Recordando el 6 de agosto de 1945 y el Tratado para abolir armas nucleares
Liga Internacional de Mujeres pro Paz y Libertad – Sección Costa Rica
El 6 de agosto es el aniversario del día que, en 1945, cayó la primera bomba atómica sobre Hiroshima, Japón. Tres días después una segunda bomba cayó sobre la ciudad de Nagasaki. Las dos bombas causaron más que 150.000 muertos, y lesiones severas en miles, que no murieron en ese momento, sino más lentamente, producto de las secuelas de la bomba. La destrucción de las dos ciudades fue total. El sufrimiento para la población por las pérdidas de todo tipo e impacto en su salud, cultivos, aguas, economía duro muchos años más. Fue una devastación tan grande que todo el mundo reaccionó.
Pese al dolor infligido a población civil, poco tiempo después, Estados Unidos comenzó la producción de más bombas, con más potencia, incluidas portátiles, que se pueden usar en cualquier lugar. La razón, según los “expertos”, es la necesidad de estar listo para otra guerra y para detener ataques a su territorio. Con la misma lógica, los rusos desarrollaron su arsenal de bombas atómicas. Los efectos residuales de las bombas ensayos por las dos potencias, todavía afectan la tierra y el aire. (The toxic legacy of nuclear weapons testing por Scott Ritter)
Desde 1945, siete naciones más obtuvieron “la bomba”; actualmente tenemos 13.500 ojivas nucleares entre los Estados Unidos, Rusia, Francia, Inglaterra, Pakistan, India, China e Israel, que gastaron $116 millones en el año 2019 solo en los arsenales nucleares. Otros países, Corea del Norte e Irán tienen el potencial para hacerse “potencias” nucleares.
En 1963 las 33 naciones de América Latina y el Caribe firmaron el “Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco)” que prohíbe las armas nucleares en todo su territorio. Un acto único y valiente porque era un desafío a las potencias, al declarar que en tierra latinoamericana y del Caribe no se pusieran ni las bombas ni sus componentes.
En los años siguientes muchas otras naciones, la mayoría no aliadas, formaron grupos y declararon zonas libres de armas nucleares. Hasta hoy existen cinco zonas libres de armas nucleares que abarcan 114 países del mundo. Es claro que los pueblos del mundo quieren tener seguridad, frente a la amenaza de una bomba nuclear, que puede arrasar la vida humana y todo tipo de seres vivientes.
El Tratado para Abolir todas las Armas Nucleares fue una realidad en 2017 cuando 122 naciones del mundo, representadas en las Naciones Unidas, votaron en favor del Tratado, con una en contra y una abstención. Costa Rica, orgullosamente fue el tercer país que lo firmó y en enero de ese año el Tratado para Abolir las Armas Nucleares entró en vigor, con la firma de 50 países, siendo decisivo entonces, el voto de Honduras.
Pero falta mucho. Todos los Estados deben firmar, y apoyar el Tratado para hacerlo una realidad. Todas las naciones deben dar un paso firme para garantizar que el mundo jamás vea una guerra nuclear, ni un accidente nuclear ni una amenaza nuclear. Es solamente con la abolición de todas las armas nucleares que estaremos con seguridad, frente a esas amenazas.
Por supuesto, los nueve poderes nucleares resistirán porque no quieren ceder su ventaja en armamentismo. Por eso es importante que se les demuestre la voluntad de los pueblos y llamar a que firmen el Tratado para Abolir las Armas Nucleares.
Entre el 15 de septiembre 2021, Bicentenario de la Independencia de países Centroamericanos y el 2 de octubre, Día Internacional de la No-violencia; los pueblos de América Latina se unen en una marcha virtual en contra las guerras y la violencia, y para abogar para la paz y en contra las armas. Entre sus objetivos incluye promover la firma y ratificación del Tratado de Prohibición de Armas nucleares (TPAN) en toda la región.
En honor y por la memoria del infinito sufrimientos de las víctimas del bombardeo en Hiroshima y Nagasaki, en estas fechas les recordamos y renovamos el compromiso de no olvidar y luchar por un planeta libre de armas nucleares.
*Adilia Caravaca Z. Presidenta