Tanto peca el que mata la vaca...
Gloria Bejarano Almada
Tanto peca el que mata la vaca, como el que le amarra la pata.... como el que presta el mecate, el que consigue el machete, el que destaza la vaca, el que vende la carne, el que compra el bistec, los que comen la carne o el que permitió que se matara la vaca.
Una vez muerta la vaca, pareciera que todos tienen una cuota de responsabilidad; se puede concluir que el que la mata segó una vida y por tanto su adeudo es mayor; quien prestó el mecate puede aducir que él no tenía conocimiento para qué lo iban a usar, lo cual puede ser cierto, pero con su mecate... amarraron la pata de la vaca.
Por otro lado, quien consiguió el machete podría no saber cuál es el uso que se le dará, pero sí sabe que es un arma, que se usa para cortar y que no debe ponerlo en manos de cualquiera por el peligro que representa o por el riesgo que hay en su manipulación o uso.
Una vez muerta y destazada la vaca se pone en manos del carnicero que, a su vez, ofrece los cortes en la carnicería; un asiduo cliente compra un buen pedazo de la vaca, lo lleva a su casa, lo adoba y lo sirve en la reunión familiar donde amigos y parientes disfrutan el asado.
Días más tarde se conoce la noticia de la vaca muerta y poco a poco van apareciendo los nombres de todos los implicados en la muerte, tráfico y consumo de la vaca. Nadie se salva, se asume que todos tienen un grado de responsabilidad y sus nombres son expuestos ante la opinión pública por los medios y por las redes sociales que, con insospechada clarividencia, aunque sin pruebas ni conocimiento profundo del caso, sacan conclusiones y señalan a todos quienes se vieron beneficiados tanto con la muerte de la vaca como con el préstamo del mecate, el alquiler del machete, la venta de la carne, poniendo especial énfasis en aquellos corruptos que asistieron al convivio donde se consumió carne de la más alta calidad de exportación, la misma que no llega a las carnicerías del pueblo.
Pasan los meses y quien mató y vendió la vaca con la complicidad de quien amarró la pata no son procesados gracias a su muy bien conectado abogado que hace posible que sus clientes, corona en mano, negocien una pequeña alteración de los hechos que les permite salir bien librados; quien consiguió el machete pudo demostrar que este era robado y al no ser de su propiedad nada debe; a quien se contrató para destazar la vaca fue acusado de maltrato animal, pese a que su trabajo en el matadero es precisamente destazar animales muertos y al dueño de la carnicería… sí, le cayó hacienda.
Quien compró los bistecs fue acusado formalmente por quemar la evidencia en una parrilla y los invitados, todos, fueron debidamente procesados por complicidad en un hecho delictivo al consumir y desaparecer las pruebas que los vinculan con la muerte de la vaca.
Por último, quien permitió que se matara la vaca se lavó las manos, se puso gel de integridad y desapareció.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 03 Julio, 2021
HORA: 12:00 AM