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Opinion

Retadora coyuntura

Marvin Herrera Araya

Costa Rica viene quedándose enmudecida, vacilante, ante los gravísimos hechos de supuesta corrupción que entierran, en las más oscuras profundidades de la vida nacional, valores como la responsabilidad, la honestidad, la probidad, la transparencia; hechos que se alejan, a distancias luz, de la ética y la moral, en funcionarios de instituciones públicas, en dueños y empleados de empresas privadas y en personajes de la política nacional. Todos han quedado en vergonzosa evidencia a causa de presuntos actos delictivos en contra de los más altos intereses y valores de la Patria.
En los costarricenses hay indignación, desencanto, enojo. Las preguntas generalizadas son: hasta cuándo terminarán los allanamientos y las investigaciones, pues cada día, al escarbarse en el terreno cultivado de actos ilegítimos, se desentierran más vínculos de sospechosas culpas;  qué más nos toca vivir en esta situación que hiede a putrefacción y pone en elevado riesgo nuestro sistema republicano y democrático, la paz, el bien común y la concordia de nuestra sociedad.
La lealtad y la fidelidad a la Patria han sido cambiadas por acciones  con visos de corrupción, reflejadas, según información publicada, en dádivas, favores sexuales, tráfico de influencias, cancelación de cuentas, viajes de recreo, enriquecimiento ilegítimo; así como por las alianzas vituperables con el pernicioso narcotráfico.
Para desgracia del costarricense recto, de bien, decente, justo y comprometido con el desarrollo integral de nuestro país, el dinero ganado con el sudor de la frente es sustituido por el dinero fácil; el fiel y responsable  cumplimiento de los deberes laborales por la ilícita riqueza personal, aprovechándose de sus niveles de jerarquía; la vida cimentada en valores de bien, por acciones delictivas impregnadas de hedonismo. Y para mayor tristeza y desilusión, dada la descubierta o reconfirmada descomposición en nuestra institucionalidad republicana y democrática, la confianza depositada por el pueblo en quienes elige para gobernar el país y en quienes son sus representantes populares ha sido traicionada.
No cabe duda de que la corrupción manifestada en sus diversas formas y la funesta, ominosa penetración del narco en los poderes de nuestra República, perjudican nuestra economía, nuestro desarrollo, la calidad de la vida nacional, la salud física y mental de jóvenes y adultos arrastrados por este flagelo, afectando todo esto la honrosa imagen externa que nos ha distinguido. Lastimosamente, por unos cuantos irresponsables e infieles, hoy nuestro país ocupa espacios en medios de otras naciones para nuestra vergüenza y deshonor.
La pérdida de valores fundamentales para la sana convivencia social en nuestro país nos tiene hoy enfrentados a esta triste realidad, que la inmensa mayoría de los costarricenses no quieren ni favorecen. Depende de los costarricenses enfrentar el reto de esta indeseable coyuntura para retomar y restaurar la Costa Rica en la que queremos vivir.
Y lo que más preocupa es ver autoridades de gobierno, incluido el Presidente de la República, calladas frente al destape del más grande supuesto acto de corrupción: una potencial organización con tentáculos dañosos que solo benefician a quienes la conforman y, cuando hablan -aunque tarde-, ante la prensa, lo hacen para “justificar y salvar” a sus inmediatos colaboradores.
Aunque suene a lugares comunes, a frases dichas, reiteradamente, en esta dolorosa coyuntura de la vida nacional, hoy más que nunca el voto que sea depositado en las urnas electorales, en febrero del próximo año, debe ser producto de la mayor reflexión posible, de un verdadero examen de conciencia, para dejar atrás afectos políticos, tradiciones, cantos de sirena, discursos populistas o progresistas de izquierda o derecha.
Nuestra Patria exige fidelidad y lealtad en estos momentos de serias y profundas dificultades, de gravísimos problemas económicos, éticos, sociales, culturales y políticos. De nosotros dependerá limpiar la casa para que lo demás funcione en orden a la decencia, al bienestar y el progreso del país, a la luz de principios, valores, las buenas costumbres y tradiciones de nuestra sociedad.

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Lunes 12 Julio, 2021

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