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Opinion

No debemos bajar la guardia

Editorial

En los últimos días se han dado a conocer datos de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021, ranking elaborado por la organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras. Lo único rescatable es que como país subimos varios puestos con respecto a los últimos informes.

Pero esto no es porque en Costa Rica no ocurra nada, sino porque lo que sucede en otros países son actos realmente atroces. En otras latitudes no solo se pone en entredicho la libertad de prensa, sino que muchas personas pierden la vida por informar lo que pasa.

Aquí en Tiquicia hay que dar una lucha constante por lo que se supone es información pública. Debido a esto diversos medios de comunicación han interpuesto recursos de amparo para obtener datos que completen sus notas, en las cuales dan a conocer lo que ocurre en muchas instituciones. 

Con la revelación del caso Cochinilla a algunas autoridades les da por decir que investigarán cómo se filtró el expediente. ¿Por qué no dejan trabajar a la prensa y se dedican a resolver los casos de narcotráfico y corrupción que carcomen nuestras instituciones?

Otro gran problema que no solo se presenta en Costa Rica, sino en el resto del mundo, es que con el Covid-19 también vinieron limitaciones a la prensa, pues convocaban a conferencias y únicamente se podía preguntar sobre el tema. El problema era que no se abrían espacios para tratar otros temas y mucho menos para evacuar consultas sobre denuncias y quejas.

Conforme la pandemia avanzó, las limitaciones se hicieron aún más visibles. Muchos jerarcas ni siquiera contestan los teléfonos pagados por todos nosotros para atender las obligaciones de sus cargos y a muchos con la crisis sanitaria pareciera que se los tragó la tierra. En cuanto al estado de América Latina, este informe reveló un deterioro generalizado de la situación no solo en el entorno laboral, sino en general de la libertad de expresión. Prueba de ello es que se incluye a Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Jair Bolsonaro, entre otros mandatarios, en el listado de depredadores de la libertad de prensa.

La crisis del coronavirus ha actuado como un acelerador de la censura en Latinoamérica y ha creado serias dificultades para acceder a información sobre la gestión de la epidemia por parte de los gobiernos de la región. 

Estas limitaciones se han traducido en un deterioro del índice que mide las dificultades de acceso a la información para los periodistas. Además América Latina registra este año el peor retroceso entre los indicadores regionales.

En muchas partes no hay acceso a las cifras oficiales sobre la epidemia, en algunos casos se negó información sobre compras de insumos, vacunas y otros insumos necesarios para la atención de la emergencia sanitaria y en países como Guatemala se llegó al colmo de implementar un toque de queda para los medios, imposibilitando su labor diaria. 

Por ejemplo, El Salvador desde que su presidente asumió funciones no ha dejado de estar en el ojo del huracán porque ya no hace actividades oficiales, ni se reúne con los medios. Ahora todo lo hace a través de redes sociales como Twitter y Tik Tok.

En algún momento se informó que la policía salvadoreña incautó material periodístico y en varias oportunidades se prohibió el acceso a espacios públicos. 

Viendo todo lo que sucede en otras latitudes, los costarricenses nos sentimos un poco optimistas porque nuestro país no está como otros, sin embargo no debemos bajar la guardia y mucho menos estar satisfechos porque aún nos falta mucho.

Costa Rica no puede darse el lujo de retroceder en esta materia porque siempre ha enarbolado el estandarte de la libertad de prensa y de expresión, así como el derecho a la información.

Nuestra imagen internacional se cimienta en la defensa y garantía de las libertades y los derechos de todos los ciudadanos, especialmente de quienes ejercen la profesión de comunicar.

Tiquicia se escucha en los escenarios internacionales como una voz de autoridad para recriminar a otras naciones los atropellos, pero sus autoridades no tienen la madurez para reconocer que han golpeado el quehacer periodístico nacional.

Nunca antes las clases política y económica han cerrado filas para impedir que los medios informen a la ciudadanía sobre manejos irregulares de dineros públicos, tráfico de influencias, vínculos con la mafia, lavado de dinero y mucho más.

Ante este panorama Costa Rica debe estar vigilante y no permitir esos intentos de socavar la libertad de expresión y de prensa, pero ante todo de lesionar el derecho de los ciudadanos a estar informados de lo que hacen sus representantes.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Martes 06 Julio, 2021

HORA: 12:00 AM

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