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Opinion

Al Poder Judicial no le tengo fe

Rigoberto Guadamuz Monge

No soy abogado ni me gustaría serlo, pero he vivido muy de cerca los enredos que se viven en el Poder Judicial con la aplicación de las leyes y, en especial, con lo que creen entender del uso correcto del idioma. Cacarean una falsa y condicionada libertad del juez en los procesos, pero todos conocemos que la verticalidad les obliga a no dictar resoluciones contrarias a la ilegítima jurisprudencia, que no es otra cosa que una "interpretación auténtica de la ley", con la que se convierten ilegalmente en colegisladores.
Asimismo, la judicatura no puede dictar resoluciones contrarias a lo que antes ha o haya dicho la Sala IV, que también de modo ilegítimo -y de un solo plumazo- anula normas, tarea que es exclusiva del legislador.
Nuestra Constitución es clara en su artículo 121, donde dicta y obliga al legislador a derogar, reformar; es decir, inclusive quitar aquello que la sala citada descubra como inconstitucional y, consecuentemente, no le corresponde a esta. Es una falacia esa supuesta libertad de los jueces. Deben mantenerse en la manga que los conduce al redil, no salirse de lo que otros piensan o pensaron "mejor" que él o que ella y ya antes han descubierto y bendecido con su verdad. Además, según tengo entendido, la sala citada ha votado en el sentido de que los colores de nuestra bandera son solo tres: blanco azul y rojo, como dicen dos himnos mal redactados con su errado "blanco azul y rojo" y no como las vemos y consta en los documentos oficiales.
En el Poder Judicial justifican su tardanza aduciendo que los casos de corrupción que todos conocemos son muy complejos; he aquí otro sofisma o excusa con la que intentan tapar su impericia en la línea de producción de sentencias. En un caso particular sobre gananciales, vi el más soberano ridículo al liquidar eso -gananciales- con documentos de una sociedad anónima, en donde otras pruebas documentales (que jurídicamente tienen más peso que una testimonial-verbal) de nada valieron y así puede haber la más floja y raquítica resolución en asuntos de familia.
Y hace más de 25 años, en materia de la aplicación contra la violencia doméstica, el Tribunal Superior, en una prueba que los ubica como desconocedores del artículo 41 y el uso correcto del idioma y el Derecho, dejó vencer en las gavetas de sus escritorios dos apelaciones e igual número de demandas y resolvieron el asunto "por falta de interés actual". ¡Qué soberano ridículo! Mi derecho al acceso de justicia pronta y cumplida quedó en un vergonzoso limbo jurídico en el que todavía me mantienen.
Hoy vemos en la televisión cómo pasan videos proporcionados por el OIJ para que el pueblo colabore en la identificación de delincuentes, eso sí, con 3 o más meses después de haber recabado la prueba.
Pero la explicación de la justicia-tortuga (aparte de la impericia en materia de oficina) puede estar en las poquillas horas que trabajan en el Poder Judicial, si las comparamos contra las de un trabajador común y corriente, sin olvidar las vacaciones que superan a las del resto de los camellos. He visto resoluciones en un pésimo español, también he conocido estudiantes de Derecho que sin tener ortografía y con deficiencias para expresarse estudian esa carrera y a muchos seguramente les darán "chamba" en el Poder Judicial.
Como es fácil notar, en ese Poder de la República no prima la velocidad al resolver, a lo que se suma que los magistrados -que también ganan como gerentes- no conocen mucho de administración, a juzgar por los resultados en sentencias mal dadas por los jueces a los que dirigen, que se caen un día sí y el otro también. Y hablo de los jueces, pero también la crítica alcanza a los que como técnicos intervienen en las pruebas recogidas en el campo de trabajo.
Si en los casos sencillos -casi de machote- duran once años o más, o dejan vencer los plazos para resolver las apelaciones, no hace falta otra prueba para pedir una reingeniería y que les enseñen a trabajar con criterio de un ingeniero industrial o como buenos oficinistas, que es mejor a los muchos títulos con que se respalda su plaza.
Y me enojo más cuando veo y escucho a una jueza a la cabeza de la judicatura -en una prueba de suprema inmadurez- dijo en una huelga sobre la no entrega de los cuerpos de los familiares en la morgue, dijo más o menos esto: “No os preocupéis, vuestros familiares están bien cuidados (refrigerados)”.
Bueno, ahora entiendo por qué tardan tanto en resolver: es que son muy complicados.  

*Etimólogo y lexicógrafo

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Viernes 16 Julio, 2021

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