Luces y sombras
Fabio Vega
Nos dice Ottón Solís en una de las tantas entrevistas para contrarrestar el "tsunami mediático opositor" a su nombramiento en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que objetó en parte la adhesión del país a ese organismo al leer entre los documentos aprobados, que si los agricultores eran desplazados por la apertura comercial, el del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) los podría atender.
Su alegato legislativo no prosperó y confirma por el resultado de la gestión que los agricultores equivalen a un cero a la izquierda para aquellos que criticaron la designación de Solís, quien ante los cuestionamientos se vio obligado a renunciar al cargo de embajador de Costa Rica ante la OCDE.
Y si vemos que en los últimos días en Tilarán algunos productores recibieron insumos del IMAS, la avanzada "solidaria" inició con vistas al ensombrecido futuro inmediato.
Vale recordar que las ayudas del IMAS son temporales, no permanentes, y no tiene suficientes recursos para sostener el peso de una mayoría de agricultores que, sin sus herramientas, no podrán mantenerse en la actividad.
De ahí que sigo con desconfianza el dedo negociador del gobierno para calmar con atolillo pujagua el hambre del sector arrocero, que puya el aumento en los precios al productor, industrial y consumidor, en atención a un equilibrio justo ante las constantes alzas en los costos de producción.
La OCDE recomendó eliminar, y hacia eso va el país, el proteccionismo en ciertos productos, entre ellos el arroz y si hasta la fecha no hay más que promesas y consultas públicas para ganar tiempo, presiento que la liberalización del grano llegará primero y las filas al IMAS, que los decretos y resultados de esas consultas elevadas por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC).
Extraña que sean nuevamente los productores arroceros los que den la cara para presionar por precios que competen al otro subsector de la cadena, so pretexto de amenaza de no recibo del grano. Aquí la lucha es pareja, en tierra, en la acera del MEIC y no a distancia, extra fronteras o surcando los cielos.
Para no llamarse a engaño, está claro que a algunos del sector les interesa la liberalización del precio del arroz, empero la dirigencia y la entidad rectora deben medir los plazos para no llevarse sorpresas. No creo que el gobierno vaya a aumentar el precio al consumidor, en meses de campaña electoral, si entre el gremio las divisiones están a la vista por más sabor del mes (empatía) en la vitrina.
Estamos en un país atrapado por intereses de grupos dispuestos a aplastar al agricultor, si no, veamos la situación con la suspendida ley de condonación de deudas a pequeños y medianos productores o la de los pitahayeros en Guanacaste, donde les están metiendo la fruta por el norte, reactivando las luces de unos pocos y aumentando la sombra de las angustias de otros.
Y todo, supuestamente, a vista y paciencia de las autoridades, a pesar de la reciente visita a la pampa del ministro de Agricultura, Renato Alvarado, al asegurar que "seguiremos trabajando para sacar adelante a las miles de personas que dependen de esta importante labor… la producción de los alimentos".