Britney Spears, de 39 años, había permanecido prácticamente en silencio. Sus apariciones en redes sociales apenas habían tocado el tema legal que tanto la preocupaba, y lo único que había dicho al respecto era:
“Aunque hay cambios y cosas que celebrar, tengo mucho que sanar. Tengo un gran sistema de apoyo y estoy tomándome tiempo para comprender, está bien bajar el ritmo y coger aire. Solo a través del amor propio podré rezar, amar y apoyar a los demás”.
Aunque parecía hacer referencias al proceso legal, la cantante pasaba por él de puntillas y sin nombrar ni a su padre ni el caso en concreto.
Insistió en que: “La pasada noche estuve llorando durante dos horas porque mis seguidores son los mejores y yo lo sé. Siento sus corazones y ustedes sienten el mío. Lo sé y es verdad”, escribía, junto a un puñado de corazones, tanto en sus perfiles de Twitter —con más de 55 millones de seguidores y donde a mediados de septiembre contó que se iba a tomar “un pequeño descanso” de las redes sociales para salir de ellas apenas una semana— como de Instagram —con 35 millones y donde se muestra más libre, colgando fotografías y vídeos de sus vacaciones o de ella prácticamente desnuda.
PERIODISTA: Ariel Chaves González
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Martes 05 de Octubre, 2021
HORA: 06:00 PM