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Opinion

Justa protesta de los cubanos desenmascaró la arrogancia imperial

Rogelio Cedeño Castro

Con la arrogancia acostumbrada, tan propia de los emperadores romanos de la antigüedad, el ocupante de la Casa Blanca se deja decir, según reporta un diario de circulación nacional, que “Cuba es un Estado fallido que reprime a sus ciudadanos”, lo que da a lugar a que -exteriorizando nuestros pensamientos- le preguntemos: si la isla mayor de las Antillas es un estado fallido, entonces ¿qué son países como Guatemala, Honduras, Colombia, Paraguay, Haití, la semicolonia de Puerto Rico (a la que Donald Trump desahució hace un par de años) y otras islas caribeñas, en donde la vida resulta insufrible?, cuando bien sabemos que son unas naciones o estados-nación incapaces de resolver las necesidades más elementales de la gran mayoría de sus habitantes, además de acudir, de manera sostenida, a la represión más cruenta y despiadada de la protesta social, tal y como ha venido sucediendo en los casos de Colombia, Ecuador, Honduras, Chile y la Bolivia de Áñez, la aprendiz de dictadora, en unos países donde hay cientos de detenidos, desaparecidos y centenares de víctimas mortales.
En una muestra de lo que es la brutalidad imperial, el emperador o presidente Joe Biden declaró: “También dejó claro que no prevé permitir el flujo de remesas, que podría aliviar la presión económica que contribuyó a la ira generalizada”, con lo que no oculta la descarada intencionalidad de hacer capitular por hambre al pueblo y a la nación cubana, un acto de confesa criminalidad que los latinoamericanos dignos no podemos aceptar jamás, a condición de aceptar ser vasallos de ese imperio despiadado, ese que acabó con la democracia guatemalteca en 1954, la que jamás regresó a esa desdichada nación.
En realidad, sucede que aún en el caso de que quisiera variar su política hacia Cuba, este gobierno estadounidense teme retomar el camino de Obama, por temor a la ultraderecha cubana en el senado, donde los demócratas tienen una precaria mayoría.
La protesta está bien, es un derecho irrenunciable del pueblo cubano, el actual gobierno y cualquier otro debe atender las demandas más sentidas de la población, lo que espero es que los cubanos de a pie eviten la trampa que les ponen desde la Florida, pues la ultraderecha cubana no es democrática y espera, siempre obediente a los mandatos imperiales, caer sobre los bienes existentes en la isla, además de conculcar los derechos políticos, y sociales de las grandes mayorías cubanas para crear un remedo de democracia, uno donde no cabrían ni la izquierda en el poder, pero tampoco las disidencias socialistas que fueron perseguidas otrora por la propia revolución, se estaría abriendo el campo al neofascismo, cuidado mis queridos isleños, hijos de José Martí. Es necesario un debate abierto entre las diversas fuerzas y sectores, además de un diálogo franco y valiente con los jóvenes, pues me atrevo a decir que las nuevas generaciones tendrán que decir lo suyo. Estas son apenas unas reflexiones en voz alta, no pretendo imponer nada, es al pueblo de Cuba a quien le corresponde decidir sin imposiciones, sin ese puñal en la garganta con el que, hace más de medio siglo, el poderoso vecino amenaza a la nación cubana.
Para rematar esta puesta en la escena surrealista regional, en el Perú la derecha totalitaria del fujimorismo y otros sectores todavía más recalcitrantes han venido poniendo en ejecución una especie de golpe de estado en cámara lenta, desatando un clima de incertidumbre con sus apelaciones a las cifras finales de las elecciones del domingo 6 de junio anterior, sin que hayan podido mostrar una sola prueba de fraude, por lo que el lunes 19 de julio el Jurado Nacional de Elecciones ha proclamado al profesor Pedro Castillo Terrones como nuevo presidente del Perú, para el período 2021-2026. El nuevo presidente jurará el miércoles 28 de julio entrante, el día del bicentenario de la independencia nacional.

*Sociólogo y escritor costarricense

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Martes 27 Julio, 2021

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