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Opinion

Ni pasado, ni memoria, ni vergüenza

Esteban Beltrán Ulate

Pepe Figueres decía “Nada se arreglará en Costa Rica mientras no cambie el espíritu de la administración” (“El festín de los politiqueros”, discurso radiodifundido, 26 agosto 1946). Tengo que reconocer que estoy de acuerdo con estas palabras en este contexto, en que la administración del modelo económico ha evidenciado un enfoque neoliberal, que se viene acentuando por conducto de tres diferentes partidos políticos: PLN, PUSC y PAC; de más está decir que el actual gobierno es una fusión de estos tres.

A las puertas de un cambio de nómina para el cuatrienio entrante, el aparecimiento de figuras -recicladas- de la política detonan en sentimientos como lugares comunes; las últimas contiendas electorales por la presidencia y las diputaciones parecieran un eterno retorno. Mismos rostros, discursos variables, intereses idénticos. No obstante, bajo la penetrante incorporación de las estrategias de la comunicación política, pre-pago claro está, emergen discursos que intentan modificar la percepción social.

Una de las más descaradas afirmaciones ha sido la de despojarnos del pasado para mirar el futuro, mismo que se describe como un paraíso de bienestar, todo de la mano de un individuo que es la llave para la conexión con el mundo. Estas afirmaciones plantean una serie de pre-supuestos, por ejemplo: una condición país de puertas cerradas y por ende una desconexión de la vida planetaria en cuanto a relaciones socioeconómicas. No está de más recordar que la apertura al “mundo” ya había sido anunciada con la firma de tratados que fueron impulsados por la misma corriente que hoy declara que nuestro país necesita una llave humana para la conexión con el “mundo”.

Esta concepción de salvador político, que mediante su carismático discurso será capaz de cruzar el mar del subdesarrollo y llevarnos a la era verde, invita constantemente al olvido del pasado, a lo que me pregunto, e invito a preguntarse a las personas que me leen: ¿qué hay en el pasado que podría afectar el futuro que plantea? ¿Será posible desvestirnos de pasado? ¿Será que le podemos obligar a nuestra memoria que olvide? 

Olvidar el pasado, borrar la memoria, es no tener vergüenza, es dejar de lado nuestra dimensión humana de responsabilidad. El pasado es lo que nos queda, y a partir de lo cual podemos construir en nuestro presente el futuro que seremos y serán los que nos precedan. La política nunca podrá borrar la memoria de los pueblos, la memoria de la injusticia, la memoria de la esperanza. El pasado nos recuerda nuestras faltas y nos lanza a responder ineludiblemente con responsabilidad.

No todas las personas que habitan nuestro país pueden darse el lujo de darle la espalda a la nación y luego volver como si el pasado no existiera. Gracias a Dios por el tiempo, por la memoria, y por la responsabilidad que deriva de la vergüenza de los errores que nos tienen aquí, que serán sin duda alguna las herramientas que muchas y muchos costarricenses podrán utilizar para marcar la ruta del país que merecemos.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

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Miércoles 16 Junio, 2021

HORA: 12:00 AM

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