La mente humana
Opinión
Atención a esta afirmación del Padre Larrañaga: “No nos cansaremos de repetir que la mente humana es la fuente de todo bien y de todo mal, y que en nuestras manos están la vida y la muerte”. En contraposición, los animales viven felices en el seno de la creación en unión con los demás seres, realizados en lo que son y hacen. Así vivía el hombre en las etapas prehumanas. Pero en un momento dado de la evolución, adquiere conciencia de sí mismo, supo quién era y supo que sabía. Este hecho le abrió muchas posibilidades, pero al mismo tiempo le supuso problemas y dificultades, desafíos y riesgos. Sobre todo, se empezó a sentir solo, separado de los demás.
En efecto, si usted se fija, al poco tiempo de nacer, los pájaros vuelan, los patos nadan, los gatos cazan. No necesitan aprenderlo. Por el mero hecho de vivir disponen de cuanto necesitan para sobrevivir. “No sucede así con el hombre, advierte el Padre Larrañaga, que una vez nacido, es el ser más desvalido de la creación. Todo lo tiene que aprender: Primero a andar, luego a pensar, etc.”. Cuenta con la inteligencia y ha de aprender a utilizarla para optar, lo que implica analizar, comparar, excluir, medir posibilidades e imposibilidades, lo que le inquieta y desazona; aspira a mucho, puede poco. El mismo Padre Larrañaga concluye: “En definitiva, del hecho de ser consciente del darse cuenta de sí mismo le vienen al hombre todos los males y, sobre todo, los bienes”.
Males y bienes que, a lo largo de la vida sobre el planeta Tierra se le presentan como interminables desafíos: cómo acabar con las guerras y lograr la paz, cómo superar el hambre, la enfermedad, la injusticia, la pobreza…, tareas que se le presentan al ser humano, empeñado en acabar con esos y otros males, e implantar los bienes. Tareas nobles, altos desafíos. Pero, y otra vez nuestro autor, “el quehacer fundamental, la tarea de las tareas, definitiva y eterna, es y será ésta: qué hacer, cómo hacer, para que el hombre sea dueño de su mente, para que mi mente esté ocupada tan sólo por pensamientos que yo quiero y, así, para que mi mente, sea tan sólo fuente de toda bendición”. Y se comprende porque el problema de los problemas, el causante de los mismos es el propio ser humano. Más en concreto, la mente. De ahí, pues, el contar con ese requisito para hacer frente a la vida en general, y en especial a los problemas que conlleva.
De nuevo el Padre Larrañaga insistiendo en lo mismo: “Muchas veces se recordará esta verdad: la mente humana es el principal manantial de nuestras aflicciones. Si despertara y tomara conciencia de eso, de que tu mente es la máquina que genera tanta angustia desaparecería de tu alma la mayor parte de tus penas y tristezas”. Porque lamentablemente, lo que sucede es eso, la maña antigua: Adán le echa la culpa a Eva, ésta a la serpiente… La culpa quizá no la tenga nadie, pero la responsabilidad de nuestros padecimientos, sí, nosotros mismos, nuestra mente. Dominada la mente, desaparece el sufrimiento. Entender y vivir aquello de que “al sufrir, ¿por qué sufro? Porque me hago sufrir a mí mismo”.
Aquí se le ayuda en ese sentido. Eso es “salvarse”.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 04 Septiembre, 2021
HORA: 12:00 AM