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Opinion

La pandemia de la improvisación

Editorial

La pandemia puso en un dilema al sistema de salud nacional: encontrar la cura o recuperación tras el Covid-19, lo cual es la llave no solo para el bienestar de las personas, sino para reactivar una adolecida e infectada economía, tanto en los hogares como en el Estado.
Sin embargo, es curioso ver cómo la estrategia y la vacunación también han sido víctimas de la improvisación.
A pesar de organizarla por grupos, la disposición de las dosis y la escasa negociación con otras casas farmacéuticas han sido solo dos de los muchos dilemas en el manejo de la crisis sanitaria.
El desorden es lo que más impera en busca de la famosa inmunidad de rebaño, cuya fecha de alcance parece tener un calendario de hule, unos días está cerca, otros días está lejos.
Una evidencia de ello es el reciente informe de la Contraloría General de la República (CGR), donde ratificó que el desorden continúa y la descoordinación en el avance en el proceso de vacunación con las dos dosis, dependiendo de las regiones.
La región Atlántica presenta un 15,7%, mientras que la Chorotega un 22%, es decir una diferencia de más del 6%, según cita un análisis de datos hecho por el ente contralor.
No solo el progreso en la aplicación de las inyecciones ha sido desordenado, sino que también la Contraloría criticó el manejo de datos que han tenido instituciones como el Ministerio de Salud y la propia Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
El informe de la CGR menciona que aún se están manejando datos a mano, en el pleno del uso de las tecnologías y cuando el Ejecutivo, popularmente, raja con la implementación de sistemas para un gobierno digital.
Pero no es un aspecto de extrañarse, la propia Contraloría ha dicho que no se ha tenido la capacidad en los últimos años de avanzar con la gobernanza digital, misma que generaría ahorros de hasta un 8% del Producto Interno Bruto (PIB). Otro ejemplo de desorden en el manejo del país.
Es preocupante que el desorden impere aun cuando los comercios han sido respetuosos en su mayoría de los reiterados martillazos, cuando la única dosis para enfrentar la crisis en muchos hogares es el desempleo, una pastilla de inflación y hambre.
Hay lentitud para encontrar la salida a la pandemia, y esta se convirtió en un cálculo electoral y politiquería.
Inclusive este aspecto se puede sostener con ver las conferencias del Covid-19 cada martes, donde ya la aparición de figuras de prominencia como Román Macaya o Daniel Salas se ha ido esfumando.
La improvisación en la crisis sigue pasando factura: a pesar de que a las personas del grupo 4 sin factores de riesgo se les abrió la posibilidad de vacunarse, hay quienes aún no han podido hacerlo por falta de dosis.
El informe de la Contraloría aduce que hay centros médicos que reportan no reciben la cantidad de dosis que requieren o inclusive la central tiene atrasos en las fechas de entrega, una evidencia más de que no todo lo hecho es alabable.
No obstante, la ansiada inmunidad de rebaño sigue en ascuas porque se consume en un juego de números donde podríamos tener que enfrentarnos a un año más de pandemia.
Improvisación también es que a estas alturas de la crisis sanitaria no se tenga la capacidad de suministrar los datos del manejo de la emergencia y el plan de vacunación con eficiencia. Eso también es irresponsable.
Según la CGR, las autoridades no tienen la capacidad de suministrar con oportunidad información como el tiempo empleado para administrar y dar seguimiento al consumo de un lote completo de vacunas mediante el uso de sistemas de información.
Tampoco se tiene capacidad de hacer cruces de información de la ciudadanía vulnerable para hacerle llegar la vacuna.
Empero, el presidente Carlos Alvarado alardeó, a inicios de año, que las instituciones del país se encaminan a un proceso de toma de decisiones con datos fidedignos, aplicando la ciencia y la tecnología, la Costa Rica del Bicentenario.
Hechos como los demostrados por la Contraloría demuestran todo lo contario y más bien dejan en tela de duda si la estrategia de vacunación sigue un ritmo y evaluación de desempeño definida, ¿acaso se están tomando decisiones sin contar siquiera con detalles completos y reales sobre las poblaciones meta?
Si no hay una verdadera disposición de agilizar el proceso, el golpe de la improvisación terminará desatando nuevos martillazos no solo económicos, sino familiares.
No hay que dejar de lado que quienes mueren no son solo un número en la estadística, sino son seres amados, quizás un amigo, un vecino o un compañero.
No basta con un bonito discurso, con una foto a la par de un avión recibiendo un cargamento de vacunas, con una conferencia de prensa cada ocho días ni con cientos de fotos en vacunatorios para hacer propaganda.
La inmunización colectiva va más allá de un tema político, es un asunto de humanidad, de empatía con la ciudadanía, con quienes por culpa de la pandemia hoy sufren hambre, pierden su casa o quizás no tienen agua o luz por no poder pagar ni siquiera los recibos.
La inmunización no es solo llegar al 70% de la ciudadanía, porcentaje que se mira más lejos que el sol, sino también la comprensión de que el ancla de la improvisación en la pandemia nos tiene paralizados en medio de un océano de crisis, que tristemente se ha politizó.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

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Viernes 16 Julio, 2021

HORA: 12:00 AM

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