Bogotá. (AFP) - Uno de los exmilitares colombianos detenidos por su presunta relación con el asesinato del presidente de Haití tenía formación de élite y salió de Bogotá el 4 de junio hacia República Dominicana junto a tres exmiembros del ejército, reveló la prensa en Colombia.
Manuel Antonio Grosso Guarín, a quien el diario El Tiempo describe como uno de los "militares mejor preparados del ejército colombiano", viajó junto a sus tres acompañantes a Punta Cana y el 6 de junio cruzaron la frontera hacia Haití.
Los cuatro hombres entraron a territorio haitiano por el puesto fronterizo de Carrizal, señalaron El Tiempo y W Radio citando las investigaciones judiciales en curso.
"Grosso Guarín y sus tres acompañantes alcanzaron a hacer turismo en República Dominicana. Agentes de inteligencia que están investigando el magnicidio tienen fotos de los exmilitares colombianos en el Faro Colón", en la capital de República Dominicana, precisó El Tiempo.
El miércoles la policía haitiana informó que el grupo que perpetró el magnicidio de Jovenel Moise, la madrugada del miércoles, estaba conformado por 28 hombres, 26 colombianos y 2 estadounidenses de origen haitiano.
Las fuerzas haitianas mataron a tres atacantes y detuvieron a 17 sospechosos, mientras que 8 siguen prófugos, según el jefe de policía de Haití, Leon Charles.
En Bogotá las autoridades corroboraron que 6 de los presuntos mercenarios formaron parte del ejército colombiano.
Uno de los capturados es Grosso Guarín, quien estuvo vinculado a las filas militares hasta 2019, cuando salió o fue expulsado por causas todavía no reveladas.
Recibió "entrenamiento de comando especial, con instructores estadounidenses. Y, en 2013, estaba asignado al Grupo de Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas", detalló El Tiempo.
Los tres hombres con quienes viajó hacia República Dominicana también eran militares, pero no se ha establecido si también están implicados en el asesinato de Moise.
El mandatario fue asesinado a tiros y su esposa, Martine, quedó gravemente herida en el asalto a la residencia presidencial.
CONTINÚA INVESTIGACIÓN
La investigación en Puerto Príncipe sobre el asesinato del presidente haitiano continuaba este viernes. Las armas y el material presuntamente utilizado por los agresores, como machetes, teléfonos y pasaportes colombianos, fueron decomisados por la policía y exhibidos a la prensa, al igual que varios sospechosos alineados contra una pared y esposados.
Altos mandos del ejército y la policía de Colombia informaron este viernes que al menos 17 exmilitares colombianos están presuntamente implicados en el magnicidio.
Tras comunicarse con el primer ministro haitiano, Claude Joseph, el presidente colombiano, Iván Duque, dijo que su país ofrecerá "toda la colaboración", incluyendo una misión de inteligencia en Haití, para dar con "los autores materiales e intelectuales del asesinato".
Por su parte, Taipéi dijo este viernes que 11 sospechosos fueron detenidos en el complejo de la embajada taiwanesa en Puerto Príncipe.
Washington mostró disposición para ayudar en la investigación de Haití y la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que altos funcionarios del FBI y otros se dirigirían al Caribe lo antes posible.
DESABASTO
La capital de Haití, paralizada desde hace varios días, reanudaba poco a poco sus actividades este viernes, con un mayor número de personas en las calles y el transporte público reactivando gradualmente su servicio, según testigos.
La gente se apresuró a abastecerse de productos de primera necesidad en los supermercados y a hacer fila en las gasolineras para comprar el propano que utilizan para cocinar, en previsión de más días de inestabilidad.
"No sé qué va a pasar mañana o pasado mañana en el país, así que me estoy preparando para los días malos que se avecinan", dijo a la AFP Marjory, residente de Puerto Príncipe.
Varios altos cargos de la policía, responsables directos de la seguridad del presidente haitiano, están en la cuerda floja y han sido citados a comparecer ante la justicia, anunció el jueves el jefe de la Fiscalía de Puerto Príncipe, Bed-Ford Claude.
"No he visto a ningún agente de policía víctima, solo al presidente y su esposa. Si son responsables de la seguridad del presidente, ¿dónde estaban?, ¿qué hicieron para evitar que esto ocurriera al presidente?", cuestionó el comisario del gobierno de la capital.
Otros incluso cuestionaron la posible implicación de estos policías, lo que aumentó la confusión.
"Moise fue asesinado por sus agentes de seguridad. No fueron los colombianos quienes lo asesinaron. Fueron contratados por el Estado haitiano", dijo este viernes en la radio el exsenador Steven Benoit.
CAOS POLÍTICO
Este atentado desestabiliza aún más al país más pobre de América, asolado por la inseguridad.
Dos hombres se disputan actualmente el liderazgo de esta nación de 11 millones de habitantes, más de la mitad de los cuales son menores de 20 años.
Uno de los últimos gestos políticos de Moise, fallecido a los 53 años, fue nombrar el lunes a otro primer ministro, Ariel Henry. Todavía no había tomado posesión del cargo en el momento del asesinato.
Unas horas después de la tragedia el primer ministro en funciones, Claude Joseph, declaró el estado de sitio durante 15 días, que otorga al Ejecutivo mayores poderes.
Mientras la oposición acusa a Joseph de acaparar el poder, Helen La Lime, enviada de la ONU a Haití, estimó que él es la autoridad legítima, ya que Henry aún no es juramentado.
El país ya estaba inmerso en una crisis institucional: Moise no había organizado elecciones desde que llegó al poder a principios de 2017 y no hay Parlamento desde enero de 2020.
¿HAY ESPERANZA DE RENOVACIÓN POLÍTICA?
La última vez que fue asesinado un presidente de Haití, en 1915, Estados Unidos ocupó la nación caribeña durante 19 años. Un siglo y múltiples intervenciones después, algunos observadores de Haití dicen que es hora de nuevas ideas.
Haití, el país más pobre de América, ya estaba sumido en una crisis política, socioeconómica y de seguridad, con zonas de la capital, Puerto Príncipe, controladas por pandillas, cuando el presidente Jovenel Moise fue asesinado por un comando armado en su residencia la madrugada del miércoles.
El magnicidio tiene lugar menos de cuatro años después del final de una misión de las Naciones Unidas que tenía como objetivo estabilizar Haití y después de que el país recibiera miles de millones de dólares para la reconstrucción tras el devastador terremoto de 2010.
"Se pueden hacer muchas cosas para ayudar, pero debemos ser modestos acerca de la rapidez con que se pueden implementar y tener mucho cuidado de aprender de los errores del pasado", declaró Brian Concannon, quien trabajó en Haití y es director ejecutivo de Project Blueprint, que promueve los derechos humanos en la política exterior de Estados Unidos.
"La última vez que hubo un llamado a una intervención militar duró 13 años, se gastaron $7 mil millones y cuando finalizó Haití tenía más armas y menos democracia que unos meses antes de que llegaran las fuerzas de paz, y además tenía cólera y explotación sexual por parte de las tropas de la ONU", expresó.
Estados Unidos, la potencia extranjera dominante en este país ubicado a 1.300 kilómetros de Florida, se puso del lado de Moise, quien afirmaba ser todavía presidente cuando para muchos había terminado su mandato.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 10 de Julio, 2021
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