeña y mediana agricultura, con fallidas iniciativas suicidas en contra de más de 32 mil familias proveedoras del Programa de Abastecimiento Institucional (PAI), o de legislar para debilitar en su presupuesto la institucionalidad del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y subsidiarias.
¿Qué buscan o quiénes están detrás de colocar la seguridad alimentaria en la cuerda floja, con padrinazgos políticos, que siguen jorobando por uno y otro lado, con la finalidad de ver al agricultor costarricense enterrado en su propia parcela?
Y qué dirán los candidatos cuando observan que diputados de sus partidos quieren estrangular la pequeña actividad agropecuaria, en contraste con su discurso propagandístico de reactivar el sector agropecuario del país.
La crayola de los agricultores será un voto duro para los aspirantes, por más que quieran conducir su propaganda política por la vía emocional, de impactar el sentimiento y no la razón; y de la comunicación no verbal, con amenazas de cierre, acentuaciones, y juegos de palabras en sus coloridos formatos publicitarios.
Atentar contra los agricultores es atentar también contra los consumidores, que tienen derecho a una trato, venta y compra justa.
Hoy que se anuncian escasez de alimentos y sobreprecios en los insumos de producción, cuál sería el precio del arroz o de los frijoles, si dependiéramos de los sobrantes del mercado internacional. Prevalecería, en el caso del arroz, el regulado por el gobierno o el establecido por la oferta y demanda del mercado.
De ahí la importancia como consumidores de defender la producción nacional y de exigir un mejor trato hacia los sectores productivos.
Es hora de aumentar ese 40% del área arrocera, ahora que existe hoja de ruta en la agenda de una Mesa Técnica gubernamental, que 11 meses después siguen sin conocerse resultados de los puntos definidos. O aprovechar el escenario del 25% del área frijolera para sembrar más grano sin depender del importado.
Costa Rica es un país con vocación agrícola para cubrir la demanda local pero falta casi siempre voluntad política para lograrlo.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 30 Octubre, 2021
HORA: 12:00 AM