Costa Rica, ¿país verde?
Editorial
“Seguimos teniendo muchos retos en cuanto a carbono neutralidad que nos impiden llegar a la meta propuesta, los más pesimistas creen que esto podría estarse logrando en 2050, casi 30 años después de lo previsto”.
Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y Costa Rica siempre se ha caracterizado por jactarse ante el mundo de etiquetarse como un país verde, sin embargo, estamos bastante lejos de ser tan buenos como decimos.
A pesar de que afuera nos vendamos como un país tanto ecológico como responsable en el manejo de desechos sólidos, nos distingamos por tener el 5% de la biodiversidad del planeta y además nos pusimos la meta de ser el primer país carbono neutral para el año 2021, con respecto a esta última meta estamos bastante largo de lograrla. Cuando se propuso, muchos afirmaron que era muy arriesgada, otros tenían pensado que sí se iba a poder, pero como siempre en este país faltó voluntad en muchos aspectos.
Seguimos teniendo muchos retos en cuanto a carbono neutralidad que nos impiden llegar a la meta propuesta, los más pesimistas creen que esto podría estarse logrando en 2050, casi 30 años después de lo previsto.
Lo importante es que todos nos unamos para este objetivo y así poder lograrlo, porque de lo contrario vamos a seguir pateando la pelota y el mundo entero se enterará de que no somos tan verdes como cacareamos.
Basta con analizar las políticas que algunos toman, que nos hacen quedar como medias tibias. Por ejemplo, los supermercados no dan bolsas plásticas y, a pesar de que muchos se escudaron en un tema de medio ambiente, se sabe que esto fue más un ahorro para los comercios que otra cosa, porque de querer hacer un cambio y brindar una ayuda real al medio ambiente no venderían tantos productos de un solo uso que al fin y al cabo terminarán contaminando en algún basurero. Como siempre, en Tiquicia somos convenencieros.
Datos de la organización no gubernamental Mar Viva revelan que aproximadamente entre 110 y 170 toneladas métricas de basura van al medio ambiente y un alto porcentaje de estas llega hasta el mar.
Más clara ni el agua, en este país se usan 600 mil toneladas de plástico al año para hacer productos como vajillas desechables, botellas, bolsos y otros que irremediablemente contaminarán el ambiente.
Lo anterior implica que aproximadamente el 40% de los productos plásticos que se importan y producen son de uso desechable.
Pero no vayamos muy lejos, la mayoría de los usuarios del servicio de recolección de basura a lo largo y ancho del territorio nacional no selecciona los residuos, es decir, los echa revueltos en las bolsas que se colocan afuera de las casas. Entonces los camiones de las municipalidades las recogen y depositan en vertederos, donde dañarán el suelo y el aire.
Hay otros cantones donde existen programas de reciclaje, pero pocos son los ciudadanos que se comprometen a separar los residuos, almacenarlos y llevarlos por sus propios medios a centros de acopio.
O cuando los ciudadanos se comprometen las municipalidades se ponen exquisitas y seleccionan cuál material reciclarán y cuál no, y todo esto no se da por un tema de medio ambiente, sino porque todos sabemos que hay materiales que pagan mejor que otros, entonces lo que implica más esfuerzo, pero paga menos, no es atractivo.
Entonces cómo nos decimos un país verde, ecológico y comprometido con el medio ambiente cuando no hemos sido capaces de dar solución desde nuestras propias casas, barrios y comunidades a los desechos sólidos y hallamos muy cómodo empaquetar todo en las mismas bolsas.
El país entiende que tiene una meta de carbono neutral para 2021, la historia de Costa Rica coloca en un lugar privilegiado todo lo que de cuidar al medio ambiente se trata, así como de promover cultura verde, economía sostenible y sustentable y, muy importante, forjando sociedades limpias.
Pero no todo es como se ve. Pese a los intentos que hacen algunas agrupaciones por promover las buenas prácticas que cuidan al planeta, lo cierto es que aún miles de ciudadanos no se sintonizan en la idea de reciclar, reutilizar, reducir, reparar y reemplazar.
Las cifras lo indican, en nuestro país solo el 0,4% de los residuos sólidos se recicla y eso es nada si se compara con las toneladas de basura que se producen. Por ejemplo, por 1 millón de envases plásticos recolectados en el mercado hay 10 mil millones que flotan en ríos, playas, caños o que se tiran en la basura mixta y es imposible recuperar.
Pero nos hace falta unir esfuerzos, buscar metas comunes, pues si seguimos pensando en que cuidar la naturaleza y amar el planeta se logra con estañones para botellas y recipientes para papel estamos desubicados, urgen políticas claras generadas desde el propio Estado, pero que sean de carácter obligatorio para la ciudadanía.
Aquí hay multas por contaminar y no se cobran, entonces esa misma inacción de la autoridad da paso para que se le irrespete. Vivimos en un país verde, lleno de bosques y muchos animales, pero de basura también.
Un tema prioritario es que en las mallas curriculares se impartan lecciones a los niños y jóvenes sobre este tema, que lejos de tratarse de una moda debe ser un modo de vida para que de verdad exista un cambio real y que, entonces sí, nos podamos jactar de ser un país realmente verde.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Miércoles 02 Junio, 2021
HORA: 12:00 AM