Corrupción y democracia
Gerardo Castillo Martínez*
El pueblo costarricense aún no sale del estupor que le ha deparado la noticia, difundida el lunes 14 de junio, del desmembramiento, por parte del OIJ y del Ministerio Público, de un entramado de corrupción que, según esas dependencias, fue articulado por funcionarios públicos de Conavi y empresas de la construcción y mantenimiento de vías nacionales, entre las que están sindicadas dos muy conocidas (MECO y H. Solís), que venía gestándose de antiguo, pero que empezó a ser investigado por el OIJ desde principios de 2018, a partir de una denuncia recibida.
De acuerdo con lo trascendido, se malversaron 78 mil millones de fondos públicos, desviados de presupuestos ya asignados a obras de infraestructura vial, para “financiar” proyectos que eran de interés tanto de las personas corruptas como de las corruptoras, cuyas preferencias a estas últimas fueron retribuidas… con autos todoterreno, propiedades, regalías y favores sexuales, y por supuesto sin importar el debilitamiento del Estado de Derecho, el control interno, la ética en la función pública, la Carta Magna en lo conducente y las leyes concomitantes, que tales actos ilegales implicaron y que afectaron la Hacienda Pública. En otros términos, quienes estaban al cuidado de recursos pertenecientes a todos para ser celosamente dirigidos a la ejecución de obras en las carreteras nacionales, y que estaban programadas, les valió un bledo impedir el inicio de trabajos o continuación de arreglos en aquellas, como tampoco les preocupó que el “hueco” financiero dejado por el dinero de las inversiones que estaban planificadas y que fue trasladado… a otros proyectos, iba a ser muy difícil de justificar su nuevo contenido en el contexto de la crisis financiera que adolece el Gobierno.
Si bien la Democracia, bien entendida y con los matices de progresividad y regresividad que tiene en muchas naciones, es el mejor sistema político que se ha conocido hasta el momento en derechos tales como a la libre expresión y a la confrontación de las ideas, a la rendición de cuentas, a la elección de los representantes populares, y a la protección del Estado a la salud, el trabajo, la seguridad, la igualdad, el estudio y el ambiente, en nuestro país pareciera que hace falta mucho por hacer para que la transparencia y el control de esta en algunos de los procedimientos que ciertas oficinas públicas realizan, sean verdaderamente democráticos, valga decir que así como supuestamente damos nuestra confianza, a través del voto libre, consciente e informado, a la persona que será Presidente de la República y al equipo de trabajo que escogerá esta, y a las que indirectamente delegamos nuestro apoyo para que lleguen a la Asamblea Legislativa a través del respaldo a las decisiones que tomen los partidos políticos, antes de las elecciones generales, se debería practicar un esfuerzo mayor para exigir a los órganos de supervisión correspondientes que detecten con más diligencia y oportunidad las desviaciones administrativas contrarias a la ley, y así no defraudar la confianza ciudadana en las instituciones en las que ha depositado su fe democrática.
Es difícil creer que en el Conavi el sistema de control hubiese pasado por alto el cambio “repentino” de destino de los fondos públicos con presupuestos ya comprometidos para una obra determinada, salvo que ese sistema esté mal diseñado, o que autoridades de esa oficina llamadas a inspeccionarlo y a evaluarlo fueran culpables, por omisión, de no cumplir con sus obligaciones al respecto, y cuya “normalidad” en el tiempo dio la sensación de impunidad a quienes, bajo el cobijo de la complicidad y el secretismo “compartidos” y las conciencias “compradas”, dilapidaron los recursos de todos para incrementar sus patrimonios personales. Esta colusión de intereses públicos y privados para un fin espurio es una demostración de que la Democracia no estará segura ni será creíble para la ciudadanía, mientras exista el riesgo materializable de que la corrupción desde fuera o dentro de la administración pública, ya no es una posibilidad sino una realidad…
*Politólogo
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Lunes 21 Junio, 2021
HORA: 12:00 AM