Las bajas en los índices de accidentes de tránsito e inseguridad no se deben a los esfuerzos policiales en un 100%, pues debe tomarse en cuenta que las fuertes restricciones motivaron a que las personas se quedaran en casa y no salieran.
Al menos así lo visualiza Marcelo Solano, director de la Policía Municipal de San José, quien comentó los alcances de los operativos de esta institución durante los 14 meses que llevamos de pandemia.
Solano conversó con Iary Gómez, gerente general de Grupo Extra, y con Sandra Cordero, directora de DIARIO EXTRA. Aquí un extracto de la entrevista.
¿Se logró bajar la criminalidad aquí en San José pese al desempleo?
-Hay una disminución del 14% en la comisión de delitos contra la propiedad, que son los más comunes, la tacha de vehículos, el robo al peatón, el robo a la vivienda, el asalto a la persona. Ya de por sí veníamos con una disminución en el marco de la pandemia de hasta el 30% de algunos delitos en algunas zonas, en promedio fue el 20%.
¿Cuánto contribuyeron los operativos policiales con la disminución?
-No toda la mejora en las condiciones de seguridad se debe a los esfuerzos policiales. Hay un componente fuertísimo de restricciones propias de la pandemia. Entonces no podemos presentar como un éxito la disminución de accidentes de tránsito si claramente durante la pandemia tuvimos miles de vehículos guardados en sus casas, flotillas institucionales y empresariales guardadas en sus cocheras. Entonces no le quito mérito al esfuerzo policial, se ha hecho un enorme trabajo, pero tenemos que reconocer que todas las restricciones comerciales y vehiculares, el llamado masivo de “Quédate en Casa” durante el 2020 fue la principal razón por la que el país tuvo una mejora en los indicadores de seguridad.
¿Cuál ha sido la incidencia del tema migratorio en la capital?
-La seguridad en San José no empieza en la Uruca, sino en Paso Canoas, la seguridad de Alajuela en Peñas Blancas, la seguridad de Quepos empieza en Tortuguero y la de Sixaola en La Cruz. Fronteras y migración son de los temas más sensibles que ahora se están tratando. Lo veo en mi experiencia propia con la cantidad de indigentes que tienen condición migratoria de algún tipo y están en la calle con drogas, o la cantidad de intervenciones por consumo, por portación de armas, todos con documento de refugiado y permisos de trabajo.
¿Cómo están manejando las cuarterías?
-La pandemia no ha generado el cierre de cuarterías desde el ámbito institucional, como se anunció en un principio, porque hay que reconocer que en una inmensísima mayoría de quienes viven ahí, es el ciudadano trabajador y que no tiene otro lugar para vivir. Con las cuarterías asociadas a delincuencia las intervenimos con frecuencia, pero el grueso de las cuarterías son lugares de vivienda.
¿Siguen siendo focos de contagio por Covid?
-No. Después de la emergencia que tuvimos en cuarterías el año pasado ha bajado considerablemente la cantidad de alertas que hemos tenido en cuarterías por Covid. Han pasado varias cosas, primero una cantidad limitada de cuarterías, pero al fin y al cabo una cantidad, cesó su operación. El reproche popular, las notas de los medios de comunicación, las alertas sanitarias del Ministerio de Salud, los perímetros sanitarios y policiales que realizaba la policía generaron que una cantidad de cuarterías como bodegas y locales cesaran su actividad y hemos ido notando que ahora permanecen con cortinas cerradas. Ha sido evidente que muchas otras han tomado medidas sanitarias, en algunas se tienen rótulos donde se prohíben visitas.
En el caso de Pavas hubo un brote con el inicio de la pandemia. ¿Cuál es el estado actual que se maneja en ese distrito josefino?
-Con el área de Salud, cuando tuvimos el gran brote de Pavas colaboramos con la Clínica de Pavas, con Coopesalud, de hecho se les prestaron algunos insumos logísticos para que pudieran cumplir con su trabajo. Se hicieron varias intervenciones comunitarias en Pavas, se conformaron comités de salud comunal, comités propietarios, desinfecciones masivas en áreas públicas, la Caja reforzó el testeo de las comunidades, salió un brote grande como se dijo y después el área rectora de Salud comunicó que lo había controlado.
¿Qué razones pudieron incidir ahí?
-Además de la densidad poblacional, la otra característica es que el sector de Pavas tiene una migración de nicaragüenses. Pese a que se anunció que no iba a pasar nadie, las autoridades sanitarias de Pavas reportaron que el flujo de personas de Nicaragua era constante, aún y con las fronteras cerradas. El flujo de nicaragüenses fue permanente, por lo que fue uno de los detonantes del brote.
¿Cuánto aumentaron los vendedores informales en la calle ante el desempleo nacional?
-La venta ambulante se mantiene en una constante. Hemos escuchado historias de un grupo de trabajadores de la calle de la tercera edad que dicen que por temor a contagiarse no han venido a trabajar a San José, u otros que dicen que ya no vienen con la misma frecuencia. Otros lograron tener ayudas durante meses, como diarios o alguna ayuda económica durante algún tiempo de la pandemia y luego encontramos otro grupo, que no eran vendedores antes de la pandemia y que han aparecido en la calle vendiendo emprendimientos como textiles o ropa, cubrebocas o alcohol, o el vendedor de frutas o verduras.
¿Qué acciones se priorizaron para la atención de la emergencia?
-Se ha priorizado el desplazamiento. Es decir, el control es diario porque tenemos el mandato de ley, además el Ministerio de Salud nos ha advertido que algunos productos que se comercializan en la calle ponen en riesgo la salud de las personas. Por ejemplo, la venta de jugos o refrescos de supermercado cada vez es más difícil verlos, en otros momentos ha sido mayor la cantidad de vendedores de esta modalidad o los parches de piratería, cada vez es más difícil verlos porque hay un mercado tecnológico que ya no se ajusta a esa venta. El vendedor ambulante se va transformando en lo que la gente va buscando en la calle.
¿Qué tipo de uniones sostienen con la Policía de Control Fiscal?
-Con la Policía de Control Fiscal tenemos una colaboración permanente. Entendemos que el ámbito de la Policía de Control Fiscal, en muchas ocasiones no es el ámbito inmediato de la Policía Municipal, porque tienen que ver con el tema tributario y lo que está pasando en las oficinas de contabilidad hacia adentro en muchos locales, en San José, asociadas algunas veces a tiendas mayoristas. Hay comunicación para dos temas específicos, uno es cigarrillos y el otro es alcohol. Incluso cigarrillos que no tienen registro sanitario en el Ministerio de Salud y que ingresan por algún punto de la frontera, genera dudas. En cuanto al alcohol tenemos dos tipos, el alcohol de contrabando y el adulterado.
¿Cuáles son los puntos donde hay mayor cantidad de venta de medicamentos?
-Se siguen vendiendo en las inmediaciones del Parque la Merced, en las calles aledañas de ahí. Eso va dirigido a la población nicaragüense, generalmente es de vendedores nicaragüenses a compradores nicaragüenses que se explica de la siguiente forma: no tienen acceso al seguro social ni tampoco a medicina privada, entonces logran encontrar en esa zona el remedio inmediato de alguno de sus padecimientos. Ahí entran las farmacias ambulantes, donde al Colegio de Farmacéuticos se le ha hecho tarde para presentar acciones judiciales por el ejercicio ilegal de la profesión, pero que en la práctica una persona que venda medicamentos en la vía pública está realizando un ejercicio de farmacia.
¿De dónde provienen esas medicinas?
-En su inmensa mayoría son medicamentos que vienen de la frontera norte. La Policía de Control Fiscal y la Policía de Fronteras reportan con mucha frecuencia el decomiso de cargamentos de miles de cargamentos en el norte, pero lo que sí logra pasar el control fronterizo termina en San José o en alguna otra ciudad del país y generalmente son medicamentos provenientes de Nicaragua, en algunas pocas ocasiones son medicamentos del seguro social, recetados obviamente para el padecimiento de una persona y que por alguna razón terminaron trasegándose.
¿Cuáles son los medicamentos más frecuentes?
-El más común es el analgésico y el antibiótico.
¿Ha existido algún problema con la frontera sur?
-Quizá lo que más repercute en San José es el tema migratorio extracontinental o el paso de sudamericanos por la frontera sur. Si quisiéramos hacer un análisis de cómo afecta San José esa gran puerta abierta que está abierta en Paso Canoas, pero no necesariamente asociados a medicamentos.
¿Qué tipo de colaboración se ofrece a la Policía de Tránsito para la restricción vehicular sanitaria?
-Participamos de controles de carretera permanente, participamos de los megaoperativos, realizamos más que a la Policía de Tránsito, a la Fuerza Pública en los controles de carretera. Obviamente porque la Policía de Tránsito no necesita de nuestras competencias en materia de tránsito. En temas de tránsito, la Policía Municipal es un complemento natural de la Fuerza Pública, aunque en el entendido de que todos los esfuerzos suman con el mismo objetivo que es el control de carretera.
¿Qué problemas enfrentan con el desarrollo de los operativos?
-El principal problema no es entre los cuerpos policiales, sino en la capacidad de almacenar vehículos que tiene Cosevi. Hoy es el principal problema que tenemos para poder hacer más en carretera porque el Cosevi ha tenido un problema histórico que es el colapso de sus planteles. Trabajamos una reforma a la Ley de Tránsito para que el Cosevi tuviera un mecanismo legal más expedito para que pudiera despejar los planteles. Lamentablemente, esa ley pareciera que hasta el día de hoy no tuviera ningún efecto porque los planteles siguen colapsados y las Policías Municipales seguimos prácticamente paralizadas en nuestras capacidades de almacenamiento de vehículos.
¿Cuántos planteles hay en San José?
-Tenemos uno que está en Barrio Cuba, es una propiedad que acondicionamos exclusivamente con ese propósito. Ahí puede haber unos 100 vehículos y unas 500 motocicletas. El flujo de vehículos en ese plantel es muy lento como el que tenemos en Cosevi, entonces conforme sale un vehículo y una moto, ese mismo día nuevamente está lleno.
EXTRADIRECTO
- Policía Municipal de San José: La policía de la capital.
- Criminalidad: Hay que vencerla.
- Decomiso de drogas: Sin compasión.
- Venta de medicamentos: población que no tiene acceso a medicinas.
- Farmacias móviles: control total.
- Monitoreo: Las nuevas tecnologías.
- Restricciones: Entendidas solo en una emergencia.
- Pandemia: Dolor.
- Cuarterías: Necesidad y pobreza.
- Migrantes: Necesidad y pobreza.
PERIODISTA: Greivin Granados
EMAIL: [email protected]
Miércoles 02 de Junio, 2021
HORA: 12:00 AM