Pensémoslo bien
Óscar Fernández Venegas
En 1953 fue cuando José Figueres Ferrer, del recién nacido PLN, ganó a Fernando Castro Cervantes del Partido Demócrata en una liza totalmente influenciada por los efectos, aún, de la reyerta de 1948. “Las elecciones se realizaron bajo sufragio universal, lo que implicó que por primera vez en la historia del país pudieran votar las mujeres, los analfabetos y los afrodescendientes” y, tengo para mí que ahí nació el bipartidismo y la alternabilidad de mando, que imperó hasta el 2002, cuando inició la participación de más agrupaciones políticas que los desterraron, hubo de transcurrir medio siglo, en el cual el elector tuvo que decidirse por uno entre solo dos, a diferencia de la situación actual que, a las puertas de una nueva campaña (2022), tenemos una nómina de más de veinte postulantes a la presidencia. Entonces, es de acatamiento obligatorio el pensar muy bien la decisión por quien votar. Hubo la “intención” de hacer el voto informado para aspirantes a presidencia, vicepresidencias y curules legislativas, publicando de previo sus hojas de vida con su trayectoria, antecedentes (yo incluiría sus declaraciones de impuestos), los planes de gobierno y cómo llevarlos a cabo… pero no, creo que ya no y,… puedo suponer la inconveniencia para muchos; sería un “suicidio colectivo” ya que, posiblemente, de cada veinte, al menos dieciocho no pasarían.
Me atrevo a decirlo dada la gama de ejemplares entre tanto pretendiente. En este 2022, el análisis pasa por examinar condiciones y atributos de los candidatos y, no es fácil; “Nunca es fácil desafiar al statu quo”. Veamos, están los populistas, aquel que dice que el principal problema es el desempleo, otro que ofrece un millón de empleos, están los de poca fe, de doble postulación, además de aquellos aspirantes que van por una curul legislativa o hasta la Presidencia buscando inmunidad en casos pendientes con el Ministerio Público, algunos conscientes de que a presidente no llegan y se conformarían con una diputación para continuar lactando del erario público, sin mayor compromiso. Los mismos de siempre, miremos su historial, en el entendido de que votar por lo mismo raya en masoquismo. Aquellos que ya demostraron antes, en el ejercicio del poder que no fueron capaces y, no omitamos su conducta personal cuando por codicia de bienes demandan a su familia, a esos el Papa Francisco les dice: “Por favor… no se metan en política” y yo me pregunto ¿cómo pretenden tratar al pueblo? No omitir, razonar en si quisiéramos continuar con los que nos desgobiernan desde el 2014; ineptos incapaces y corruptos; baste recordar el Cementazo, los huecos heroicos, la UPAD, Cochinilla y… aún insisten con el tren eléctrico.
Después de este análisis, la mayoría no calificaría. Sí, escojamos a quien quiera sacar este país adelante, con capacidad, conocimiento y voluntad, quien tenga claro un orden de prioridades y no distraerse en bagatelas que nos dividen, quien no tenga “rabo que le majen” y que tenga la vocación de servir y no servirse. Según mi modesta opinión, lo primero será finiquitar el acuerdo con el FMI, ya que le va a quedar pendiente a la nueva administración el punto de partida para la reactivación económica que nos pondrá a caminar de nuevo y, por añadidura, se combate el desempleo, la pobreza y la inseguridad ciudadana. En paralelo, recomponer el estado de la educación para que cuando venga inversión extranjera podamos ofrecer las condiciones de infraestructura, logística, impositiva y de mano de obra adecuadas. Que quienes reciban esta braza ardiente lo hagan con coraje y volver a traer progreso a la Costa Rica que añoramos.
Mi intención es la de convencernos de que debemos pensar muy bien esta decisión; es mucho lo que está en juego, yo comparo a Costa Rica con un paciente en cuidados intensivos y que requiere que le demos oxígeno y sangre nueva para rescatarla.