Valle del Panshir. (AFP) - Dos días después de la retirada estadounidense de Afganistán, los talibanes instaron a los combatientes en el Valle de Panshir, uno de los últimos focos de resistencia al nuevo régimen, que depongan las armas para evitar una guerra sangrienta, tras registrarse los primeros combates.
"Hermanos míos, hemos hecho todo lo posible para resolver el problema del Panshir mediante conversaciones y negociaciones, pero lamentablemente ha sido en vano", dijo el alto funcionario talibán Amir Khan Muttaqi en un mensaje de audio en la red Twitter, dirigido a los resistentes afganos del valle.
"Ahora que las conversaciones han fracasado y los muyahidines (talibanes) rodean Panshir, aún hay gente (en el valle) que no quiere resolver los problemas pacíficamente. Les toca a ustedes hablarles. A aquellos que quieran luchar, díganles que ya es suficiente", añadió.
Panshir, un feudo antitalibán de larga data, es un valle remoto y de muy difícil acceso, ubicado en medio de las montañas Hindu Kush, cuyo extremo sur se encuentra 80 kilómetros al norte de Kabul.
La oposición armada se organizó alrededor del Frente Nacional de Resistencia (FNR), liderado por Ahmad Masud, hijo del comandante Ahmed Shá Masud, asesinado en 2001 por Al Qaida. Amrulá Salé, vicepresidente del gobierno derrocado, también se refugió allí.
Integrado por combatientes de milicias antitalibanas y exmiembros de las fuerzas de seguridad afganas, el movimiento se comprometió a resistir toda ofensiva de los nuevos dirigentes del país y simultáneamente dejar las puertas abiertas a la negociación si los islamistas ponen punto final a sus ofensivas.
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Jueves 02 de Septiembre, 2021
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