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Opinion

Licitaciones a conveniencia

Editorial

No todo cartel de licitación que se incorpora en el Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop) necesariamente refleja transparencia o rendición de cuentas. 

Más bien, la información que se publica en dichos documentos representa en ocasiones un evidente cinismo de las autoridades para dar a conocer los procesos que se manejan a conveniencia en las instituciones del Estado.

De nuevo los reflectores se posan sobre el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), una institución que se jacta de transparencia, pero en la práctica su accionar queda en entredicho. 

¿Se imagina usted que la operación del tren la haga una persona o empresa que tenga desconocimiento sobre materia ferrocarrilera? ¿Y que además su única experiencia en manejo de buses sea suficiente para recibir contratos de trenes?

DIARIO EXTRA publicó en su edición de este lunes sobre la adjudicación del Incofer de dos contratos para conducción y mantenimiento de trenes a un empresario autobusero por ¢705 millones, la cual entraría a regir a partir de agosto.

La acción se percibe sumamente irresponsable, porque en los trenes se transporta seres humanos, no ganado, y si llega a pasar algún accidente la negligencia sería de las autoridades que permitieron este atropello. 

La irresponsabilidad comienza desde el momento en que se confeccionó el cartel y no se pidió experiencia ferroviaria. Desde ahí la adjudicación comenzó a oler podrido, más cuando se empiezan a levantar sospechas de que estos instrumentos se confeccionan implícitamente con nombres y apellidos. 

Si bien se vale relevar y dar oportunidad a otros para desarrollar proyectos, y si no que lo digamos los costarricenses ante los escándalos ocasionados por el caso Cochinilla, lo lógico es que las condiciones sean parejas y no se les esté dando ventajas a los inexpertos, como sucede en este momento. 

No es la primera vez que el Incofer es objeto de cuestionamientos y secretismos. Ya ocurrió con los manejos sobre el tren eléctrico de pasajeros, tema delicado para el Gobierno, que pareciera tener piel de cebolla al respecto, pero a veces se les olvida leer la letra menuda, por ejemplo, que la empresa encargada de hacer los estudios de prefactibilidad y factibilidad estuvo acusada de corrupción en España por presuntamente manipular licitaciones.

También extrañó el secretismo para evitar la publicación del convenio firmado por la empresa Korea-Railways con miras a efectuar los estudios del tren a Puntarenas por ¢325 millones. ¿Acaso es que la rendición de cuentas se da afuera y por dentro la omitimos? ¡La rendición de cuentas se da en casa! ¿O es que queremos sentirnos de primer mundo en materia de tren cuando en realidad tenemos infraestructura de tercer mundo?

No debemos seguir jugando de país rico cuando las verdaderas necesidades de la población están en entredicho por esta situación.

A raíz de la molestia por la extraña adjudicación que publicó este lunes El Diario del Pueblo, la empresa Desmantelamiento La Catenaria S.A. interpuso una apelación ante la Contraloría General de la República, pero la actuación ambigua de dicho ente dejó mucho qué desear, al punto que está contra las cuerdas, pues en primera instancia rechazó la apelación al considerar que había una falta de competitividad por cuantía, pero una semana después cambió de postura y empezó con las indagaciones. 

¿Por qué se da el cambio de posición? ¿Será acaso que, como el caso se ventiló ante los medios de comunicación, tienen miedo de que señalen al ente presuntamente encargado de fiscalizar los procesos con transparencia como cómplice del cinismo?

Lo ocurrido en el Incofer es tan solo un ejemplo de lo que tristemente pasa en el aparato estatal, donde se confeccionan carteles de licitación idóneos para adjudicar a conveniencia algún contrato, sea por un favor, por amiguismo o revanchismo, y no por brindar un buen servicio a la población. 

El tren es un medio de transporte público valiosísimo, al cual no se le sacó el jugo y que lamentablemente se presta para contratos sucios que ponen en peligro la vida de los usuarios.

El Incofer le dice implícitamente a los costarricenses que no usen más el servicio porque se trata de una bomba de tiempo. Los accidentes se pueden prevenir y este es uno de ellos. Si esto se mantiene, deberán sentarse las responsabilidades de aquellas “mentes brillantes” que estuvieron detrás de una adjudicación irresponsable.

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Martes 20 Julio, 2021

HORA: 12:00 AM

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