Urge diplomacia educativa de precisión
José Joaquín Chaverri Sievert
Nuestro país necesita que sus universidades sean visitadas por prestigiosos profesores universitarios. Los intercambios científicos multiplican la calidad universitaria y abren espacios para trabajos conjuntos. La cooperación internacional en materia educativa permite abrir un importante paso a la diplomacia cooperativa en materia educativa que puede dar resultados inmediatos a la decaída educación en esta pandemia.
Existen programas internacionales de cooperación educativa como el prestigioso programa alemán de intercambio académico, DAAD, del Reino Unidos, de Estados Unidos de América, Fundación Fulbright, China el Instituto Confucio, Japón, Corea y muchas otras naciones grandes y pequeñas. A estas propuestas hay que añadir muchos potenciales programas de intercambio que se puedan adaptar rápidamente a diferentes regiones del país y puestas en vigor por el sector privado.
Hermanar escuelas y colegios
Hace poco pude poner en marcha un pequeño proyecto de cooperación para la formación continua de educadoras de la Zona Sur, por medio de la Universidad a Distancia de la Rioja España. También hay que incentivar la formación dual para las empresas agrícolas de alta tecnología y mecánicas de Pérez Zeledón y San Carlos y Limón, por medio de capacitaciones prácticas e innovadoras. Hay ejemplos ya en marcha en la innovación educativa, como lo hace la Universidad Invenio en Tilarán, en cooperación con un profesor de la Universidad de Braunschweig de Alemania. Otro caso ejemplar es el científico Franklin Chang, que ha puesto en marcha un proyecto de gran utilidad para el transporte, con la innovación de nuevas tecnologías. Todas las universidades públicas ofrecen interesantes programas de capacitación para nuestra educación.
Multiplicar educadores y contactos
Hay un potencial para proyectos internacionales en la educación continua de los educadores, en donde el país tiene ya magníficos contactos, que se pueden aprovechar, uniendo esfuerzos públicos y privados, a fin de dar a cada educador, capacidades de renovación pedagógica. El Conare tiene un programa de costarricenses en el exterior que es una magnífica red de contactos, que se pueden aprovechar para generar cooperación educativa, en diferentes nivelas de las ciencias y las humanidades.
Llegar a lo mejor de la educación
No se trata necesariamente de colocar toda la cooperación en el Ministerio de Educación. Parte de la diplomacia educativa puede ser por esa vía, pero otra puede ser por la vía directa de colegio a colegio, de escuela a escuela que nacen de proyectos regionales y que existen muchas parte del mundo. Por ejemplo, tenemos que pensar en los mejores profesores de derecho internacional del Uruguay, los mejores educadores en Letras de Argentina, o profesores de la Universidad de Rosario, Argentina, que tiene una excelente escuela de negocios. Y de Chile trasladar ideas innovadoras en el campo de la formación profesional y su experiencia con el Asia Pacífico. Establecer contactos con las universidades federativas del Brasil, que tiene tanto prestigio así como las cercanas universidades de Colombia en educación, como la Universidad de La Sabana y los programas de educación técnica que tiene Alemania en México en la industria automovilística, unida a la educación dual. El mundo está lleno de posibilidades pero hay que plantearlo con dos socios: el responsable en Costa Rica y los responsables en el país, que deben conocerse muy bien. Solo así funciona la cooperación de urgencia que necesitamos en este momento con sentido de emergencia nacional.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Martes 06 Julio, 2021
HORA: 12:00 AM