S.O.S.tenible (I)
Ing. Eduardo Robert Ureña*
Costa Rica, pequeña nación centroamericana, inicia su participación en el concierto económico mundial realizando la primera exportación de café en 1839 a Europa, vía Chile. A partir de entonces, la economía se ha venido transformando hasta alcanzar la convivencia en un ecosistema empresarial de compañías agrícolas, emprendedoras, de alta tecnología, ciencias de la salud y bienes y servicios (especialmente turísticos), entre otras. La notable estabilidad política, social y ambiental permitió el crecimiento económico.
El componente político se sustenta en su robusto sistema democrático, la paz social se cimenta en la proclamación de las garantías sociales y el sistema de atención médica (CCSS).
El componente ambiental es de tal relevancia que forma parte de la Constitución Política en su artículo 50; estableciendo como un derecho fundamental el contar con un ambiente sano y equilibrado. Además del marco regulatorio conexo que operativiza este marco legal; el país cuenta con el régimen de áreas protegidas bajo la modalidad de reservas biológicas privadas y Parques Nacionales (que protege el 23% del territorio nacional, tanto terrestre como marítimo).
• Reputación: El prestigio que ostenta Costa Rica en materia ambiental y social se presenta como elemento angular y diferenciador que podría redefinir el paradigma de intercambio comercial y, por tanto, de desarrollo y sostenibilidad financiera a futuro.
Ambientalmente reconocida internacionalmente, por el diseño e implementación del pago de servicios ambientales, por la producción de energía eléctrica sostenible y por el amplio Sistema de Parques Nacionales y Áreas de Conservación,
Socialmente, su adhesión al Derecho Internacional y la procura de la paz, el desarme y la desnuclearización es ya célebre en el mundo entero.
Ilustran el liderazgo supra citado los casos de destacados costarricenses que han fungido en foros globales como lo son: la Secretaría de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático en París; así como la recientemente designación de un compatriota Director General del Global Environmental Facility (GEF, por sus siglas en inglés).
En el pasado, gracias al esfuerzo por la paz en Centroamérica el país fue reconocido con el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz. Cabe destacar además que Costa Rica es considerada la democracia más antigua de América Latina y el Caribe; en el 2021 celebrará su bicentenario de vida independiente.
• CountryCo: El aumento de la desconfianza ciudadana según la Escuela de Estadística de la UCR (agosto, 2020) apuntan al aumentó de quienes consideran que se está haciendo un trabajo pobre (de 37,1% a 50,4%) y en el ámbito social y por ello, aumenta de un 59,3% a un 68% quienes creen que aumentará el desempleo en los próximos 12 meses, lo que también explica que el número de costarricense que creen que incrementará la pobreza pase de un 67,2% a 76,4%. Esta percepción crecientemente negativa debe cambiar a partir de nuevas estrategias y políticas que permitan una reactivación económica y laboral que permita disminuir la precarización de los indicadores sociolaborales y a partir de ello, revertir positivamente estos indicadores.
Cada país; conceptualizado como una empresa, debe ser administrado eficientemente y con una hoja de ruta (Business Plan), elementos que no se visualizan en Costa Rica, siendo flagrante la carencia de una estrategia país, independiente de la gestión propia de los ciclos electorales, lo que agrava los costos directos e indirectos.
Aunado a los elementos endógenos descritos, se debe indicar que los elementos exógenos forman parte de un entorno interdependiente intrínseco a la globalización, en donde el procurar el bienestar del vecino impacta positivamente sobre el propio.
• Números rojos: El estado de cuenta país no es positivo y los niveles de deuda son mucho más altos de lo que se consideran sostenibles para una economía de las características de Costa Rica, de modo que es urgente contar con recursos suficientes para invertir, ahorrar, pagar y vivir.
• Pérdida de competitividad: De no plantearse una alternativa, el escenario de fuga de empresas y pérdida de IED se podría materializar; resulta contradictorio con los objetivos de desarrollo país competir bajando los estándares sociales y ambientales.
Por la pandemia de Covid-19, las circunstancias financieras y económicas hacen que un panorama de incertidumbre y recesión se agrava en el mediano y largo plazo.
El contexto de retos y amenazas obligan al país a emprender una serie de reformas (el tema de la eficiencia estatal no será analizado para los efectos de esta iniciativa) para regresar al camino del bienestar después de la pandemia.
A partir de 1990, y como parte de una exitosa estrategia de atracción de Inversión Extranjera Directa (IED), se diseñó y se promulgó el régimen de Zonas Francas; gracias a lo cual destacadas empresas globales se ubicaron en nuestro país. El esfuerzo capitalizado por años en el rubro de IED podría verse erosionado por la fuerte presión de las compañías en disminuir costos, lo que las impulsa a trasladar operaciones hacia locaciones más baratas para operar.
Así es como estos logros se tornan a su vez en factores de pérdida de competitividad frente a otros países. Para ilustrar lo anterior, cabe destacar que el robusto marco legal por un lado preserva los avances laborales de 1940 (Garantías Sociales), mientras que por el otro se convierte en una especie de camisa de fuerza que impide, por ejemplo, la adopción de horarios flexibles de trabajo. En dos ocasiones, esta situación general de la estructura económica ha sido señalada por la OCDE como una de las barreras de la formalidad productiva y disparador de costos de operación, haciendo del país un mercado caro en términos relativos al comercio interno e internacional; constituyéndose el propio modelo de desarrollo país (ej. protección social y alta escolaridad) en un factor negativo desde el punto de vista de competitividad. Ejemplo de esto es que Forbes Centroamérica en un artículo donde hace referencia a una encuesta de costo de vida de expatriados señala a San José como la tercera ciudad más cara de Latinoamérica.
Costa Rica ostenta uno de los salarios mínimos más altos de la región, así como altas cargas sociales.
Por su parte, en el componente ambiental, un factor muy deseable como es la matriz energética de fuentes renovables (en la actualidad casi un 100% de la producción de energía eléctrica), así como sólidas disposiciones legales ambientales; en lugar de ser elementos diferenciadores de la producción; son responsables de encarecer las operaciones locales.
*Especialista Senior de Valor Agroalimentaria con Énfasis en Desarrollo Sostenible
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Jueves 03 Junio, 2021
HORA: 12:00 AM