PAC-demia y Covid-19: Dos caras de una misma moneda
Ernesto E. Jiménez Morales
Qué pudo llegar a ser más nocivo para nuestro país, el arribo de esta despiadada pandemia o la entronización de dos administraciones consecutivas del PAC? Ambas, sin lugar a dudas, tienen a Costa Rica en vilo y al filo de la navaja. Al mismo tiempo esta pregunta podría generar las más variadas opiniones y reflexiones, dado que el lector podría divagar un extenso tiempo, mientras responde correctamente. Lo que sí podemos afirmar -con claridad meridiana- es que antes del inicio de esta crisis sanitaria el país ya se encontraba en una situación alarmante.
El Programa Estado de la Nación, en su informe de 2020, evidenció que las condiciones socioeconómicas de nuestro país eran delicadas, incluso antes de que llegara la pandemia del coronavirus. La emergencia sanitaria global solo agravó muchos de los problemas que el país no logró resolver en años anteriores, pese a que eran cada vez más notables. “La situación social del país ya era frágil antes de la crisis generada por la covid-19; de hecho”, indicó el documento.
El citado informe señaló tres aspectos claves que reflejan la compleja realidad experimentada entre el 2019 y el primer trimestre de 2020, cuando empezó a propagarse el nuevo coronavirus en el país: “El primero corresponde a un deterioro de las oportunidades para tener acceso a un ingreso digno, que afectaba las condiciones de vida de amplios grupos de población”, señaló el informe.
Los trimestres previos al impacto de la pandemia ya reflejaban las cifras más altas de desempleo, informalidad y subempleo. Recordemos que la crisis disparó la tasa de desempleo a un histórico 24% para el segundo trimestre de 2020.
El segundo aspecto señalado es una alta desigualdad en el ingreso, que generaba una vulnerabilidad social crónica. El análisis realizado muestra un país mal preparado para enfrentar la crisis, especialmente debido al grado de desigualdad en la distribución de los ingresos, que era muy elevada si se compara con el contexto latinoamericano y mundial durante los años inmediatos a este shock, afirmó el Programa Estado de la Nación.
Bases sólidas de la seguridad social en Costa Rica. Se preguntarán entonces, por qué pese a estas dos pandemias -que de alguna manera nos hacen rememorar el relato religioso de las plagas de Egipto-, ¿cómo es que esta frágil embarcación en la que navegamos aún no se hunde y se mantiene a flote de milagro, en claro desafío al principio de Arquímedes? La respuesta es sencilla y la podemos encontrar en la solidez de nuestras instituciones, aquellas que fueron creadas e inspiradas en estricto apego a los más sagrados principios y tradiciones de nuestro pueblo, como el humanismo, la justicia social, el bienestar para el mayor número, el progreso y principalmente la solidaridad para con los que menos tienen y poseen. Es precisamente la CCSS, junto a las instituciones y organizaciones sociales fundadas por nuestros abuelos y un ejército valiente de médicos, enfermeras, cruzrojistas, educadores y muchos valientes más, que hoy desde sus trincheras luchan incansablemente día a día por mantener a flote una embarcación, que desde hace tiempo navega sin capitán y brújula alguna. ¡Este barco -llamado Costa Rica- está haciendo “aguas” y amenaza con hundirse si no actuamos con vehemencia y prontitud!
*Economista