Otra crisis de Costa Rica: La educación
Editorial
Costa Rica es reconocida alrededor del mundo como un ejemplo de paz, cultura, educación, respeto por la naturaleza y desarrollo sostenible. Dicha fama está tan arraigada a nivel internacional que, cuando se entrevista a un extranjero, este siempre sacará a relucir una de esas temáticas al referirse a nuestro pedacito de tierra.
Por ejemplo, el flamante entrenador de la Selección Nacional, Luis Fernando Suárez, adujo, como uno de los motivos por los cuales decidió asumir el reto de dirigir a la Tricolor, que considera al país como el más educado de América Latina y “es más fácil perseguir ciertos objetivos con gente educada”. Lástima que la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefutbol) no supiera dónde se tilda su apellido y le entregara una camiseta con la leyenda “Súarez” (sic).
Si bien a los costarricenses se nos hincha el pecho de orgullo al escuchar a un foráneo hablar así de nuestro amado terruño, no debemos engañarnos. Costa Rica atraviesa también una crisis educativa cuyo síntoma más evidente es que ya casi nadie lee, ni sabe de ortografía, menos cómo redactar adecuadamente.
El Ministerio de Educación Pública (MEP) lleva años de facilitarles las cosas a los alumnos con miras a mejorar sus récords de promoción y de esta forma paliar añejas problemáticas como la deserción escolar y la imposibilidad para algunos de pasar el examen de bachillerato.
Pero el MEP cambió sus políticas por unas que consideramos alcahuetas, de manera que casi se les prohíbe a los profesores reprobar al alumno irresponsable, vago y desinteresado, porque “pobrecito”. Ahora se puede arrastrar las materias y por semejante ocurrencia tenemos jóvenes que en quinto año no saben leer a nivel de secundaria. Aunque ese no es el único motivo.
También duele ver a nuestros jóvenes tan engañados, pensando que saben algo porque lo encontraron en el buscador de internet, sumidos en el mundo de los chistes enlatados con respuestas predecibles y automáticas llamados memes, tan preocupados por tener que se olvidaron de hacer o, en el mejor de los casos, ser. Sitiados por un mundo plástico que les dice cómo deben verse, sentirse, pensar, simulan un rebaño cuidado por malintencionados pastores invisibles.
Así, y debido al contenido nocivo que consumen en medios audiovisuales, crecen pensando que el afán de lucro todo lo permite, sienten que vender fotos de su cuerpo por dinero desde la comodidad de su casa es una forma válida de trabajo, que se debe aparentar lo que no se tiene vistiendo con muchas marcas aunque las deban pagar sus padres, que de por sí para eso están, y, en los peores casos, se involucran en negocios tanto ilegales como peligrosos, en especial el narcotráfico, porque llevan fácilmente a la vida que vende el comercio actual: consumir, viajar, tener, mientras se pueda.
Los jóvenes tampoco parecieran muy interesados en leer, o si lo hacen recurren a blogs, páginas de redes sociales y otros entretenimientos electrónicos, al punto de que ciertas personas se creen inteligentes porque leen subtítulos. Por cómo está la situación, qué bueno que lean por lo menos eso, pero está lejos de ser suficiente.
Los profesores de primaria y secundaria se frustran porque algunos de sus alumnos no quieren mejorar en aspectos tan básicos como la ortografía y tan complejos como la redacción, pero el asunto alcanza una nueva dimensión cuando dichos estudiantes llegan a la universidad aún sin saber leer y escribir, momento en que fracasan o se alinean.
Pero si pasan a tumbos y saltos podrían verse en situaciones penosas como no ser capaces de expresarse con propiedad en textos escritos, al no poder ordenar coherentemente sus ideas y llevarse vergüenzas por faltas ortográficas en el ámbito laboral, donde resultan imperdonables. En redes sociales sobran ejemplos, como veremos más adelante. Y todavía más triste es ver a una persona frustrada frente al teclado sin saber cómo expresarse con propiedad cuando su trabajo depende de eso. Un fracaso del sistema educativo.
Si bien el MEP debe correr en temas de conectividad ante la pandemia, también urgen asuntos burocráticos y administrativos que deberían modernizarse como acabar con el excesivo papeleo que aqueja a los educadores, quienes aparte de velar por los estudiantes tienen que afrontar reuniones y otras funciones alejadas de su verdadera misión.
La educación debe reformarse, pues ya no basta un bachillerato universitario para conseguir trabajo. Sobran desempleados con licenciaturas y hasta maestrías en un mercado laboral saturado o carente de los profesionales que el país necesita para avanzar debido a la inacción de las autoridades. Se debe, por supuesto, implementar las nuevas tecnologías a la enseñanza, pero sin dejar de lado las sólidas bases de la lectoescritura, porque no es una sugerencia sino una obligación para todos los graduados del sistema educativo público.
Como dato cuasi anecdótico, pero que debiera llamar nuestra atención por la temática tratada, el 2 de julio se celebra el Día Nacional del Filólogo, y la Biblioteca Nacional lo conmemoró este viernes colocando una publicación en su página oficial de Facebook con una imagen alusiva que no pareciera haber sido revisada por uno de estos profesionales: un texto “chorreado”, y por lo tanto de difícil comprensión, que bien pudo ser dos párrafos bien construidos. En dicho cuadro titulado: “Día Nacional del filólogo y de filóloga” (sic), saltan a la vista, sin ser profesionales en el campo, un vicio gramatical (“mismismo”), que hace falta un signo de puntuación (punto) y una preposición (a).
Cuando sucede esta clase de yerros, aparte de aceptar la corrección, debiera buscarse el modo de enderezar el camino, puesto que cuando se intentaba felicitar a un grupo de profesionales se les terminó escupiendo en la cara. Así de delicado es escribir y qué pena tener que decírselo a la Biblioteca Nacional. Allá ellos sabrán cómo se maneja la institución, pero el gazapo deja mucho que desear… Si así redactan quienes laboran en una institución que vela por preservar nuestra cultura, estamos avisados.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
EMAIL: [email protected]
Sábado 03 Julio, 2021
HORA: 12:00 AM