Quemaduras infantiles: descuidos que pesan
Editorial
Las malas noticias relacionadas con niños siempre les quiebran el corazón a los adultos, porque se ponen a pensar en los hubiera, en si habría actuado diferente ante cierta situación.
Por eso, cuando se da conocer un suceso en que un pequeño salió lastimado por una olla con agua caliente, por pólvora o con cualquier otra cosa capaz de provocar una quemadura, a todos nos genera preocupación.
Sin embargo, a veces pareciera que nos quedamos solo en preocupaciones y no tomamos cartas en el asunto, porque las cifras de niños quemados van en aumento.
Según las estadísticas que tienen, hasta el momento en el Hospital Nacional de Niños (HNN) les correspondió brindar atención a 190 infantes, pero, si las cifras siguen creciendo así de rápido, muy ponto se superarán las cifras del año anterior.
De hecho, las luces de alarma están encendidas puesto que las frías estadísticas, incapaces de dimensionar que cada unidad de esos 190 es un menor cuya vida quedará marcada para siempre, reflejan un comportamiento atípico pues de seguir con la cantidad de casos se podrían reportar más niños quemados que los registrados en los últimos tres años.
Una de las grandes preocupaciones de las autoridades gira en torno a que muchos de los casos que se han atendido este año requirieron de hospitalización porque han sido grandes quemaduras.
También urge corregir que por lo menos se da un caso a diario y lo peor de todo es que la gente no está preparada para atenderlos mientras llegan las autoridades.
Y es que, ante la desesperación, a la gente se le ocurre desde poner un paño en el área afectada sin dimensionar el daño que provocan con esa práctica o aplicar crema de manos o algunos hasta pasta. El desconocimiento muchas veces hace que la situación se empeore.
Sabemos que actualmente los niños pasan más en sus hogares porque no están asistiendo todos los días a clases o algunos tienen lecciones virtuales. El mantenerse tanto tiempo en el hogar hace que se produzcan descuidos, de modo que se debe redoblar esfuerzos para proteger a los más pequeños.
Por esta razón se torna vital tomar en cuenta la necesidad de volver más seguros los recintos familiares, es el sitio donde más tiempo se está y con los niños un solo segundo puede salir muy caro.
De hecho, los datos brindados por el HNN resultan bastante preocupantes, pues el 95% de los pacientes que llegan con quemaduras sufrieron accidentes en las casas, muchos de los cuales pudieron prevenirse.
En las últimas semanas se ha incrementado la cantidad de menores quemados en las casas, principalmente con líquidos calientes, situaciones que no debieron ocurrir, pues bastaba con las ollas en el disco de adentro, no descuidar a los retoños ni menos dejarlos estar en la cocina, pues pasan desgracias si ellos están traveseando en esta área.
A veces acontece que ellos están en el momento y el lugar equivocados, tal vez la persona que va con el líquido caliente se resbala o ellos se le atraviesan y tan trivial circunstancia es suficiente para que se genere un percance.
Además, se tiene que comenzar dando el ejemplo. Los adultos deben tener cuidado con todo lo que hacen, porque detrás de ellos vienen los niños imitándolos y muchas veces el que una persona mayor haga algo no tiene consecuencias, sin embargo, cuando lo realizan los más pequeños de la casa ahí sí vienen los problemas.
Como personas responsables, no podemos obviar la gran cantidad de niños que se queman o mueren producto de quemaduras: este tipo de accidentes marcan para toda la vida.
Pero no se trata de solo eso, pues no se puede ignorar que muchas personas se han quedado sin hogar por la imprudencia de alguien o han perdido algunas partes de su cuerpo a la hora de reventar artículos explosivos como las famosas bombetas.
Para prevenir situaciones como estas, que pueden tomar un tono trágico, necesitamos que los padres aumenten las medidas de seguridad cuando mantienen materiales inflamables en los hogares.
Se debe encontrar la manera de disminuir la cantidad de niños que se ven afectados por el descuido de los padres, porque a algunos se les ocurrió hacer una travesura o porque se dio un accidente, con un poco más de atención evitaremos llorar innecesariamente.
Ya es hora de que todos pongamos las barbas en remojo y nos amarremos los pantalones para evitar que más personas pierdan la vida por un descuido o una imprudencia. Todos sabemos que por lo general no solo es una persona o una familia la afectada, pues cuando sucede algo así también sufren allegados y parientes.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Martes 17 Agosto, 2021
HORA: 12:00 AM