La privacidad es un pilar esencial de nuestra democracia
Está legal
Nuestra sociedad es transformada por la tecnología de forma incansable y permanente, sin que existan suficientes espacios que nos permitan reflexionar sobre los riesgos y oportunidades del uso de la informática.
Este proceso continuo de transformación ha dejado con la guardia abajo a muchos sectores, quienes gastan más energía nadando contra la corriente del cambio que en el aprovechamiento de las nuevas oportunidades. Esto debe cambiar.
Por otro lado, el entusiasmo por la revolución que representa la tecnología no puede llevarnos a tomar decisiones personales, comerciales y/o de política pública que no respeten pilares tan esenciales para la democracia como lo es la privacidad.
La privacidad no es un concepto inmutable construido con acero, sino que como el agua se va adaptando a la forma de lo que consideremos aceptable como sociedad, por lo que en el proceso de transformación digital que estamos viviendo es esencial que existan espacios garantizados para la educación, concientización y un adecuado debate regulatorio que nos permita estar a la altura de los tiempos.
La protección de los datos personales no es un tema de moda, ni tampoco un obstáculo para la innovación, por el contrario, se trata de una línea de protección que impone límites para que el desarrollo tecnológico no se realice en detrimento de la dignidad humana y las libertades de los costarricenses. Lo anterior propicia un avance sin las piedras en el camino que representan las controversias generadas por el abuso de la tecnología. Estas controversias no son del todo negativas, ya que nos obligan a detenernos, hacer conciencia y aprender de las malas decisiones, por lo que nos ayudan a construir los límites de lo que consideramos aceptable.
Hace unos años, algunos líderes tecnológicos aseguraban que la privacidad había muerto, pero con los años se han dado cuenta que sus errores en este ámbito han ayudado a que la sociedad tenga más clara su importancia, por lo que paradójicamente ahora ellos la consideran el futuro.
De la misma manera, la Costa Rica post-UPAD, con la valiente participación de los medios, considero que se encuentra en mejores condiciones para enfrentar los retos del bicentenario, en donde la tecnología es una protagonista indiscutible. En nosotros está el sacarle el mejor provecho y fortalecer un pilar fundamental para nuestra sociedad.
*Abogado especialista en Derecho Informático, coordinador de la Comisión de Innovación Regulatoria del Colegio de Abogados y Abogadas