Políticas de vivienda en deuda
Editorial
“Uno de los graves problemas que enfrenta Costa Rica es la falta de una verdadera política de vivienda que permita la generación de oportunidades y un techo con condiciones dignas”.
Cuando escuchamos acerca de desalojos de precarios lo primero que muchos piensan es la inversión por realizar y los terrenos que se usarían.
Sin embargo, lo que la gran mayoría olvida es el número de familias afectadas y que detrás de una simple estadística existen vidas humanas, con núcleos conformados por niños, adultos mayores e incluso personas con discapacidad.
La incertidumbre se apoderó de 138 familias de los precarios Bendición I y Bendición II, a quienes una resolución judicial les hará perder sus casas a partir de este viernes 1º de octubre.
Una resolución que a muchos de los afectados les quitó el sueño, que los tiene desesperados buscando la posibilidad de ver si el Estado les ayuda en alguna medida, si les puede dar un terreno o acceder a algún subsidio que les permita mejorar sus ingresos.
Los problemas sociales que más abundan son la pobreza, la falta de oportunidades de empleo para los lugareños, de los cuales algunos son extranjeros bajo condiciones de refugio.
Uno de los graves problemas que enfrenta Costa Rica es la falta de una verdadera política de vivienda que permita la generación de oportunidades y un techo con condiciones dignas.
Aunque Claudia Dobles, primera dama de la República, no tiene alguna cartera a su cargo, es normal verla entregar viviendas en los proyectos habitacionales.
Ahí es muy común ver a Dobles, al Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) y al propio Ministerio de Vivienda (Mivah) con sus respectivas autoridades sacarse la mejor foto para presumir en redes sociales institucionales. Hacen de estrellas cuando más bien están ejecutando lo que por mandato constitucional les corresponde.
Sin embargo, sería muy raro ver a las altas autoridades acercarse a un precario en pésimas condiciones y tratar de tender la mano. Esa foto no sería muy agradable subirla a redes, pensarían algunos, aunque realmente son los que más mal la están pasando.
El sector vivienda es uno de los más abandonados por el Estado costarricense a pesar de que debería servir como uno de los pioneros y dinamizadores de la economía.
Resulta lamentable que, ante este tipo de situaciones, entidades como el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) se encargue de hacer más burocracia y no agilizar los tiempos de respuesta que realmente necesitan esas poblaciones.
Tanto al IMAS como a las instituciones rectoras de la vivienda les gusta muchísimo enviar boletines sobre lo que están haciendo, aunque a veces ocultan la realidad de las problemáticas y que muchos no están conformes.
Ante la adversidad a nadie le gusta dar la cara y, por el contrario, se esconden o rinden información para salir del paso.
Estamos de acuerdo que las resoluciones judiciales hay que acatarlas, pero también es responsabilidad del Estado dotar de condiciones dignas para vivir. No se trata de echar y listo, ya no existe el problema.
El mundo será distinto el día en que un político visite la comunidad de casa en casa y brinde soluciones para que los lugareños vivan con dignidad, pero desgraciadamente en nuestro país estas poblaciones son usadas en botines electorales, las ilusionan con falsas promesas y una vez que se comen el cuento nadie se acuerda de ellas.
Las municipalidades y los entes rectores son incapaces de dar soluciones a quienes realmente la están pasando mal. Hoy tenemos casita, mañana quién sabe, esa es la realidad que enfrentan esas humildes personas, mientras -claro está- las autoridades no saben lo que son esas penurias porque muchos nacieron prácticamente en cuna de oro.
Ojalá, por el bien de esas familias que hoy la pasan mal, se pueda llegar a una alternativa para que sigan teniendo un techo en que vivir.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Martes 28 Septiembre, 2021
HORA: 12:00 AM