Mediocridad en política, fútbol y educación
Lic. Jorge Luis Araya Marín
Pura Vida es una frase que identifica al costarricense esté donde esté, es sinónimo de bienestar, salud, diversión, confort, alegría, pasarla bien en familia o con amigos, ir a la playa, a la montaña, burlarse de los demás, asistir al estadio a ver futbol (cuando se podía), asistir a conciertos de buenos, malos cantantes o grupos musicales, presumir ser famosos porque salimos en televisión o participamos en concursos de canto o baile, participar en competencias deportivas de atletismo recreativo, discutir de política y suponer que somos la octava maravilla en educación, jactarse de conducir un vehículo moderno comprado a pagos, entre muchas otras fanfarronerías.
A pesar de que nos encontramos en una posición envidiable por estar calificados como uno de los países más felices del mundo, no todo es realidad, pues nos hemos convertido en mediocres en el campo de la política, futbol y educación, temas que merecen la atención en este artículo, en razón de la proliferación de politiqueros, expertos en futbol y letrados en educación.
El análisis de los tres contenidos sobrepasaría las líneas del espacio de esta Sección de Opinión, de ahí que trataremos de hacer un breve comentario de cada uno.
POLÍTICA. En cuanto a política nos venden la idea de que somos una verdadera democracia, sin embargo cada cuatro años se cometen estafas electorales donde los falsos líderes (candidatos que salen electos presidentes por minorías que se convierten al final en mayorías absolutas, debido al alto abstencionismo) prometen más empleos, bajar los índices de pobreza, subir las exportaciones de los bienes y servicios, estabilizar la economía, crear zonas francas en cada cantón, mejorar el sistema educativo, la red vial, construir más viviendas de bien social, mejorar la seguridad ciudadana y un sinfín de necesidades que requiere el pueblo.
Presidentes que pasan sin pena ni gloria, tildados de corruptos o benefactores de una Red de Cuido de sus colaboradores deshonestos. Políticos y funcionarios públicos que se olvidan del Juramento Constitucional dictando resoluciones, actos contrarios al bien común, a la moral y a la ética, con el fin de beneficiar amigos, familiares, patrocinadores de campañas políticas y minorías irreverentes.
Políticos que denigran su investidura convirtiéndose en triviales personas que no representan ni defienden los intereses de la población, mediocres infiltrados en puestos de honor.
FÚTBOL. En lo que respecta al futbol, un gran porcentaje de futboleros venera a sus ídolos hasta el colmo de ofender, causar lesiones permanentes y hasta asesinar a un contrario a pedradas. El futbol en Costa Rica, al igual que en otras latitudes, es una pasión desbordada que da espacio para que la mayoría de aficionados se jacten de entrenadores, estrategas en futbol moderno, críticos expertos en juzgar a dirigentes, cuerpo técnico, jugadores y árbitros; estos últimos los chivos expiatorios por parte de aficionados, comentaristas, periodistas deportivos y entrenadores que cuando pierden un partido le echan la culpa al silbatero, caso contrario cuando ganan por un fallo arbitral que los favorece, alardean de su equipo y de su sistema de juego.
Entrenadores que surgen de la noche a la mañana tal como florece un árbol de corteza amarilla en verano, los cuales sin ninguna trayectoria y experiencia lo proclaman Rey.
La prensa deportiva, radial, televisiva, digital y escrita forma parte del escenario de expertos que se confabula para adormecer a la masa de aficionados que viven y respiran futbol. Para colmo de males en los últimos años presentadores y comentaristas deportivos de televisión de nuestro medio han copiado programas televisivos mejicanos donde todos hablan a la vez pero a nadie se le entiende; es notorio en los nuestros el escaso dominio del idioma español, su vulgar y populacho léxico. Sus comentarios, análisis son en su mayoría pobres e inelegantes, llenos de subjetivismo; algunos de ellos hablan en lenguas no entendibles, aunado a la dificultad por el uso de mascarilla.
EDUCACIÓN. En el tema de la educación, el costarricense en su mayoría se ha convertido en un ser que dista mucho del verdadero ciudadano formado con sólidas bases en valores cívicos, morales, religiosos, espirituales, ambientales. El conocimiento en cultural general, historia, cívica, idioma español, han quedado en el olvido; tanto maestros como profesores en todos los niveles de la educación formal brillan por su poca formación integral. ¡Qué decir del vocabulario que utilizan! Para cualquier extranjero que hable poco el español, Costa Rica no es el lugar ideal para perfeccionarlo, pues aquí hablamos a lo tico, una nueva lengua creada por el populacho.
Un alto porcentaje de nuestros profesionales en las distintas áreas del saber pareciera que fueron instruidos en centros universitarios de cochera. En la actualidad sin llegar a generalizar pues no es justo, un alto porcentaje de profesionales (con título académico) tienen un paupérrimo vocabulario y baja cultura. Da pena escuchar directivos, gerentes, directores de instituciones públicas y privadas, jerarcas de ministerios, representantes de Poderes de la República, usar vocablos que no van acorde con sus investiduras. ¡Qué falta de señorío!
*Criminólogo